Política Garay, el abogado disciplinado

Garay, el abogado disciplinado que pasa de un núcleo de la Franja a la Suprema Corte

Cornejo ejecutó la misma maniobra política de Celso Jaque y nombró a su ministro político en la Corte. Qué esperan de él.
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Pablo Icardi

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Garay, el abogado disciplinado que pasa de un núcleo de la Franja a la Suprema Corte(Pachy Reynoso / MDZ)

Garay, el abogado disciplinado que pasa de un núcleo de la Franja a la Suprema Corte | Pachy Reynoso / MDZ

Garay, el abogado disciplinado que pasa de un núcleo de la Franja a la Suprema Corte

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Garay, el abogado disciplinado que pasa de un núcleo de la Franja a la Suprema Corte

Dalmiro Garay es un hombre disciplinado. Se convirtió en el ministro de mayor confianza de Alfredo Cornejo luego de llegar con bajo perfil. Pero en realidad comparten mucho más que la gestión actual de gobierno. Su origen político es el mismo, la agrupación radical Franja Morada. 

Aunque, claro, en núcleos distintos. Mientras que Cornejo hizo las inferiores en la Facultad de Ciencias Políticas, Garay lo hizo en la Facultad de Derecho que por entonces era la facultad más joven de la Universidad Nacional de Cuyo (como no tenía edificio funcionaba en el Estadio Malvinas). Sin embargo el candidato a juez de la Corte llegó lejos, pues formó parte de la Mesa Nacional de la Franja Morada, el organismo de conducción de esa agrupación que tiene como sede un entrepiso del edificio anexo de la Cámara de Diputados de la Nación. Como parte de esa agrupación le tocó vivir dos momentos clave. Uno, el menemismo y la pelea de la UCR contra la Ley de Educación Superior (con toma de facultades como metodología). Y, dos, ser oficialismo con Fernando De La Rúa como presidente. 

Garay se recibió e hizo toda su carrera en Mendoza. Pero es nacido en San Juan. Mejor dicho: en Jáchal. La aclaración vale porque los habitantes de ese departamento del norte de San Juan se mencionan así, con una idiosincrasia particular. Como abogado siempre estuvo vinculado en la defensa del Estado. Primero en la Dirección General de Escuelas y luego en Asesoría de Gobierno. De hecho gran parte de su carrera la hizo en esa oficina. Incluso era "número puesto" para reemplazar al actual asesor de Gobierno, Cesar Mosso Giannini.

El estigma del jefe

Cornejo hizo lo mismo que Celso Jaque: nombrar a su ministro político en un cargo de la Suprema Corte. En el caso del peronista fue Mario Adaro, y ahora el candidato es Dalmiro Garay. Aunque los candidatos tengan perfiles distintos, la maniobra política es similar y "el candidato" llega con el mismo estigma del que deberá desprenderse. Se trata de mostrar independencia de quien lo nombra y quien ha sido su jefe. 

Ese estigma es más profundo también porque la construcción política en Argentina se gesta más por devoción que por debate; por personalismos antes que por ideas. El kirchnerismo llegó al extremo esa idea de "soldados y generales", pero el modelo se repite, con bemoles, en todos los partidos. 

Cuesta pensar en que alguien contradiga a Cornejo en una reunión de gabinete y que quien haya sido parte de esa mesa chica lo haga fuera del poder. En rigor a lo que cuentan los funcionarios del Gobernador, esa imagen que se ha construido del Gobernador no es del todo precisa. "No es real. Cornejo escucha y decide. La diferencia es que no hay que venir con habladurías, sino con argumentos", ejemplifica un colaborador cercano. 

Garay es Cornejo en cuanto a la visión que tiene sobre el funcionamiento de la justicia. De hecho fue quien emprolijó los proyectos de reforma del Poder Judicial que el Gobierno impulsó. Y también tenía uno en carpeta: la reforma de la Constitución de la provincia, un proyecto que Cornejo aún no envía pero confirmó que tiene. Ahora podrá tener al cerebro de ese intento de reforma dentro de la Suprema Corte.

En lo técnico el cambio de Pérez Hualde por Garay es "par". Ambos son especialistas en Derecho Administrativo. En lo político, en caso de ser ratificado por el Senado, el candidato de Cornejo deberá excusarse de actuar en muchas causas que involucran a la actual gestión de Gobierno. Es que la mayoría de los reclamos administrativos que se hacen contra el Poder Ejecutivo terminan en la Suprema Corte a través de Acciones Procesales Administrativas. Garay tendrá que dejar pasar esos expedientes al menos hasta que cambie el Gobierno.

Cornejo sabe del costo político y mediático que tiene nombrar en otro Poder a un funcionario de su confianza. Y poco le importa, así como poco le importó antes. Cornejo elije aprovechar el poder y sus facultades para avanzar según lo que cree. Por eso no tuvo en cuenta ninguno de los pedidos para proponer a una mujer en el cargo.