Política ¿Todo es campaña?

Kerchner se puso el disfraz de Cornejo, pero le tira de sisa

El "hiperministro" de Alfredo Cornejo dejó en las retinas y mentes de muchas personas con poder que se estaba lanzando a la gobernación un año antes.
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Gabriel Conte

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Kerchner se puso el disfraz de Cornejo, pero le tira de sisa

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Kerchner se puso el disfraz de Cornejo, pero le tira de sisa

Kerchner se puso el disfraz de Cornejo, pero le tira de sisa

De aquí en más, la fotogalería con las imágenes tuiteadas por Kerchner en el Foro de Inversiones.

De aquí en más, la fotogalería con las imágenes tuiteadas por Kerchner en el Foro de Inversiones.

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Kerchner se puso el disfraz de Cornejo, pero le tira de sisa

Kerchner relojea a Cornejo que saluda para un fotógrafo ocasional, mientras el ministro nacional Cabrera solo sonríe.

Kerchner relojea a Cornejo que saluda para un fotógrafo ocasional, mientras el ministro nacional Cabrera solo sonríe.

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Kerchner se puso el disfraz de Cornejo, pero le tira de sisa

"Kerchner lanzó su candidatura a la gobernación". La frase hizo coincidir, aunque en conversaciones sostenidas por separado, a un buen número de los asistentes al segundo Foro de Inversiones que se realizó el viernes en el Hotel Intercontinental, y que están capacitados para decodificar mensajes de la política. Los pocos funcionarios que vinieron de la Administración Macri, algunos empresarios y varios observadores vieron en Martín Kerchner a alguien que intenta ser Alfredo Cornejo, pero que todavía no lo consigue.

Cornejo es directo y tiene mando. Kerchner quiere mandar y muchos de sus compañeros en el gabinete lo perciben como "mandón" y, al sentirse sus pares, lo creen algo exaltado o extralimitado. Cornejo no tiene competidores dentro del frente Cambia Mendoza y los esbozos de disidencias, ante sus ojos, cobran la dimensión de picardías infantiles y pasajeras. Kerchner se embandera, sin embargo, en batallas más cornejistas que las que puede dar el mismísimo Cornejo. El gobernador alinea a intendentes propios y ajenos. A veces, inclusive, con la queja de los extrapartidarios de que lo hace poniéndoles un pie encima. Kerchner cree que todos lo acompañan y apoyan, pero en privado sostienen que pueden equipararlo e, inclusive, superarlo. De esto último surge la frase acuñada por los radicales de Godoy Cruz, que repiten como si alguien se las hubiese tatuado en la mano, de ayudamemoria, o -más millennial- como si Tadeo García Zalazar las emitiera por bluetooth: "Cornejo sólo confía en sus hijos y en Tadeo", descartando cualquier posibilidad de que el dedo sucesorio se haya posado sobre el ministro que acompaña su apellido paterno con el marketinero que le dio su mamá, Beba Tomba, descendientes del bodeguero que le pone un toque futbolero a la marca del posible candidato.

Kerchner heredó la catapulta hacia la gobernación que abandonó en función de otras esperanzas Enrique Vaquié, pero demasiado pronto se volvieron decepciones. El "hiperministerio" de Economía, Infraestructura y Energía había sido diseñado a la medida de su primer ocupante, que había desistido de competir contra Cornejo por la gobernación. Allí tiene temas suficientes para mostrarse a diario y en todo el territorio provincial y más allá de su primer eje temático, el del saneamiento administrativo que encaró cuando fue sumado como ministro de Hacienda.

En el cargo se siente cómodo y si bien siempre niega -de manual- que esté en campaña, todo el mundo cree verlo tiempo completo en tareas proselitistas, circunstancia que aprovecha sin prisa, pero sin pausa. Sus viajes junto al gobernador al exterior y la exposición conjunta lo vuelven sujeto de sospechas de todo tipo de adversarios, tanto de los internos del frente oficialista como de la oposición, que buscan todo el tiempo pelos en la leche del funcionario. Él, sin embargo, se ha adaptado a ser una especie de punching ball siempre dispuesto a dar pelea, en un rol que en otros tiempos cumpliera para Roberto Iglesias su ministro de Justicia y Seguridad, Leopoldo Orquín.

En el Foro de Inversiones que el gobierno encaró por segunda vez junto al Consejo Empresario Mendocino (CEM) fue protagonista excluyente, porque le puso más onda de la que le puede dar Cornejo a un discurso en un evento de este tipo, lo cual siempre resulta, al menos, "sospechoso". Ofreció allí una charla tipo TED a la que no le faltó menciones al General San Martín, a sus vínculos con Mendoza y a la tarea para la que han sido llamados "los hombres de coraje". La fórmula típica de todo político que quiera dar señales más allá de su presente, ante un auditorio pequeño, pero integrado por los más grandes empresarios locales.

La noche anterior Rodolfo Suarez se había rodeado de colegas intendentes y también por el gobernador y funcionarios nacionales de segunda y tercera línea, para mostrar "su" Arístides, con un acto multitudinario. El mensaje también se comprendió. Miles de personas lo acompañaron en una gran fiesta social, en plena Quinta Sección: el barrio del poder. Kerchner no estuvo.

En definitiva, con un año de anticipación, la línea sucesoria del actual gobierno empieza a mostrar sus puntos de interés. Los datos que manejan los encuestadores -porque sí, también se hacen relevamientos de opinión fuera de tiempos electorales- indican que la sociedad está bastante conforme con la gestión encarada por Cornejo. En la oposición también lo admiten, aunque lo disfracen con puestas en escena públicas fundados en cuestiones estéticas o anímicas. Por eso está claro que quien desee suceder a Cornejo tiene que ponerse su traje y le tiene que, al menos, calzar. Y por ahora Kerchner es un empleado al servicio de Cornejo, mientras que intendentes (como el ya mencionado Suarez, Marcelino Iglesias y Omar de Marchi) que están al salto por llevarse el premio mayor -que será, sin dudas, con el necesario Ok del gobernador- se exhiben como jefes y gestores de lo que hacen.

Le queda a Kerchner una maratónica tarea, en todo caso, hasta que le calce el traje que hoy solo puede usar Cornejo.