Igualdad, sí, pero de oportunidades

"Ser emprendedor es ganar y dejar ganar. Multiplicar. Subir y dejar subir y no ostentar. No hay necesidad de ello, salvo que algún complejo psicológico los persiga, pero ya sería un caso clínico".
Avatar del

Gabriel Conte

1/2
Igualdad, sí, pero de oportunidades

Igualdad, sí, pero de oportunidades

Igualdad, sí, pero de oportunidades

Igualdad, sí, pero de oportunidades

Cito dos tuits interesantes:


 Igualdad si. Pero de oportunidades. E igualdad para todo. El debate es amplio y roza discusiones que se están dando el mundo más allá de la cuestión de género y de la política doméstica argentina. No puede garantizársele un ingreso igual a alguien que se esfuerza, que a alguien que espera solo que "le llegue". 

Tampoco se trata de igualdad el hecho de ofrecerle lo mismo a dos rangos sociales dispares: le das la oportunidad, por ejemplo, de capacitarse en otro país a una persona con recursos, a otra con acceso al crédito y a un indigente. Garantizar la equidad, aquí, pasaría por empezar poniendo en pie de igualdad de punto de partida a las tres personas. 

Facundo Manes contó hace un tiempo que no hay una forma de medir la inteligencia que sea eficaz. Lo qué hay es o lúdico o de índole de diagnóstico para estudio o trabajo por lo que se aplica a personas que están estudiando o trabajando. Manes -reconocido neurocientista- dijo que probablemente una mujer que no tiene recursos y que a diario tiene que ingeniárselas para darles las tres comidas diarias a sus hijos y mandarlos a la escuela, probablemente tengan más ejercicios mentales de inteligencia que Einstein.

Allí hay un potencial humano desaprovechado, desperdiciado por un sistema que la mantiene pobre, y un mercado laboral que no la busca, y que logra sobrevivir en función de su propio esfuerzo, actitud, cálculos y destrezas, además de otras cuestiones vinculadas a los afectos (que las empresas por lo general no quieren ver). Todo, a pesar del desequilibrio con una mujer de edad similar que tuvo otras oportunidades, vínculos o hasta suerte.

Es un gran tema hablar de la igualdad. Probablemente en cada franja poblacional hay que hacer distinciones y esto no implica un ataque al ser humano. Porque en realidad somos diferentes y tenemos diferentes reacciones, capacidades, ideas, actitudes, vocaciones, ganas... de lo que hablamos es de generar condiciones de más oportunidad para los que menos tienen y permitir que todos vivamos bien y tranquilos. ¿Alguien quiere más que eso?

Una experiencia cercana a esto la conocí en persona hace 20 años en la localidad vasca de Arrasate Mondragón. Allí la Corporación Cooperativa de Mondragón, creada por cinco exalumnos de una escuela técnica, se convirtió en una gran multinacional con espíritu social. Sería difícil resumir todo. Pero básicamente fueron creando lo que necesitaban y complementando lo que le faltaba a cada una de sus fábricas, básicamente metal mecánicas, de electrodomésticos, automotrices. Armaron sus propios supermercados y lo hicieron en forma coordinada mediante el voto en asambleas de miles de personas que votaban por sino por no levantando un cartón con uno u otro color. 

Eso si: igualdad no de ser todos pobres, pedir caridad, dar lastima y seguir recaudando en el núcleo duro de laburo gran empresa. Allí fue y es repartir ganancias y que todos estuvieran al mismo nivel: de medio para arriba. Sin lujos. Así, pude visitar a uno de sus directivos, equiparable a escala internacional a un Ford o un Musk. Pero que vivía en un buen departamento en el mismo edificio al que podían acceder los empleados de su compañía.

Ser emprendedor es ganar y dejar ganar,. Multiplicar. Subir y dejar subir y no ostentar. No hay necesidad de ello, salvo que algún complejo psicológico los persiga, pero ya sería un caso clínico.

En definitiva, esta bueno ir a fondo con estos debates. En vez de hundir a otros, tratar de tenderles una mano. En lugar de criticar a otros, tratar de ser motores del cambio. Bueno, en definitiva, algunos románticos del siglo pasado querrán quedar como autores de alguna revolución y ser reconocidos por hazañas individuales e individualistas cuando protestan. Pero lo que quedará es el trabajo que hagan los que buscan una verdadera evolución de la raza humana, en donde nadie resulte descartable.

(Mensaje editorial en la "Mesa MDZ" del pasado jueves 8 de marzo).