La Rioja, nuestra Venezuela interior

"La Rioja es nuestra Venezuela interna. Estamos atentos a lo que ocurre en aquel país, pero sería un error desatender o restarle importancia, en pleno siglo XXI, a que una provincia se maneje como una estancia, aun cuando está mal manejar una estancia sin respetar siquiera las normas básicas", escribe el director de MDZ, Gabriel Conte..

REDACCIÓN MDZ ONLINE

La Rioja, nuestra Venezuela interior

Este domingo La Rioja celebra un plebiscito amañado en el que se dará por aprobado el "sí" a la reelección del gobernador Sergio Casas, que por Constitución no está permitido, y solo se contarán los "no", para ver si se derrota una posición favorable que de antemano se estipula aceptada. Hasta ahí, raro. Pero más raro aun resulta cuando se conoce que las boletas para negarse a la habilitación de la re-re del gobernador peronista tienen dificultad para estar en los lugares de votación.

Casas es un gobernador de bajo perfil para el resto del país, casi desconocido y que empieza a sumar fama por forzar la interpretación de la Constitución de su provincia para mantenerse al comando del poder. Sus lazos son múltiples y se trata de gente que se mantiene distraída ante este avasallamiento de la normativa: su líder conductor riojano, el exgobernador Luis Beder Herrera, de quien fue vicegobernador; Cristina Kirchner, a quien le reconoce conducción; Carlos Menem, de quien nadie en La Rioja reniega, una especie de Gauchito Gil de la política vernácula. Y la Iglesia. Sobre esto último, cabe recordar que Casas vino a Mendoza a la asunción como arzobispo, enviado por Jorge Bergoglio, de Marcelo Colombo, que venía de cumplir su "misión pastoral" en La RIoja.

La Rioja es nuestra Venezuela interna. Estamos atentos a lo que ocurre en aquel país, pero sería un error desatender o restarle importancia, en pleno siglo XXI, a que una provincia se maneje como una estancia, aun cuando está mal manejar una estancia sin respetar siquiera las normas básicas.

De allí que la actuación de los poderes provinciales, encriptados sobre la figura del mandamás local, acompañado por las corporaciones que lo rodean, tienen que rendir cuentas. No interpelar a La Rioja, sus instituciones y u ciudadanía en estos momentos es permitir que su antecedente cunda probablemente en otras provincias a las que les antoje ponerle freno de mano a la historia para seguir protagonizándola.

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