Política Críticas a Aranguren

El por qué del "ramonismo" tardío de Cornejo y un enemigo poderoso

La queja del Gobernador por la gestión de Aranguren puede tener un trasfondo más profundo: el cambio en el humor social que puede perjudicarlo políticamente. Temen conflictos por el impacto del aumento del gas. El ministro no es un blanco fácil: enfrentó a Kirchner y le ganó.
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Pablo Icardi

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El por qué del "ramonismo" tardío de Cornejo y un enemigo poderoso(Alf Ponce / MDZ)

El por qué del "ramonismo" tardío de Cornejo y un enemigo poderoso | Alf Ponce / MDZ

El por qué del "ramonismo" tardío de Cornejo y un enemigo poderoso(Alf Ponce / MDZ)

El por qué del "ramonismo" tardío de Cornejo y un enemigo poderoso | Alf Ponce / MDZ

 El gobernador Alfredo Cornejo tuvo un "ramonismo tardío" la semana pasada, tras quejarse públicamente por el aumento de tarifas o, para ser precisos, por la forma en la que el ministro de Energía Juan José Aranguren gestiona el área que se transformó en la más sensible y menos gradual de todas en cuanto a los ajustes.

Lo de "ramonismo" es una exageración y refiere al hecho de tomar prestado el discurso monocorde contra los aumentos de tarifas con que José Ramón se hizo conocido y llegó a ser diputado nacional. Pero sirve para reenfocar lo que probablemente esté detrás de la queja de Cornejo y su "radicalización" del mensaje.

Puede ser que su rol de presidente de la UCR y la necesidad que tiene esa fuerza política para tener agenda nacional y dejar de ser una "federación de partidos comunales" que acompaña al Pro. También la posibilidad de que Aranguren tenga alguna fecha de salida (impuesta por Macri y no por ningún agente externo). Todo puede haber influido. Pero mucho más la cruda realidad: el impacto del aumento de tarifas y la inflación que no desacelera generan un mal humor social que atenta contra la luna de miel extendida que tiene el Gobierno. Como ocurre en la vida cotidiana, predispone mal y potencia cualquier otro problema. Es un radar para encontrar defectos y agota la paciencia. Más cuando la expectativa estaba por encima de la realidad alcanzada. Tanto afecta el mal humor, que Cornejo viró su discurso: hace solo unas semanas el Gobernador mantenía su defensa del aumento de tarifas y la forma de escalonarlo. "Ni en Cuba se juega con la energía", repitió varias veces como ejemplo de los valores reales que tienen los servicios en otros países y la necesidad de sincerar los precios en Argentina.

Pero los datos mandan. En Mendoza la inflación de marzo fue del 2,2%. El rubro "servicios" tuvo una inflación del 50% en un año. Desde enero la inflación local acumulada es del 6,8%. Algunos de esos incrementos dependen de Aranguren. Una porción del aumento de la tarifa de la luz y sobre todo el aumento del gas, que se sale del margen: no solo se multiplicó la tarifa sino que se cambiaron algunos parámetros de la tarifa social que haría llegar el impacto a los sectores más vulnerables. Pero no todo el sinceramiento de precios de servicios  o tafirazo dependió de Aranguren. Desde que Cornejo es Gobernador la tarifa de colectivo aumentó un 83%, la "porción local" de la luz también se multiplicó hasta llegar a la tarifa plena y el agua escaló en la misma proporción. La inflación local ya superó el 5% de recomposición previsto para el primer semestre para los estatales y tomó a otros gremios de actividades privadas sin acuerdos paritarios cerrados. 

La el problema que se viene  es cómo impactará el aumento del gas en los meses de uso intensivo y muchos ven venir un conflicto. Si antes era Ramón con una frazada, ahora pueden ser manifestaciones mayores. Por eso los próximos días Cornejo presentaría una alternativa para amenguar el impacto que tendrán esas subas, al menos en los meses duros. Ya hubo intentos tibios en las primeras audiencias públicas. El impacto llegará a los sectores que tienen tarifa social porque cambió la forma de calcular ese derecho: solo se mantendrá el subsidio pleno con un consumo mínimo. Y una vez pasado el umbral, esas familias pagarán el 75% o el 100% de la tarifa. Es decir que el precio diferenciado será solo sobre una parte del consumo total. 

Un "enemigo" difícil

Aunque Aranguren es un blanco fácil de castigar en lo discursivo por el rol que cumple en el Gobierno nacional (ejecutar la política energética y el aumento de tarifas avalado por Macri), no es un dirigente a con pocos pergaminos políticos. De hecho, enfrentarse a Alfredo Cornejo no estará en la cima del podio de las peleas de Aranguren. 

Frío y sin remordimientos, Aranguren se enfrentó a Néstor Kirchner cuando Néstor Kirchner estaba en la cumbre del poder. Y le ganó. "Luego de tantos golpes bajos arriba del ring hay uno solo", dijo al pasar en una entrevista luego de que no pudieran torcerle el brazo y Shell mantuvo los precios por arriba de lo que el Gobierno quería. La pelea de fondo era que esa petrolera vendiera sus activos en el país. Kirchner lo presionó. Aranguren lo enfrentó. Y, como dijo luego, lo bajó del ring. Por eso la respuesta que Aranguren le dio a Cornejo sonaron a subestimación sobre su rival de turno. "No me importa quién esté enojado. Pregúntele a ellos, yo sigo haciendo mi trabajo. A mí me designa el Presidente y sigo trabajando como siempre", dijo el cuestionado Ministro.

Con algo de soberbia y también con datos de la realidad, desde el Gobierno creen que el camino político en Mendoza solo puede tropezar con sus propios errores. Probablemente lo tenga medido o por simple percepción, Cornejo puede presumir que el humor social está cambiando y que pueden estar construyendo el obstáculo propio que genere ese trastabilleo.