Gastar, gastar, gastar (y así, mucho más que 6 millones de veces)

La tragedia de enredos de la investigación del Vale Más pudo no salir tan caro a los mendocinos. No solo en costos de corrupción sino en su ridícula resolución.
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Gabriel Conte

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La denuncia del Vale Más.

La denuncia del Vale Más.

Gastar, gastar, gastar (y así, mucho más que 6 millones de veces)(MDZ)

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Gastar, gastar, gastar (y así, mucho más que 6 millones de veces)

Gastar, gastar, gastar (y así, mucho más que 6 millones de veces)

 La semana pasada el periodista Pablo Icardi contó en MDZ que el Estado deberá resarcir a quienes fueron falsamente acusados de la estafa del ticket Vale Más en casi 6 millones de pesos. Eso, luego de que no hallara a los responsables principales del caso y la Justicia se viera obligada a anular íntegramente la decisión que había tomado el Tribunal de Cuentas.

A las paradojas y situaciones insólitas de las que hemos hablado en muchas oportunidades alrededor de este caso y en torno a un "Estado bobo" del que se aprovechan muchos de quienes debiera, en realidad, cuidarlo, se le suma ahora la confirmación de su fracaso en múltiples órdenes.

Si esto fuera solamente una crítica, quedaría como una queja más. Pero si sirviera, al menos, como puntapié para una reestructuración de los organismos de control y de la Justicia, estaríamos haciendo un valioso aporte a Mendoza.

Es que -sintéticamente- la Corte había anulado un fallo del Tribunal de Cuentas porque estaba mal y ahora el Estado debe pagar los costos de ese juicio que, además, no metió presos a los responsables de corrupción en uno de los casos más emblemáticos de la historia.

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Los 6 millones de pesos en honorarios para los abogados del injustamente acusado Alberto Monetti, que fuera, en realidad, el descubridor y denunciante de la estafa, se tienen que pagar por una cadena de actos en falso del Estado.

Primero, que el Tribunal de Cuentas hizo todo mal. Hay tres razones, además, por las que los honorarios -que no llegarán al implicado mencionado, sino a los abogados que actuaron en su defensa- son tan altos:

1- La cifra en disputa era enorme y los honorarios representan un porcentaje de ese monto.

2- En la causa hubo incidentes que generó el Tribunal de Cuentas, pidiendo vencimiento de plazos y otras numerosas acciones que alargaron en el tiempo la resolución (que después estuvo mal decidida), que pusieron "en la parrilla" al denunciante (dejando tácitamente a salvo a los denunciados) y ante cada resolución de la Suprema Corte se encarecieron los montos.

3- Pero la tercera causa es la más increíble: durante todo el proceso, el denunciante emparrillado y sus abogados intentaron negociar la rectificación del fallo sancionatorio que luego la Corte tuvo que anular. Los abogados que ahora cobrarán la millonaria indemnización buscaron evitar más costos de todo tipo: para el denunciante denunciado y para el Estado. Pero fue la tozudez o el falso orgullo (o la tendencia a ser dispendiosos, podría decirse en forma especulativa) lo que dejó que todo llegara al final que la causa tuvo: tuvo que ser la Corte la que anulara todo lo mal hecho y, por lo tanto, habilitara a que los reclamantes ante ella, en contra del Tribunal de Cuentas, debieran ser indemnizados.

Hoy el relator del Tribunal que tuvo el tema en sus manos es miembro de la Corte: Julio Gómez. 

Rectificarse hubiese sido más sano políticamente y más económico para el Estado. También hubiese implicado reconocer errores y eso, tal vez, hubiese generado un costo político a los que se equivocaron.,

Hoy tanto Monetti como Fanny Salomón, los dos exfuncionarios "elegidos" para ser acusados durante tanto tiempo y que luego quedaron liberados de ese peso, no serán más ricos.La plata no es para ellos. Ni con ello recuperarán el tiempo perdido ni las amarguras de estar tantos años en la palestra. Representan la bandera de la transparencia desde adentro hacia afuera y señalan con firmeza a quienes les importó tres rábanos buscar la verdad y evitar el despilfarro, además de dar una fuerte señal contra la corrupción.

Sí, se pudo haber evitado. Pero no se quiso, no pudo o no se supo. Ineficiencia, o algo peor.