Política El reservado presidente del Banco Central

Fábrega, el mendocino que cautiva a Cristina

En los últimos tiempos, el titular del BCRA, Juan Carlos Fábrega, logró insertar sus ideas en las decisiones del equipo económico nacional, luego de ayudar a descomprimir la escalada del dólar. A su vez, Cristina Kirchner escucha con atención sus consejos para escapar de una eventual crisis.
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Fábrega, el mendocino que cautiva a Cristina(Alf Ponce / MDZ)

Fábrega, el mendocino que cautiva a Cristina | Alf Ponce / MDZ

Fábrega, el mendocino que cautiva a Cristina(Alf Ponce / MDZ)

Fábrega, el mendocino que cautiva a Cristina | Alf Ponce / MDZ

Juan Carlos Fábrega nació en Mendoza el 10 de enero de 1949. 20 años después, en 1969, logró ingresar al Banco de la Nación Argentina, institución que llegaría a presidir 40 años más tarde.

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Toda una carrera para el mendocino, presumiblemente predecible. No obstante, lo que jamás debió haber imaginado Fábrega es que sus decisiones serían elegidas por Cristina Kirchner para intentar salir de la crisis en ciernes que vive hoy la Argentina.

En realidad, la presidenta solo optó por una de sus sugerencias y descartó una veintena de ellas, todas consensuadas junto al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro de Economía, Axel Kicillof.

La medida que atrapó a la jefa de Estado es aquella que impulsa que los bancos deban desprenderse de una parte de sus activos nominados en dólares. Fue todo un éxito, ya que ello provocó la última semana una baja sensible del dólar oficial y del blue.

Según publica diario El Cronista, en los próximos días, los bancos le venderán al Central un total de u$s 3.000 millones a lo que hay que sumarle los u$s 2.000 millones que se comprometieron a vender las empresas agroexportadoras.

Esos u$s 5.000 millones son los que aliviarán la situación hasta que comiencen a llegar los dólares de la cosecha, en abril.

Pareciera ser la panacea, pero en realidad la medida pergeñada por Fábrega —a quien bautizaron “el garante” en la City porteña— es de corto alcance.

Por lo pronto, en el microcentro de la Capital Federal ya pronostican que el dólar escapará de los $ 9,30 a los $ 10,40 como valor final durante 2014.

Como sea, el parco Fábrega es hoy un misterio para los banqueros: le dio impulso a la tasa de devaluación para evitar un creciente atraso cambiario que boicoteaba a numerosas economías regionales; luego, adoptó una estrategia de flotación del tipo de cambio, un acto de sensatez cambiaria en un contexto que ya no soportaba “anclar” el valor del dólar para que no se movieran los precios.

Al mismo tiempo, sumó su voto para abrir, al menos un poco, el cepo al ahorro en dólares, una modalidad de la AFIP poco transparente con una ecuación menos transparente aún. Por último, sacó su carta más fuerte y decidió pulsearle al problema de la emisión con una fuerte contracción monetaria, subiendo las tasas de interés que pagan los bonos del BCRA en 10 puntos porcentuales y que no sólo generó un retiro masivo de pesos, sino también un enfriamiento del consumo con crédito bancario.

¿Cuál será su próxima movida? La respuesta solo cabe en la cabeza del mendocino, en cuyo criterio confía la desconfiada Cristina.

Mientras tanto, la gran duda es otra: el BCRA ¿hará microdevaluaciones o volverá a confiar su estrategia en el sorpresivo ajuste del dólar?

La incertidumbre se da en momentos en los que el Gobierno anunció que dejará de ofrecer la divisa a través del BCRA a las compañías que más facturan en la Argentina para pagar las importaciones que realizan.

Se trata de un régimen de restricciones que rige desde hoy y se extenderá al menos por 90 días, de acuerdo a lo consignado por el diario Ámbito Financiero.

El esquema consiste en que sean las propias compañías las que se consigan los dólares para pagar sus importaciones. Para esto tendrán que financiarse desde sus casas matrices o colocar deuda en el exterior.

El régimen será sólo para grandes empresas, especialmente las que no produzcan en el país o tengan un desbalance importante entre lo que importan y lo que exportan, añade el matutino.