Política Suprema Corte

¿Es tan malo que Palermo tome licencia para estudiar?

Desde el Gobierno cuestionan a la Corte por darle licencia al magistrado. Pero si queremos una mejor Justicia, necesitamos mejores juristas y no políticos que llegan de rebote al Máximo Tribunal.
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Mariano Bustos

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¿Es tan malo que Palermo tome licencia para estudiar?(Alf Ponce / MDZ)

¿Es tan malo que Palermo tome licencia para estudiar? | Alf Ponce / MDZ

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¿Es tan malo que Palermo tome licencia para estudiar? | Alf Ponce / MDZ

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¿Es tan malo que Palermo tome licencia para estudiar? | Alf Ponce / MDZ

Seis meses ¿es mucho o es poco? Todo es relativo y muchos de los que opinan sobre la licencia que se tomará el juez de la Suprema Corte Omar Palermo parecen no tenerlo en cuenta. Para un gobernador representa un octavo de su mandato, pero para el caso de un juez es diferente. Palermo tiene  50 años, es decir que recién dentro de 15 años podría jubilarse como magistrado de la Suprema Corte de Mendoza. Esto sería en 2033, pero también tiene posibilidad de seguir hasta su muerte. En ese plano, seis meses no representan tanto.

Palermo es uno de los jueces que mayores pergaminos reunía a la hora de ser postulado para ocupar un asiento en la Suprema Corte de Mendoza. Ni los principales detractores de su corriente ideológica -mal llamada garantista- se animarían a discutir esa afirmación. Puede no gustar que se trate de un hombre que pondere las garantías y se lo asocie a "defender los derechos de los delincuentes" relegando -quizá- el dolor de las víctimas. Pero esto no desmerece su capacidad intelectual igual que sucedía con Raúl Eugenio Zaffaroni cuando era ministro en la Corte Suprema de la Nación.

La beca que le fue otorgada por la La Fundación Alexander von Humboldt demuestra que se trata de un jurista que se encuentra por encima del promedio. Y en lugar de destacarlo, desde el gobierno provincial se ha montado una campaña de desprestigio poniendo énfasis en que se tomará licencia para ir a estudiar. Una licencia para ir a capacitarse, ni más ni menos, que en responsabilidad penal en el ámbito de la empresa, en un país donde hace falta juzgar a empresarios corruptos. Pero en lugar de hablar sobre los 15 años que Mendoza podría tener a un juez supremo especializado en un tema tan sensible, se pone el foco en su licencia. Licencia sin goce de haberes, para ser más exacto.

Desde el primer día se lo ha presentado como uno de los enemigos declarados del gobernador Alfredo Cornejo y este nuevo embate termina de ratificarlo. Los argumentos esgrimidos desde Casa de Gobierno parecen tendenciosos y mal intencionados. ¿O acaso se montó el mismo rechazo cuando se supo que el año pasado además de la feria judicial Mario Adaro se tomó 45 días de licencia? Y cobrando su sueldo íntegramente.

En 2017 en el Poder judicial se pagaron 6.237 días de licencias. Alejandro Pérez Hualde se tomó 38 y Jorge Nanclares 56. Por poner dos ejemplos concretos.

La pésima Justicia no se va a agravar por la ausencia de seis meses de un juez de la Suprema Corte, pero sí podría mejorar si Mendoza tuviese jueces probos y no políticos que llegan a ese lugar de rebote. No olvidemos que solo por un voto no está sentada en el Máximo Tribunal Miriam Gallardo, hoy concejal de Maipú que nunca ejerció como abogada y Francisco Pérez postuló para ser miembro de la Corte.

Entonces queda claro que es una falacia pensar que si una persona llegó a sentarse en la Corte fue porque estaba capacitada y no necesita mejorar. Falso. Tanto es así, que los que llegan capacitados como Palermo -o Valerio- también pueden perfeccionarse academicamente.

Lo peor de todo este juego perverso que ha montado el gobernador Alfredo Cornejo, es que desde hace tiempo se ilusionan con el viaje de Palermo. Al gobierno le conviene que se vaya. Lo prefieren fuera de la Sala Penal, donde bajo la conducción de José Valerio podrán darle un perfil de mano dura que es bandera en esta gestión.

Más allá de eso, en el fondo en el Ejecutivo saben que seis meses es poco tiempo y por eso se montó una campaña de desprestigio contra un hombre con el que pueden no coincidir - confieso que yo tampoco lo hago- pero que ha demostrado ser un intelectual destacado.

Palermo es abogado y procurador recibido en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba. Hizo su especialización en derecho penal en la Universidad del Litoral y es Doctor en Derecho de la Universidad Pomepu Fabra de Barcelona, España y especialista en Derecho Penal.

Se lo considera un discípulo de Jesús María Silva Sánchez, uno de los catedráticos en derecho penal más importantes del mundo. Fue juez de Instrucción y Fiscal de Instrucción, docente y ha disertado en numerosos seminarios y congresos.

Por eso en 2012 obtuvo 150 adhesiones y ninguna impugación para ser miembro de la Corte y su pliego pasó el filtro del Senado con 26 bolillas blancas y solo 5 negras. Incluso el por entonces intendente Alfredo Cornejo estuvo sentado en la audiencia pública que estuvo cargada de loas al jurista oriundo de General San Martín.

Para volver a creer en la Justicia los mendocinos necesitamos elevar la calidad del debate. Necesitamos jueces probos que discutan de derecho y no de política. Coincidamos o no con la línea de pensamiento de Omar Palermo.

Lo único que debemos exigir a cambio es que el juez mendocino que va a capacitarse al exterior no lo haga para pegar el salto a otro cargo. Que vuelva a Mendoza, se siente en su despacho y aplique los conocimientos adquiridos para tener una mejor Justicia. Si su idea es aplicar para la Corte Interamericana como su mentor Zaffaroni, que tenga la dignidad de renunciar ahora. Pero si no es así, los mendocinos no tenemos que cerrarle la puerta al progreso. Nunca.