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Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera

Las protestas contra el fracking desbordaron a todos. El inédito "apagón" energético que proponen y las alternativas reales.
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Pablo Icardi

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Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera(Twitter Radio Nihuil)

Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera | Twitter Radio Nihuil

Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera(LMNeuqén.com)

Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera | LMNeuqén.com

Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera(Télam)

Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera | Télam

Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera(Télam)

Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera | Télam

Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera

Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera

Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera

Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera

Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera(Twitter Radio Nihuil)

Fracking: Cornejo busca evitar la "7722" petrolera | Twitter Radio Nihuil

Las protestas contra el uso del fracking en la industria petrolera sorprendieron a muchos, aunque era un tema que inquietaba desde hace tiempo. Claro que nadie contaba con un factor: un absurdo mensaje distribuido por redes sociales que logró una permeabilidad en cada hogar de Mendoza que ningún otro mensaje oficial podrá conseguir. No parece alcanzar ninguna explicación técnica ni política para frenar la bola de nieve iniciada por un mensaje que está en el teléfono de cada mendocino.

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¿Será el debate por el fracking la ‘7722' de Cornejo? Es decir, la génesis de protestas más grandes que impulsen a la dirigencia política a sancionar una ley similar a la que prohibió el uso de sustancias tóxicas en la minería. Alguien puede comparar las situaciones, aunque son bien distintas. Una de las principales diferencias es que oponerse a la minería era y es en Mendoza relativamente sencillo porque es una actividad que no existe. El costo es bastante menor en ese sentido.

Con la actividad petrolera ocurre lo contrario: es parte de la matriz económica de Mendoza. En la Provincia está toda la cadena productiva del petróleo. Desde la exploración, hasta la refinación. Por eso restringir el petróleo es cerrar un grifo abierto hace décadas y que es parte de las patas productivas de Mendoza. Aunque, claro, está en decadencia. Hace 10 años atrás el petróleo aportaba, por ejemplo, más de 10% de los recursos del Presupuesto provincial. Hoy no llega al 5% y está en decadencia. Dentro de la industria hay quienes señalan un error estratégico considerar al fracking como una actividad más y abordarla de la misma manera y por eso es importante tener una reglamentación específica que Mendoza ya tiene.

El Gobernador está acostumbrado a enfrentar políticamente rivales clásicos. Cornejo tiene frente a sí un desafío inesperado: tratar de calmar una situación con un "enemigo" amorfo y anárquico.  Ahora debe contrarrestar grupos de presión sin una orgánica y con mecha corta. En Casa de Gobierno entienden que la agitación política ayuda, pero también hay quienes reconocen la falta de una estrategia más sostenida para no generar problemas. La primera experiencia de fracking se hizo en agosto del año pasado. En diciembre se realizó la audiencia pública por la reglamentación de la actividad y las protestas estallaron recién ahora. La intención oficial es que ninguno de los proyectos lleguen al recinto. 

El detrás de escena

Los números en rojo de la industria petrolera abonaron la idea, ejecutada por el Gobierno, de acelerar la búsqueda de alternativas. Ante el lobby y el potencial descubierto en Neuquén con la formación Vaca Muerta, Mendoza parece una "cenicienta" y por eso hay pocos proyectos para arrancar desde cero en exploración no convencional. La estimulación hidráulica se suma a otras técnicas que se buscan para mejorar la producción en pozos y yacimientos viejos, ya sobreexplotados en algunos casos. Recuperación secundaria, inyección de vapor para petróleos pesados son otras de las técnicas que se emplean en la provincia.

En agosto del año pasado hubo sorpresa por el inicio de una prueba piloto de fractura hidráulica del lado mendocino de Vaca Muerta, en un yacimiento ya explotado. El Gobierno lo autorizó y luego lo comunicó. Justamente lo hicieron de esa manera por temor a lo que ocurre ahora: protestas y piquetes. También allí está parte de la génesis de los cuestionamientos a la reglamentación del fracking. Es que el artículo 4 del decreto reglamentario de la actividad establece los mecanismos de evaluación ambiental que deben cumplirse. Y establece que en los proyectos petroleros que ya están en producción y quieren iniciar exploración no convencional, no hace falta el "camino largo" para la evaluación ambiental. En vez de hacer una Manifestación General de Impacto Ambiental, pueden hacer un Aviso de Proyecto, esquivando la realización de audiencias públicas. Sin embargo todos los proyectos deben tener informes sectoriales y deben hacerse públicos. Allí los dos organismos que no pueden esquivarse son el Departamento General de Irrigación y la Municipalidad donde se vaya a realizar el proyecto.

Allí hay otro dato clave: los planes municipales de ordenamiento territorial, que tendrá la potestad de zonificar los departamentos y ordenar las actividades. Lo mismo con los instrumentos de la ley y el plan de ordenamiento, que exige un estudio de impacto territoriral. 

Los cuatro pozos donde se realizó fracking están en producción. Y la empresa El Trébol está completando la información para iniciar el proceso en otros 9 pozos en la misma zona de Malargüe; en el área Puesto Rojas. Hasta ahora esos son las iniciativas más avanzadas.

Mendoza tiene un andamiaje legal ambiental que es pionero. A la ley 5961 se le suman varias reglamentaciones específicas, como la ley de áreas naturales protegidas, el decreto 820 que reglamenta la actividad minera y la ya mencionada ley 7722. A pesar de los cuestionamientos que pueden surgir, la reglamentación del fracking tiene herramientas que son positivas. Una de ellas es el reconocimiento del Departamento General de Irrigación como autoridad de aplicación en los controles. Pero además se establecen "zonas de exclusión". El Decreto indica que no se realizará fractura hidráulica en cercanías a zonas pobladas y que se pueden establecer áreas de restricción. En lo político, aseguran, se respetará la decisión de cada departamento para hacer o no fractura hidráulica.

Como en casi todo, las dudas están puestas en la posibilidad de control del Estado. La Dirección de Protección Ambiental tiene la potestad de autorizar o no los proyectos. Esa repartición tiene solo 9 inspectores. Pero, aseguran, se suman los profesionales de la Dirección de Petróleo y, sobre todo, los de Irrigación. Es justamente el DGI el único organismo que tiene capilaridad en toda la provincia para poder controlar. El problema es que muchas petroleras resisten los controles. 

El "apagón"

De los cuestionamientos hacia esa técnica surge una máxima que no se ha logrado en ningún país del mundo: un "apagón" energético para dejar de emplear petróleo. Ni siquiera la Unión Europea se animó a tanto, pues ese continente, el más avanzado en la recambio de la matriz energética, sigue combinando fuentes energéticas y la proporción general de hidrocarburos y renovables es aún dispar.

Es una necesidad y es el camino a seguir aunque, claro, de manera solapada. Vaca Muerta tiene reservas para cubrir la demanda energética argentina de "350 años" y a ella se le suman las reservas de la formación Los Molles. Claro que todo eso es potencial y no una realidad. El desbalance energético del país hace que allí estén puestos los ojos para cubrir las necesidades por las próximas 3 décadas, aunque hay un factor que es clave, más allá de lo ambiental. Se trata de la viabilidad económica de la explotación de esos recursos. En la ecuación entra el precio internacional de los hidrocarburos, los costos de extracción, la logística y las perspectivas de futuro. 

El petróleo no convencional aparece como la solución a corto y mediano plazo. La matriz energética mundial está cambiando para abandonar los combustibles fósiles, pero a un paso que se imaginan quienes cortan las rutas. Por eso la necesidad de solapar las dos estrategias: sostener la producción petrolera como una contingencia para las décadas que siguen, pero sin abandonar el camino iniciado para reemplazarla por la industria de las energías limpias.

La huella petrolera

Si se revisan los antecedentes inmediatos, la industria del petróleo no hizo buena letra en Mendoza respecto a la deuda ambiental. De hecho las petroleras siguen sin sanear como corresponde gran parte de los pasivos que generaron y que tenían como obligación hacer. Pozos mal cerrados, cañerías obsoletas, instalaciones abandonadas y sospechas de contaminación de algunos acuíferos son algunas de las marcas de esa huella petrolera que el ambiente mendocino tiene. 

El diagnóstico físico ambiental realizado por la UNCuyo marcó a la extracción de petróleo como uno de los generadores de riesgos más importantes y el propio Plan de Ordenamiento Territorial presentado el año pasado así lo indica.  "En el caso específico de la actividad petrolera se deberá considerar en el marco de la Ley Prov. Nº 5961 y decreto 437/93 y Decr. Compl. Nº 170/08, las siguientes dimensiones: existencia de yacimientos de gas y/o de petróleo; ponderadas conjuntamente con la consideración de incompatibilidades de usos (zonas de reservorios de agua, singularidad paisajística, fragilidad del sistema por contaminación del recurso hídrico, otras). Además de los yacimientos "convencionales" se deberá evaluar la viabilidad "no convencionales" cuyo desarrollo es incipiente", explica el Plan elaborado por el Gobierno de Cornejo. Y se incorporan Unidades de Integración Territorial que tienen al petróleo como un recurso explotable en varias zonas de la provincia, principalmente en el Sur.

Los impactos se han dado  sobre todo por las prácticas más antiguas. YPF, por ejemplo, solo ha saneado el 25% del total de pasivos ambientales detectados en las áreas petroleras que fueron prorrogadas en 2011 y cuyo nuevo contrato corre desde 2018. En total eran 450 pasivos ambientales detectados. De las 16 áreas petroleras solo se cumplió en 5. 

Esos antecedentes podrían ser la base de cualquier reclamo. Pero curiosamente en Mendoza no hubo protestas ni reclamos por esa herencia. Quizá porque es más invisible o por el arraigo que la industria petrolera tradicional tiene. Por eso también llama la atención las protestas contra el fracking, pues gran parte de los riesgos que puede tener esa técnica están más relacionados con la extracción petrolera en sí.

En el Gobierno históricamente hubo tensión entre el control y la promoción de algunas actividades productivas como la minería y el petróleo. Cornejo optó por priorizar la promoción, confiando en el rol de control posterior. En ese balance podría fortalecer el ala de contralor para generar la confianza que hoy parece no tener.