Política 20 días sin hablar

El voto de Vadillo sobre el aborto y una distancia que sorprende

Si le tocara participar en el debate del Congreso, votaría a favor de la legalización del aborto. O sea, en sentido contrario a Ramón. El apoyo de Vadillo al aborto no punible.
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Juan Carlos Albornoz

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Ramón y Vadillo, en esa cercana época gloriosa.(Pachy Reynoso/MDZ)

Ramón y Vadillo, en esa cercana época gloriosa. | Pachy Reynoso/MDZ

El voto de Vadillo sobre el aborto y una distancia que sorprende(Pachy Reynoso/MDZ)

El voto de Vadillo sobre el aborto y una distancia que sorprende | Pachy Reynoso/MDZ

El voto de Vadillo sobre el aborto y una distancia que sorprende(Pachy Reynoso/MDZ)

El voto de Vadillo sobre el aborto y una distancia que sorprende | Pachy Reynoso/MDZ

El voto de Vadillo sobre el aborto y una distancia que sorprende(Pachy Reynoso/MDZ)

El voto de Vadillo sobre el aborto y una distancia que sorprende | Pachy Reynoso/MDZ

¿Qué pasaría si la banca de José Ramón la ocupara Mario Vadillo? Aunque suene raro, por la afinidad que existe entre ambos, la postura del diputado provincial sería diferente a la última que dio el diputado nacional. O sea, habría un voto más a favor de la legalización del aborto en el Congreso.

Nunca lo dirá en público Vadillo, pero la diferencia de criterio es real. Y en su ámbito, que es la Legislatura provincial, el socio de Ramón en Protectora acaba de dar una señal en ese sentido: le puso la firma a un nuevo proyecto para convertir en ley el protocolo del aborto no punible.

El protocolo y la legalización plena del aborto son dos cosas muy diferentes. Pero el propio diputado provincial las asimiló en una entrevista de MDZ Radio, como un ejemplo de cómo le gustaría que se desarrollaran este tipo de debates.

¿Qué le gustó a Vadillo? En la Cámara de Diputados, fue casi general el acuerdo para darle nuevo impulso a un protocolo que permita realizar abortos en casos de violación, a través de un proyecto breve, de apenas tres artículos. La semana pasada obtuvo estado parlamentario y preferencia con despacho en el mismo día.

La de Diputados fue una maniobra sigilosa para ver si de esa manera, con un cambio de estrategia, el protocolo es posible, ya que en el Senado hay un proyecto similar que parece estar más empantanado.

Lo cierto es que la iniciativa de Diputados fue firmada por el propio presidente de la Cámara Baja, Néstor Parés; el jefe de Podemos, Lucas Ilardo; Macarena Escudero, del FIT; y Patricia Galván, del peronismo orgánico.

La diputada Galván reemplazó en la firma a la jefa del bloque, Carina Segovia, quien ha participado en las marchas en contra de la legalización del aborto. Ambos temas se mezclan, irremediablemente. Pero para Vadillo, lo que pasó fue un buen ejemplo, porque considera que este tipo de proyectos deberían contar con el paraguas del conjunto, para evitar las angustias personales que conllevan tomar decisiones en soledad.

Hay que decir que su compañero de ruta Ramón evitó tener una posición orgánica y hasta fue echado del interbloque que lidera Martín Lousteau en la Cámara de Diputados de la Nación, por modificar su voto. Se intuye, entonces, un modo distinto de interpretar la política en Vadillo.

Habrá que ver hasta dónde llegan las diferencias de fondo entre Ramón y Vadillo. Los dos son debutantes en política y están viviendo un proceso desgastante, mucho más en el caso de Ramón, por supuesto.

Ante el silencio de Ramón, Vadillo ha salido a bancar al compañero. Los dos parecen haber resuelto en forma diferente un conflicto con repercusiones familiares, por las diferencias en cada casa frente a la legalización del aborto.

Lógicamente, al que más se le complica es a Ramón, que es el que debe votar en el Congreso. Pero el proyecto del aborto, ya sea por las obligaciones de cada uno o por algo más, parece haber generado una distancia entre ambos.

Sorprende que Vadillo diga que hace 20 días que no habla con el otro integrante de la dupla de Protectora, el fenómeno más importante de las últimas elecciones. Pero no se puede ser concluyente, por ahora.

Protectora, ya todos sabemos, es una caja de sorpresas. Se ha producido una sucesión de mini escándalos en poco más de un mes, novela que arrancó con el acercamiento del pastor Héctor Bonarrico al radicalismo y siguió con los roces, hasta por fondos económicos, entre Ramón y el Partido Intransigente.

El cambio de voto de Ramón en apenas dos días en lo del aborto y el repentino acercamiento que esto provocó con el senador Bonarrico, a quien el líder de Protectora antes había vapuleado por los medios, fueron los capítulos más nuevos.

Las peleas en la nueva tercera fuerza política tienen toques de comedia. De a ratos, Protectora se asemeja a un cotolengo que no hace honor a los 180.000 votos de las elecciones pasadas. Puede ser la crisis normal de una opción electoral nueva que está obligada a madurar de golpe, por el protagonismo adquirido en poco tiempo. O puede ser la señal de que es otro experimento político destinado al fracaso.

El tiempo lo dirá. Habrá que ver, por ejemplo, si Ramón y Vadillo se reencuentran. Los dos, de seguro, están extrañando hoy aquellas movilizaciones en contra de los aumentos de tarifas, en las cuales eran estrellas aplaudidas e indiscutibles.