La Corte de Mendoza canta y baila "Despacito"

Los cuestionables argumentos de la Corte para demorar el dictamen del Jury sobre la fiscal viajera que ahora aparece casi como una víctima de la sociedad.
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Gabriel Conte

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La Corte de Mendoza canta y baila "Despacito"(Alf Ponce / MDZ)

La Corte de Mendoza canta y baila "Despacito" | Alf Ponce / MDZ

La Corte de Mendoza canta y baila "Despacito"(Alf Ponce/MDZ)

La Corte de Mendoza canta y baila "Despacito" | Alf Ponce/MDZ

La Corte de Mendoza canta y baila "Despacito"(Alf Ponce / MDZ)

La Corte de Mendoza canta y baila "Despacito" | Alf Ponce / MDZ

La Corte de Mendoza canta y baila "Despacito"(Alf Ponce/MDZ)

La Corte de Mendoza canta y baila "Despacito" | Alf Ponce/MDZ

Parece una burla hacia toda la sociedad. ¿Lo es? ¿O es solo la inercia de una costumbre que se ejerce por "mandato" corporativo en forma inconsciente? La Suprema Corte de Justicia de Mendoza se coloca en modo slow y al ritmo de "Despacito", con varios de sus miembros tomando vacaciones fuera de su ya más que suficiente período de "feria" (lo que se parece bastante a una treta para no tener que opinar en determinadas causas) define interpretaciones de la norma que los controla, que podrían estar cortados a la medida de la defensa de los integrantes de su corporación. Es que mientras cualquier ciudadano se ve obligada a someterse a situaciones de opresión cuando le toca caer en alguna dependencia judicial, la fiscal Anabel Orozco goza, por decisión del máximo tribunal, de todo el tiempo que necesite para conseguir argumentos a su favor o defenestrar los que están en su contra, luego de haber mentido sobre el disfrute de un reposo debido a una enfermedad para escaparse de vacaciones a Florianópolis.

 Para la Justicia -según declaró esta mañana por MDZ Radio en el programa "Uno nunca sabe" el ministro de la Corte, Julio Gómez, es mejor postergar la decisión mientras el Estado le paga 50 mil pesos por mes a la acusada (la mitad de sus ingresos habituales mientras se lima las uñas en su casa) "para separar el tema del proceso electoral; para que no se mezcle". Tampoco parece creer él y otros miembros del Tribunal, como Omar Palermo (que apoyó el avance "despacito" de la discusión del caso) en la veracidad de los certificados médicos que presentó la fiscal para irse con sus amigas a la playa. ¿Y si no hubiesen sido reales? ¿Quedaría en duda entonces que haya querido mentir, como a todas luces surge antes de que prendan la truculenta máquina de chicanear para que la cuestión quede en poco o en todo caso en nada? Así "corresponde" en instituciones que se niegan a autodepurarse, pero que además impiden que la depuración les llegue desde afuera.

La Corte manipula los tiempos del Jury (el único órgano de control de los jueces que existe) de modo de que una de los suyos pueda defenderse mejor y, en todo caso, escapar de alguna sanción. 

Despacito.

 "Sí, sabes que ya llevo un rato mirándote / Tengo que bailar contigo hoy / Vi que tu mirada ya estaba llamándome / Muéstrame el camino que yo voy", parece repetir la Corte al son de Luis Fonsi, ante la mirada atónita del resto de los representantes de la política que integran el órgano de control, acorralados por un reglamento que se presta como pentagrama para una canción dulce a los oídos de los controlados.

Escuchá la nota de Marcelo Arce y Mariano Bustos con Julio Gómez y opiná: