Política Editorial: Un lunes que debe ser pacífico y democrático

Horas cruciales por actores destituyentes activos

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Horas cruciales por actores destituyentes activos

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Horas cruciales por actores destituyentes activos

Este lunes será un día clave para la República democrática, que hace apenas dos meses votó en absoluta libertad, dándole un voto de confianza al oficialismo. Y será una jornada clave no solo por lo que se vota en la Cámara de Diputados, donde se debe conseguir previsibilidad futura al régimen previsional, asegurando remuneraciones que no pierdan valor frente a la inflación e incluso toda mejora sustentable y terminando con la inexplicable irresponsabilidad populista de añares. Irresponsabilidad que terminó vaciando la Anses.

Pero el jueves pasado, e con un inicio varios días anteriores con amenazas, pintadas y pasacalles intimidatorios a domicilio de varios diputados, el kirchnerismo, la izquierda antidemocrática , varios patoteros gremialistas (entre ellos los bancarios de Sergio Palazzo y ATE Capital), "movimientos sociales" que se dicen afines a Jorge Bergoglio y los encapuchados de siempre, convirtieron lo que debía ser una sesión en Diputados en una gesta destituyente violenta.

Lo más grave fue la actitud de varios diputados ultra kirchneristas como el inefable máximo Kirchner, y los camporistas Wado De Pedro, Andrés "Cuervo" Larroque y Mayra Mendoza, que se mezclaron con los manifestantes, negando abiertamente su participación en la sesión y aportando a la violencia. En el interior de la sala, el fanático converso Leopoldo Moreau, Agustín Rossi, Daniel Filmus y varios más, fogonearon la actitud destituyente, desautorizando e incluso amenazando físicamente al presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, al que llegaron a dejar sin su micrófono.

Es un paso más en la avanzada de destituir a un gobierno que no consideran "legítimo", pese a que ya ha vencido en varias elecciones.

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Solo, "ellos", los iluminados y patriotas, representan al pueblo. El resto, son -en su paticular lógica inversa- usurpadores que están ocupando un lugar que no les corresponde ni al que tienen derecho.

Se sumaron al atropello institucional varios diputados del Frente Renovador, con actitudes no solo deplorables, sino vergonzantes algunas, como la de la experimentada diputada Graciela Camaño, que permanecía en cuclillas para que su banca no marcara quórum.

Increíble fue verlos luego a todos juntos cuando se levantó la sesión, festejando y vitoreando el derrumbe de lo básico en una República democrática: el debate legislativo. Este puede y debe ser intenso, fundado, crítico, de apoyo o rechazo, pero en el recinto y votando una ley. Un ejercicio ineludible del deber que tienen por el poder delegado por el pueblo. Representan el poder popular, no sus desvaríos o intereses personales.

Alguno de ellos, aparte de renegar y complotar abiertamente contra el derecho adquirido por el voto popular, tienen cuentas pendientes con la Justicia y el cerco se achica en algunas de las causas, o más: surgen pruebas gravísimas en otras, como en el caso de las aportadas por el propio gobierno iraní en la causa por el memorándum argentino- iraní contra su jefa Cristina Fernández. Y eso genera temor y parece urgirles apurar el caos y el clima de vacío institucional.

Todo el clima violento, creado alrededor de las leyes a debatir, por el kirchnerismo, parte del sindicalismo , el troskismo izquierdista y el massismo es una operación gravísima y lo que es muy importante de señalar, carente de sustento en la mayoría de la población.

Debe el gobierno actuar con fina inteligencia, prudencia y templanza para aquietar la intentona desestabilizadora.

No debe reiterar los errores comunicacionales acerca de los proyectos legislativos, que se repiten por soberbia y cerrazón incluso al debate e información al propio interior oficialista.

Debe asegurar el funcionamiento de la sesión de Diputados y que se vote la ley, cualquiera sea el resultado. Y la ciudadanía mayoritaria debe estar atenta y demandante del funcionamiento de las instituciones, rechazando la violencia y todo intento antidemocrático de los destituyentes de siempre. El precio que ha pagado la Argentina en los últimos 70 años, por no denunciar y permitir personajes y conductas nefastas, ha sido demasiado doloroso y extorsionador del legítimo poder democrático.

No se puede repetir nuevamente.