Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Con cincuenta años de trayectoria, se considera un "médico clínico" frente a la actual hiperespecialización del campo económico. Su nuevo trabajo es "Nobelnomics", un libro que hizo para aprender de los que más saben y seguir haciendo docencia.
Avatar del

Rubén Valle

1/11
Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"(publicada por metrolatam.com)

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas" | publicada por metrolatam.com

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

Juan Carlos De Pablo: "Hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé y dicen pavadas"

La #Entrevista Wok con Juan Carlos de Pablo no dependía del sube y baja del dólar, la terca inflación o la cláusula gatillo. Estaba sujeta a algo más pedestre y personal: el resultado de su amado Vélez Sarsfield en la vuelta de la Superliga Argentina. Por suerte para el entrevistador, el Fortín se impuso 1 a 0 como visitante de Defensa & Justicia, por lo que el ánimo del reputado economista era el ideal para una charla a larga distancia. Lo ameritaba su nuevo libro, Nobelnomics, donde revisita con afán de alumno aplicado vida & obra de los premios Nobel de Economía y su legado al humano mundo de los números.

Dedicado, entre otros, a Jorge Luis Borges, "porque no tuvo un Nobel, pero lo merecía", su último libro es un tour por la historia de la economía moderna a partir de las contribuciones estratégicas e incluso los aspectos más íntimos de los economistas que subieron al podio del galardón más codiciado del planeta.

Con una bitacora de ruta por demás abundante, el experimentado economista no sólo no se considera de vuelta sino que cree fundamental seguir aprendiendo y, sobre todo, permitirse decir "no sé", algo que muchos de sus osados colegas, vade retro, nunca harían.

En la charla que sigue, De Pablo plantea un recurrente error en los argentinos de bar o de academia: querer analizar la economía nacional "en pedacitos", evitando ver la película completa. Muchos Sampaolis y pocos Messi. O algo así. 

-Decís que hiciste este libro para aprender, cuando muchos de tu vasta producción fueron para enseñar. ¿Qué aprendiste de estos próceres de la economía?
-Aprendí un millón de cosas, tanto en lo personal como en lo profesional. Aprendí lo que es sobreponerse a circunstancias dramáticas. John Harsanyi termina literalmente escapándose de un tren que lo llevaba a un campo de exterminio nazi. Hay situaciones no tan dramáticas, pero duras, como superar condiciones familiares, económicas, etcétera. Y desde el punto de vista de la enseñanza, conocimientos específicos, porque uno tiene un saber general pero a veces faltan cosas específicas. Yo suelo recomendar que el día que se anuncia el Nobel de Economía se metan en la página de la Fundación Nobel, que está muy bien organizada. Allí van a encontrar un trabajo donde alguien anónimo explica por qué a esa persona le dieron el Nobel de Economía y se aprende un montón.

-También con el resto de tus libros -casi 50 en igual cantidad de años- has hecho mucha docencia.
-Es que es mi manera de sistematizar conocimientos. Tengo dos hobbies, que son leer y escribir. Escribo para aprender. Cuando uno se acostumbra a escribir después puede improvisar en las conferencias.

-En ese contexto, ¿cómo juegan las nuevas tecnologías? ¿Las incorporás a tu trabajo cotidiano o todavía sos "analógico"?
-Reconozco que soy una especie en extinción. No tengo celular, no estoy en las redes, cuando quiero analizar un texto lo imprimo para leerlo mejor. La verdad es que la tecnología no va conmigo.

-En la actualidad, prácticamente no hay programa o medio que no cuente con un economista interpretando la realidad. En una época eras uno de los pocos que hacía esa tarea y hoy hay muchos. ¿Cómo te llevás con esa inevitable competencia?
-Hay de todo. Algunos más audaces que otros. Pero es cierto que fui un pionero a fines de la década del '60, principios del '70, y hoy tengo colegas por todos lados y de todas las edades. Y la edad se nota porque refleja experiencias distintas. En cierto modo, hay un proceso de aprendizaje, pero hay muchos talentos en los medios de comunicación. También es cierto que se necesita mucho coraje para decir no sé. Los periodistas hacen preguntas específicas y los economistas tenemos respuestas generales. Ejemplo: me llama un periodista porque en este momento está cayendo la Bolsa de Singapur y me pregunta por qué pasa eso. Y yo no sé dónde queda Singapur, no sé qué pasa con la Bolsa y encima tengo que ensayar una teoría de por qué está bajando en este momento. ¡Es absurdo! Lo único razonable es decir no sé, como frente a los pronósticos de, por ejemplo, "¿cómo ve usted el segundo semestre?". No sé.

"Noto que hay muchos colegas que no se atreven a decir no sé, que es lo que correspondería, pero algunos no se callan y dicen pavadas. La gente igual no se chupa el dedo. Por más que un economista le jure por su madre que sabe lo que va a pasar en septiembre, eso no quiere decir que le crea".

-En cualquier encuesta que se haga en el país, el tema económico siempre está a la cabeza. Ahí aparecen las expectativas, los miedos, las quejas y especulaciones, según de qué lado de la grieta se esté. ¿Creés que seguimos votando con el bolsillo?
-No, la experiencia del 2017 fue que el gobierno de Cambiemos encaró la cuestión desde el punto de vista político y lo hizo bien. Acordate del 24 de marzo y el 1º de abril; la mejora sustancial que tuvo la economía entre las PASO y las legislativas, entre agosto y octubre, fue una yapa pero no parte de la estrategia. Cuando escucho a alguien decir que la base de la campaña de 2019 será económica, le digo "¿cómo sabés, si no sabemos lo que va a pasar la semana que viene?".

-Desde tu óptica de analista, ¿cuál es el principal problema del país en materia económica, nuestro recurrente talón de Aquiles: la inflación, el gasto público, la falta de inversiones, la presión fiscal, la desocupación?
-A mí me gusta encarar la realidad en función de los procesos decisorios. Para mí un problema muy grave es el hecho de que hoy al Poder Ejecutivo lo tenés armado sobre la base de seis ministros, dos coordinadores, un Jefe de Gabinete y un Presidente. Ahora, el Presidente parece estar contento con esto, pero en ese contexto es muy difícil juntar los pedacitos, armar algo. La esencia de la política económica es que vos tenés una sola. Ahí hay un problema serio. En el orden causal, la cuestión va de fijo a moneda, de moneda a dólar, tipo de cambio, inflación. Tomar aisladamente los pedacitos no es profesional.

-¿Es posible una Argentina sin inflación o es ciencia ficción?
-Los argentinos tenemos experiencias inflacionarias desde fines de la Segunda Guerra Mundial y hemos tenido no menos de diez programas antiinflacionarios. De modo que hemos tenido épocas de muchísima inflación, de más o menos, y de nada. Lo que pasa es que hay que hacer un plan y otra vez para eso necesitás juntar los distintos pedacitos. Es muy difícil hacer un programa antiinflacionario con esta forma de organización -o de desorganización- del Poder Ejecutivo.

-¿Pero no hay ahí también una cuestión cultural, donde todos en mayor o menor medida contribuimos?
-Sí, pero la tasa de inflación la bajaste, siempre transitoriamente, pero la bajaste meses durante el Plan Austral, casi una década durante la convertibilidad. No es imposible, pero no tenemos antecedentes de hacerlo de una manera gradual. Más allá de que los expertos en materia fiscal dicen que casi ni empezamos. La historia antiinflacionaria argentina dice que todo es shock, el primer día todo funciona y después cae.

-¿Qué fichas le ponés a la futura reforma laboral? ¿Acentuará las bases para otro país o alimentará aún más la fractura ideológica?
-Es el típico ejemplo donde hay que mirar la letra chica. Agarré el proyecto de ley, lo imprimí y son 150 artículos. ¡Chino básico! No tengo cómo saber. Lo mismo que el decreto de simplificación. Son 84 páginas, de las cuales las primeras 37 son de considerandos. Cada uno le está poniendo la lupa al pedacito que le conviene para saber si funciona o no. Cada vez más la política económica es súper especializada, con lo cual los viejitos generalistas como yo, los médicos clínicos, tenemos menos para decir. Si bien me consultan, también derivo. Sugiero hablá con éste o aquel que pueden ser más específicos.

"Si tu clínico se pone a hablarte de cosas específicas, salí rajando. El clínico hace una cosa muy importante, sigue tu historia, junta los pedacitos, pero lo que veo es que la economía es algo cada vez más especializado".

-Un título de tu vasta bibliografía, un título que me parece que define perfecto lo que muchos pensamos, siendo legos en la materia, es 200 años de economía argentina (nunca un momento aburrido).
-¡Nunca un momento aburrido! Esa expresión la escuché en Israel, creo que la segunda vez que estuve, y es genial. Un señor que vivía ahí, me invita a almorzar y entonces me pregunta "¿cómo se siente?". Y yo le digo "me siento como en mi casa". El tipo se pone contento y me pregunta por qué. "Porque esto es un quilombo, igual que mi país", le digo. Nos matamos de risa. Ellos tienen un eslogan que dice "never a dull moment", que quiere decir "nunca un momento aburrido". Y acá tampoco.

-Tenés varios libros en preparación, ¿no?
-Estoy trabajando en uno especialmente, donde sintetizo todo lo que sé de política económica. Estoy terminando la parte conceptual y después quiero elegir una media docena de ejemplos internacionales y otra media de argentinos para ilustrar todo esto. La política económica es una especialidad. A mí me gusta decirle a los pibes que se quieren dedicar a ella, ya sea porque van a trabajar en el Ministerio de Economía o porque van a analizar este tema puntual, "usted piense en el médico que está en la guardia de un hospital. Ese señor no elige los pacientes, tiene que tomar decisiones rápidas, con el tiempo en contra, poca información y encima está rodeado de tipo que lo quieren matar, pegar, insultar. Usted entrénese en esas condiciones". Sintetizando todo eso, reflejo medio siglo de seguir diariamente la política económica.

-Y en tu casa, ¿quién vendría a ser ese médico clínico?
-En mi casa, donde yo nací, mi vieja era la gran administradora. Mi viejo laburaba, toda mi vida lo vi laburar, y a veces venía con algún mango extra porque hacía una changa. Entonces, mi vieja agarraba la guita, obviamente no salíamos a comer, sino que se dedicaba a reponer los bienes durables. Yo vengo de una clase media baja, pero no sé lo que es pasar hambre. En mi casa siempre se comió. En las malas había para comer y en las buenas, además, se reponían las camisas, los jabones, lo básico.

-----------------------------------

#Biopic. Juan Carlos de Pablo (Buenos Aires, 1943) es un reconocido economista de larga trayectoria. Doctor honoris causa de la Universidad del CEMA y miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, actualmente se desempeña como columnista de La Nación, profesor en la Universidad de San Andrés y en la Universidad del CEMA, y director del newsletter semanal Contexto. Fue presidente de la Asociación Argentina de Economía Política, director nacional de Política Tarifaria e Importaciones en el Ministerio de Trabajo de la Nación y economista asistente en el Consejo Nacional de Desarrollo, entre otros cargos. Realizó estudios de doctorado en Harvard, y dictó cursos en diversas universidades, como la UCA, la UNLP, la UBA y la Universidad de Boston (Estados Unidos). Es autor de más de cuarenta libros, entre los que se encuentran 200 años de economía argentina y Economía seria, pero no solemne.

-----------------------------------

Nobelnomics

Juan Carlos de Pablo
Sudamericana
544 páginas
$469



------------------------------------

* Si querés leer un fragmento del libro, hacé clic aquí