El problema no son los fueros, es a quién votamos

El vínculo entre Cristina Fernández de Kirchner y los cuadernos de la corrupción ha vuelto a poner en el centro de la escena la inmunidad que le brindan los fueros. Constitucionalistas defienden su existencia.
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Mariano Bustos

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Pasó con Julio De Vido y está volviendo a ocurrir. El pedido del juez Claudio Bonadío para que se quiten los fueros a la senadora nacional Cristina Fernández de Kirchner volvió a poner en tela de juicio la utilidad de la inmunidad que protege a los legisladores. Sin embargo, especialistas coinciden en que "el problema no es la herramienta, sino el uso que se hace de ella". Tienen un objetivo claro y esencial para el funcionamiento de la república, pero si se utilizan mal, por más que nos pese, es nuestra culpa.

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"Instituciones que en el mundo funcionan, en Argentina nos ingeniamos para emplearlas mal", admitió la constitucionalista Gabriela Ábalos. Sin embargo, aclaró que es peligroso evaluar el tema sin abstraerse del contexto actual. "Verlo en abstracto es una cosa y lo que nos muestra la realidad en nuestro país es otra", admitió. Pero para la magistrada la solución no se encuentra modificando una ley.

"Si modificamos una norma pero nuestra forma de manejarnos, volveremos a caer en estos problemas. Decir que se soluciona cambiando la ley es el camino fácil", subrayó la constitucionalista y en este sentido marcó que lo que deberíamos evaluar es la devaluación del prestigio del poder legislativo y aclaró que el ciudadano no está exento de culpa. "La ciudadanía los vota y los vuelve a votar", expresó poniendo como ejemplo el caso del expresidente Carlos Menem, senador nacional por La Rioja.

Más allá de eso, lo cierto es que la inmunidad que brindan los fueros tienen el objetivo de garantizar la libertad de expresión en el Poder Legislativo. Si bien es cierto que hoy a muchos legisladores les sirven de escudo para evitar -o en otros casos demorar- el martillo de la Justicia, carecer de herramientas de esas características deja a los congresistas en una situación de vulnerabilidad institucional.

Las demoras en los allanamientos en el departamento de Cristina Fernández de Kirchner o lo que ocurrió antes del desafuero de Julio De Vido suelen molestar a parte de la ciudadanía. Pero si se modifica la ley de fueros se puede incurrir en un pecado mortal y abrir la puerta a abusos por parte de gobiernos autoritarios. Un Ejecutivo fuerte podría avanzar contra legisladores de la oposición con causas flojas de papeles. "La herramienta no es la culpable, sino el uso que le damos", recordó Ábalos.

Por su parte, el constitucionalista Andrés Gil Domínguez se manifestó en la misma sintonía y entrevistado por MDZ Radio recordó que la idea de los fueros es dotar de una tutela especial a los legisladores para ejercer sus funciones. "Especialmente a aquellos que están en minoría para que la mayoría no impida el normal funcionamiento del Congreso", aseveró en Cambio de Aire.

Al igual que Ábalos, a la hora de explicar situaciones como las que estamos viviendo en el país puso su grado de culpa sobre el votante. "Me parece que en primer lugar el cuerpo electoral tiene la capacidad de no elegir al que busca el fuero para tener impunidad", manifestó. A eso agregó que ambas cámaras tienen que evaluar el eventual desafuero de sus pares de acuerdo al caso concreto y negó que sea necesario una condena firme para retirarle la inmunidad a un miembro del Congreso.

"Me parece que la regulación está bien. Hace poco se dictó el desafuero de Julio de Vido: funcionó la garantía y se retiró cuando se consiguieron los votos. Decir que no voy a dar el desafuero hasta que no haya condena definitiva es un dogma. Me parece que en el juego de instituciones los dogmas no tienen racionalidad. Hay que ver caso con caso con los fundamentos del juez y la situación de la persona", señaló.

Además, destacó que los fueros han servido para evitar formas de persecución política y advirtió que en "sistemas democráticos de baja intensidad bastaría con iniciar una causa a un opositor político basada en hechos que no son reales pero con un juez medianamente permeable para dictarle prisión preventiva a un legislador y sacarlo del juego".

En conclusión, a la hora de cuestionar los fueros muchas veces caemos en el simplismo de evaluar el caso puntual. Sin dudas las demoras en los allanamientos pueden tener consecuencias negativas para la investigación. Y tampoco se puede negar que en cierto grado existe corporativismo entre los legisladores y se protege a los propios pese a la seriedad de las acusaciones. Pasó con Amado Boudou en su momento y puede volver a ocurrir.

Pero la solución no está en flexibilizar el desafuero, ya que eso sería un arma de doble filo que serviría para debilitar aún más al Poder Legislativo. La solución es otra mucho más compleja. Devolverle el prestigio a un poder del Estado que es en el que está representada la ciudadanía. Y eso se logra con una sociedad responsable, comprometida y exigente...