Fútbol para todos… los vivos de siempre

El empobrecimiento general necesita de más recursos con gestiones cada vez peores. Ahora Tinelli y López aparecen como los salvadores. Lo que hace falta es desarmar la burbuja económica del fútbol y dar racionalidad, orden, sabiduría y transparencia.
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MDZ

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Fútbol para todos… los vivos de siempre

Fútbol para todos… los vivos de siempre

Ya sabemos: avanzan viento en popa las negociaciones entre el empresario y conductor Marcelo Tinelli, la AFA, y uno de los hombres de negocios preferidos del kirchnerismo, Cristóbal López, para organizar una nueva versión de “Fútbol para todos” y de apuestas online, el famoso “PRODE bancado” de Grondona pero por Internet; con la idea de volver a insuflarles oxígeno a clubes vaciados de recursos y vacíos de fútbol, de socios comprometidos en su gran mayoría, de dirigentes, de estrategias, y de ideas.

El nudo central del problema es cómo solventar a los clubes luego de los millonarios aportes vía Fútbol Para Todos, el programa que el gobierno ha utilizado además a conciencia para su propio beneficio de propaganda. Con la llegada de Jorge Capitanich al gobierno llegaron los rumores de cambios, y ahora parece que empiezan a conversar en serio sobre ellos con Tinelli y López, aunque el conductor niega que las apuestas sean de su propio paquete.

Por partes, vamos a desentrañar la frágil situación de los clubes de todo el país. El derrape económico que significa el programa Futbol para Todos, de indudable justicia para que los habitantes de esta nación accedieran en directo al deporte mas popular, pero mal utilizado por el Gobierno y sus “relatores” para magnificar la propaganda política y amplificar el relato, agraviando incluso a los supuestos enemigos y adversarios políticos del gobierno. En este sentido, la televisación del fútbol oficial causa vergüenza propia y ajena.

También analizaremos la intención de introducir, como nueva forma de financiación, las apuestas online en los partidos de cada fecha.

LA BURBUJA Y LA FICCION DEL FUTBOL

Hay una burbuja financiera alrededor del fútbol. Clubes empobrecidos tienen jugadores que andan en autos alemanes de alta gama mientras aquí en Mendoza no pueden pagar siquiera la seguridad, luego de que sucesivos gobiernos los malacostumbraron a que los operativos van por cuenta de todos los contribuyentes.

Por caudillismo, pésimas gestiones directivas y administrativas, corrupción manifiesta en transferencias y propiedades de los pases de los jugadores… Y por una idealización explicable sólo desde el aprovechamiento miserable de la pasión y los sentimientos de los hinchas, el mundo del fútbol generó una burbuja económica y financiera que no coincide con la realidad económica del país ni de la mayoría de sus ciudadanos.

Salarios exorbitantes, tratamiento de estrellas millonarias a los jugadores, gastos fastuosos de los dirigentes y concentraciones en hoteles cinco estrellas, avanzaron rápidamente y sin racionalidad sobre recursos limitados y arcas disminuidas. Dirigentes en su mayoría incapaces -varios con conductas dudosas cuando no delictivas- avivaron el fuego donde se quemaban las ilusiones y pasiones de los hinchas fieles y genuinos. La irrupción de los barras bravas como grupos criminales y de negocios organizados en forma paralela, activa y permitida por autoridades y poderes públicos, cruzaron de temor, negocios sucios paralelos, violencia y sangre la pasión deportiva argentina. La prohibición de asistencia a los hinchas visitantes fue la demostración cabal de impotencia frente a la locura de los inadaptados. El color y emoción de dos hinchadas cantando, sufriendo y gozando en un partido cambió por tribunas vacías de espíritu, recursos y color. Pero los argentinos somos muy creativos. Desde hace casi dos años asistimos ahora a la violencia entre barras de facciones opuestas de un mismo club, fenómeno que sufren casi todos, pero con más virulencia en River, Boca, Independiente, y Racing de Avellaneda.

Ha sido el triunfo de la violencia y el testimonio de la ineficacia para impedir la presencia de la droga, el delito y los negocios oscuros en el lugar donde deben prevalecer las emociones, el buen pasar y las vivencias de un partido de profesionales del buen juego.

Mientras, urge que las autoridades de los clubes, con los futbolistas y su gremio, ordenen y ubiquen en su justo lugar los costos económicos que significa hoy el fútbol profesional. Ni el país, ni sus ciudadanos, ni mucho menos las instituciones pueden seguir subsistiendo dentro de la burbuja irreal de salarios, premios, primas y gastos generales, generada por conveniencia para pocos, aceptada por dirigentes incapaces o aprovechados y consentido por parte de un periodismo que también lucra en estos excesos.

En una Argentina devaluada (sobre todo en estos días), con déficit general y con salarios deprimidos, los actores del fútbol deben tener remuneraciones dignas, pero acordes a la situación general y a la real posibilidad de sana economía de las instituciones. Veamos ejemplos cercanos en el tiempo. La NBA hizo un ajuste fuerte de sus gastos en los contratos de los jugadores cuando la crisis apretaba en Estados Unidos. En Barcelona acaba de renunciar e irse el presidente del “Barsa” por el escandaloso pase de Neymar.

Veamos ahora algunos ejemplos de fútbol nacional -y mendocino- que son testimonio elocuente del dislate enunciado. El déficit monumental del alguna vez poderoso River Plate, más de 400 millones de pesos, los salarios millonarios de Ramón Diaz, su hijo inexperto Emiliano y colaboradores varios -ahora disminuidos por las nuevas autoridades- son un pequeño ejemplo. Para no quedarse atrás, Boca Juniors sufre el pesado contrato de Riquelme, sus continuas lesiones y su liderazgo conflictivo. También debe sumarse el costoso Carlos Bianchi y su año de decepciones. Boca tiene además el plantel más caro del fútbol profesional. Para qué hablar del descendido Independiente de Avellaneda y su también monumental déficit y su hasta ahora batalla individual perdida por su sufrido presidente Cantero. All Boys, como dato, sostuvo una deuda de siete meses con sus jugadores. Colón de Santa Fe podría no iniciar el campeonato además por las deudas también con los jugadores. Hay algunos que pasan hasta siete meses sin cobrar. Difícil además, ponerse la camiseta en esas condiciones. La burbuja económica del fútbol incluye mal juego, hay que decirlo.

En Mendoza los dirigentes han amenazado con no jugar los torneos federales si se les obliga a pagar los gastos de la vigilancia policial, que las enflaquecidas y endeudadas arcas provinciales no pueden ni deben solventar. Y eso que los salarios de la gran mayoría de los jugadores locales son insignificantes en comparación con los de jugadores de Buenos Aires o del fútbol mayor. La fallida experiencia de Daniel Vila en su paso por Independiente Rivadavia es un caso emblema. Planteles costosísimos, incorporaciones inexplicables y económicamente ruinosas, tal el caso del “Burrito” Ortega y o del “Ogro” Fabbiani, construyeron una ficción que convivió durante toda su gestión con el fantasma del descenso.

Racionalidad, austeridad, ética, presencia del Estado frente a la violencia, promoción de valores deportivos, de jóvenes de las propias divisiones menores, son algunos imperativos urgentes que se deben poner en acción para comenzar a reconstruir la sana pasión y diversión futbolera.

Es una necesidad urgente reubicar al fútbol profesional en su justo lugar, lejos de la ficción económica en la que está y a salvo del delito variado y violento de los barras bravas.

LA TELEVISIÓN Y EL FÚTBOL PARA TODOS

La apertura de la televisación de todo el fútbol para todos los argentinos quedó desvirtuada, opacada y ensombrecida por la manipulación política del gobierno y su utilización desembozada para agrandar el relato y utilizar el fútbol como instrumento de propaganda política. Lo que en un principio se enunció como un “rescate del secuestro de los goles”, que se iba a autofinanciar y dejar utilidades para apoyo del deporte olímpico, se transformó en una parodia de negocio deportivo, con muchas filmaciones técnicamente paupérrimas y con relatores militantes con dislates de obsecuencia y partidismo que avergüenzan. La sola comparación de este fútbol con el HD que propone la TV europea y que está al alcance de usuarios de cable y TV satelital, cuando no de la TDA gratuita, provoca rubor por el atraso que sufrimos.

El costo que ha pagado el pueblo entero por el Fútbol para Todos aumentó permanentemente y ya este año es insostenible. Por ello se piensa en comercializar la televisación a través de licitaciones y  esto sería lo más conveniente, siempre que se efectivice en forma amplia, transparente y limpia, o con la colaboración de Tinelli y su equipo comercial, aunque éste lo desmintió en declaraciones periodísticas.

El Fútbol para Todos, que llegó para quedarse, necesita también en forma urgente financiación comercial propia a través de un Estado eficaz, cristalino y lo menos burocrático posible. O por una licitación nacional e internacional que no esté previamente arreglada, donde empresas con experiencia acreditada asegure los fondos suficientes para autofinanciarse. Igualmente, el gobierno debe apartarse del relato, de su propaganda y debe prescindir de la mayoría de los verdaderos alcahuetes que oficiaban de relatores-aplaudidores del gobierno nacional. Periodistas profesionales, conocedores y políticamente neutros que agreguen valor deportivo son quienes deben estar a cargo de los relatos. Es también imperativo que todas las trasmisiones tengan la calidad técnica que la modernidad nos ofrece en reemplazo del negocio que se hizo con una  productora amiga del poder que no estaría en condiciones siquiera de transmitir un festival de pueblo en condiciones técnicas aceptables.

ECONOMIA Y FINANCIACION DEL FUTBOL

Un poco por negocios del poder y otro para oxigenar las desvaídas cuentas del pobre fútbol argentino, el gobierno y la AFA buscan introducir las apuestas deportivas online. Ahí aparece como primer actor Cristóbal Lopez, y su empleado estrella Marcelo Tinelli. El rey del juego nacional no puede dejar que nadie se introduzca en este negocio, aunque es de menor monto que los casinos, máquinas tragamonedas y bingos que posee. Esta nueva forma de ingresos que buscan para nuestro fútbol, es una muestra más del fracaso dirigencial; desde lo mas alto -la AFA, la única rica- hasta los clubes más humildes.

Veamos las distintas alternativas que se fueron sumando consecutivamente para alimentar la gran burbuja económica para unos pocos. El fútbol empezó sosteniéndose con las entradas que abonaban los hinchas. Luego se sucedieron: publicidad estática en los estadios, publicidad por locutores en el entretiempo y con letreros “led”. Aparecieron las marcas deportivas financiando toda la vestimenta y a jugadores-estrellas. La publicidad en las camisetas, pantalones y medias ayudó. Más tarde, la televisación de algunos partidos sumó plata a los clubes. Luego la TV codificada sumó recursos, para terminar en Futbol para Todos, solventado por los impuestos de los ciudadanos. La burbuja, insaciable, se devoró todos estos recursos  y ahora llegan las apuestas, porque el fútbol sigue fundido. A modo de consuelo debemos mencionar que en Europa los millonarios sueldos de las estrellas han provocado los mismos efectos que en nuestro país. Ahora, en aquel lado del mundo el auxilio ha llegado de los millonarios del petróleo árabe, los amigos del poder de Rusia o los emires o jefes dueños de países inundados en petróleo. El fútbol inglés, italiano y español, en su mayoría necesita de esos aportes para subsistir.

En la Argentina se aproxima un instrumento más de juego para sumarse a casinos, bingos, máquinas, quinielas oficiales, clandestinas, loterías  y lo que sirva. Y si finalmente se implementa habrá que seguir muy de cerca los resultados. No sea que como en otros lugares del mundo, las apuestas incidan en quién debe ganar y quién no. Sería la mancha que le falta al fútbol argentino.



El país está devaluado, menos para las distintas alternativas del juego. Ludópatas abstenerse, porque estarán en peligro.


¿Y en el interior? Hay un fútbol muy pobre, empobrecido de todo. Y si no veamos lo que pasa en Mendoza. Da tristeza ir a la cancha a ver a jugadores cansinos desplazarse por el campo de juego, en un nivel que no aguanta ni una liga local, con la mayoría de los clubes fundidos, sostenidos por mecenas fanáticos o por el aporte de otras actividades.

Todo esto será como una gota en el océano, si el fútbol no regresa a su esencia, desaparecen la irrealidad de la burbuja y cambian la mayoría de la dirigencia, la manipulación del Estado y la violencia del barrabravismo. Sin ello, el fútbol argentino será para todos los vivos de siempre… y los que se sumen al carnaval. Un carnaval cada vez más pobre, más fundido, y más hambriento de recursos y de “salvadores” con dinero fácil.