Política Una actividad que quieren potenciar

El fracking bajo evaluación: luces y sombras de una actividad que quieren potenciar

El Gobierno propone una reglamentación específica para la fractura hidráulica. Qué tiene de bueno y qué de dudoso. Una actividad que da respuestas a lo inmediato, pero que a futuro deja dudas.
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Pablo Icardi

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El fracking bajo evaluación: luces y sombras de una actividad que quieren potenciar

Una perforación a más de 2 mil metros de profundidad, inyección de agua con productos químicos a alta presión para que rompa la roca y brote petróleo; ese recurso no renovable que ha generado riqueza en Mendoza por décadas, que está en decadencia y aún no encuentra reemplazo. El fracking comenzó a realizarse  como prueba piloto y podría ser la técnica que le de algo más de vida a muchos de los pozos petroleros antiguos, que ya están en el ocaso de su vida útil. Justamente ese sería una de las principales funciones de promocionar la técnica de la fractura hidráulica en Mendoza. Lo que se busca es estimular pozos viejos o romper la roca para hacerla permeable y que pueda extraerse el petróleo contenido. 

Mañana se realizará la audiencia pública para someter a consideración popular y técnica el proyecto de reglamentación que la Provincia ha propuesto. No es habitual que un decreto reglamentario de una actividad se haga público antes de que entre en vigencia. Y se hace luego de haber ejecutado la primera práctica sin aviso previo y por recomendaciones de la Justicia también. Vale recordar que hubo 3 amparos para frenar la actividad y que se resolvieron tras la finalización de la prueba piloto. 

La reglamentación tiene algunas luces y sombras. El solo hecho de que haya una norma específica suma, pues hasta ahora solo existen las exigencias generales para la actividad petrolera. Lo mejor del proyecto es que respeta la autoridad municipal para evaluar la conveniencia o no de cada proyecto, respeta la potestad de Irrigación para el control del agua y prohíbe usar agua factible de otros usos para hacer fractura hidráulica. Lo peor es que hace oficial la "vía rápida" para autorizar los proyectos que incluyen fracking.

Fuera de lo técnico, la audiencia pública de mañana podría ser un hito en Mendoza. Una posibilidad de abrir un debate serio y constructivo para mejorar el desarrollo de una actividad que, claro está, se apunta a promocionar. En ese sentido hay que distinguir algo: el Gobierno no está sometiendo a evaluación si se hace o no fracking en Mendoza, sino cómo y qué exigencias se tienen en cuenta. 

Justamente una de las críticas que se realizaron a la primera experiencia de fractura hidráulica en Mendoza fue que se ejecutó antes de tener una reglamentación específica y que se asemejó el desarrollo de yacimientos convencionales con los no convencionales. Hay tres leyes que regulan la actividad petrolera, pero ninguna habla de petróleo no convencional y eso genera un vacío legal que buscan llenar en Mendoza.

Buenas y malas

El Gobierno de Cornejo es pragmático. Y en ese camino elige "hacer y después preguntar". Con el fracking ocurrió eso. La primera experiencia se hizo pública luego de haber comenzado. Hubo estudios previos y sobre todo posteriores y de ese análisis surgió, explican, la reglamentación. La vía rápida quedará oficializada con la nueva reglamentación.

Así quedó la locación donde se hizo fracking en Malargüe.

El artículo 4 especifica qué caminos tomarán los proyectos de fracking para ser evaluados. En el Gobierno tienen una premisa: controlar sin obstaculizar. Por eso, según se lee en esa reglamentación, buscan hacer más expeditivos los expedientes y allí hay un detalle: los pozos petroleros que donde haya o hubiera habido actividad tendrán una vía rápida para hacer fracking porque no deberán iniciar una Manifestación General de Impacto Ambiental. Las concesiones petroleras ya existentes solo deberán hacer un Aviso de Proyecto, un procedimiento que incluye evaluaciones ambientales y dictámenes técnicos, pero que no pasa por audiencia pública. Los proyectos piloto para evaluar el potencial de una formación deberán tener un Informe Ambiental Específico. En todos los casos serán obligatorios los dictámenes de Irrigación y del municipio donde se desarrolle. Solo las áreas nuevas deberán tener una Manifestación General de Impacto Ambiental.

El principal riesgo está en el manejo de la locación. Se trata de enormes instalaciones con camiones, perforadoras, manejo de agua y productos químicos. Un avance es el reconocimiento de la potestad de Irrigación para controlar. En la justicia hay decenas de conflictos entre las petroleras, principalmente YPF, que recurren las sanciones que el "gobierno del agua" les impone y que son desconocidas por las petroleras porque apuntan a que sea la autoridad ambiental quien ejecute el control. Irrigación es un organismo constitucional y que tiene un rango distinto. Respecto al uso del agua también hay restricciones importantes para las petroleras que hagan fracking. Se especifica que deberán usar agua de formación (es decir agua ya empleada por la actividad) y se prohíbe "durante las etapas de perforación, explotación y terminación de pozos no convencionales la utilización del agua subterránea con aptitud para satisfacer el abastecimiento a poblaciones y otros usos productivos".

Un pozo en producción tras haber sido estimulado con fracking.

La misma norma establece la posibilidad de zonificar dónde se podrá y dónde no hacer fractura hidráulica. La misma autoridad de aplicación lo determinará y, aunque no está claro en la norma, desde el Ejecutivo aseguran que respetarán la "soberanía" de cada departamento. "Donde no haya aprobación municipal, no se hará", aseguran. Las restricciones se impondrían en zonas pobladas, áreas de influencia hídrica importante y otras más. "La Autoridad de aplicación podrá declarar áreas y radios mínimos de exclusión de la actividad hidrocarburífera no convencional en función de la existencia de centros urbanos, poblaciones, establecimientos industriales o agrícolas, áreas naturales protegidas o zonas de especiales condiciones ecológicas, cursos de agua, glaciares y zonas periglaciares o en aquellas en que actividades y recursos sean susceptibles de ser afectados negativamente por la misma", dice el proyecto de Decreto.

En busca de la reactivación

La industria petrolera está en problemas desde hace años, sometida a los vaivenes de rigor y también a los políticos. Eso afecta a las cuentas y a la actividad económica y ante la urgencia aparecen nuevos riesgos. A buscar una solución que otorgue más presente que futuro, que tenga más apariencia que estrategia.

La explotación de recursos no convencionales tiene mucho de eso: es una oportunidad del ahora, más que del futuro. Se cree que las reservas de gas que guarda Vaca Muerta equivalen a 350 años de consumo del país. Con el petróleo pasa algo similar. Más si se calculan los recursos de Los Molles, la otra roca madre que está aún más abajo. 

La explotación de esos recursos dependen de tantas variables que lo complejizan más. Y hay una en particular; la económica. Por la necesidad energética que tiene Argentina la explotación de petróleo y gas no convencional, junto con la aparición de mejores tecnologías, hacen viable su explotación para cubrir la demanda de los próximos 20 años, siempre y cuando sean negocio para la industria y viables ambientalmente. Pero los especialistas lo advierten y las políticas internacionales van en ese sentido: en tres o cuatro décadas la matriz energética dependerá mucho menos del petróleo que de fuentes renovables. Mendoza ha comenzado a transitar ese camino de manera exitosa. "Es ahora o nunca", aseguran los petroleros que tienen alguna visión de futuro. 

La apertura a debatir y aportar es un buen comienzo y podrían tomar el mismo camino otros temas espinosos como la política minera que elaboró el Gobierno. En todos los casos hay un cartel indeleble que no hay que obviar: el desarrollo no puede ser a cualquier costo.