Política Cumple dos años

El "efecto Lysoform" del Ítem Aula

El año pasado hubo un paro del SUTE en el cual el porcentaje de asistencia de docentes fue superior al de una jornada común y corriente. Por eso el Gobierno confía en acorralar al gremio en la paritaria. Cómo siguen bajando las licencias por el "premio" salarial de Cornejo.
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Juan Carlos Albornoz

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Como el producto de limpieza, el "Ítem Aula" también "mata".

Como el producto de limpieza, el "Ítem Aula" también "mata".

El "efecto Lysoform" del Ítem Aula

El "efecto Lysoform" del Ítem Aula

El "efecto Lysoform" del Ítem Aula

El "efecto Lysoform" del Ítem Aula

El "efecto Lysoform" del Ítem Aula

El "efecto Lysoform" del Ítem Aula

El "efecto Lysoform" del Ítem Aula(Pachy Reynoso/MDZ)

El "efecto Lysoform" del Ítem Aula | Pachy Reynoso/MDZ

El "efecto Lysoform" del Ítem Aula

El "efecto Lysoform" del Ítem Aula

El "efecto Lysoform" del Ítem Aula

El "efecto Lysoform" del Ítem Aula

En el Gobierno comentan que el último paro del SUTE en 2017, gracias al Ítem Aula, sufrió el "efecto Lysoform": la asistencia de docentes a las aulas ese día (29 de noviembre) fue, aseguran, del 99.9 por ciento, más que el que se registra en un día de clases común y corriente. Es el mismo porcentaje de "virus, bacterias y hongos" que dice liquidar el conocido producto de limpieza.

El paro en cuestión había sido convocado por el actual jefe del SUTE, Sebastián Henríquez, para protestar contra las reformas laboral y previsional del Gobierno Nacional. Al margen de cualquier chiste, en el gremio, aquel resultado debe ser por estas horas un elemento de análisis. Henríquez ya calificó el aumento salarial del 15,7 por ciento de "insuficiente", pero convocar a una huelga para resistirlo, lo expone a riesgos importantes.

Es que el Ítem Aula sigue marcando con firmeza el límite de la queja docente. A casi dos años de su debut, en el Gobierno todavía festejan sus resultados. Tanto las cifras generales, como algunos casos particulares.

Hay dos cortes para hacer y una "recuperación" a contemplar. Como vienen difundiendo en el Gobierno desde hace un tiempo, entre 2015 y 2016, durante el primer año de aplicación del Ítem Aula, las licencias docentes bajaron el 35,1 por ciento.

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Sin embargo, entre junio de 2016 y junio de 2017, subieron: el año pasado se contaron 16.498 licencias en total, contra 16.073 del 2016. Más de 400 licencias fue el incremento en el segundo año.

Esta última diferencia no genera preocupaciones en el Gobierno Escolar. Allí dicen que era natural que las inasistencias bajaran drásticamente en el primer año de aplicación del Ítem y que subieran un poco en el segundo. Es más: creen que esta medida ya tocó su techo

Razones particulares

Algunas licencias docentes importan más que otras en el conteo general. El Gobierno resalta las licencias por "razones particulares", que cayeron de 9.110 en 2015 a 5.689 en 2017.

La DGE destaca que, hasta que el Ítem Aula existiera, los viernes previos a un fin de semana largo, en las escuelas siempre faltaban docentes, debido a las licencias por razones particulares y enfermedades. Las razones particulares podían ser invocadas una vez al mes y tres veces en el año.  

En tanto, el cuidado de familiares enfermos se desplomó a casi la mitad: de 2.067 en 2015 a 1.092 en 2017.

Estos tipos de licencias están regidos por el artículo 50 de la ley 5811 e incluye fallecimientos, nacimientos, matrimonios y hasta donaciones de sangre. Todas bajaron en el orden del 40 por ciento.

También hay satisfacción por la baja de las licencias injustificadas y, con un dejo de malicia, se destaca la caída del 33,3 por ciento en las licencias gremiales. Aunque aparece un dato que contrasta con el resto: las licencias por maternidad nunca bajaron y se incrementaron 9,5 por ciento en los últimos dos años.

Duro con los paros

El Ítem Aula impone un castigo fuerte para el docente que falta por hacer paro. Por un solo día de ausencia, genera la pérdida de 10 por ciento del sueldo, ya que se descuenta el día de trabajo, el presentismo y el "premio" en cuestión.

En otros casos, el régimen es un poco menos duro: se puede faltar tres días al mes y 10 en total en el año, sin perder el beneficio.

Una ley flexibilizó el Ítem Aula en agosto de 2016 y permitió que lo cobraran docentes en cambio de funciones y los que padecen enfermedades terminales. Pero el régimen siguió siendo contundente en el caso de otros padecimientos: "Quien sufre una quebradura, seguro que lo pierde ese mes", admiten en el Gobierno Escolar.

El Ministerio de Hacienda asegura que el Ítem Aula ha generado ahorros en licencias que han vuelto en inversiones del Estado provincial. Pero el gobierno de Cornejo, de todos modos, quiere dar vuelta la página, y hace poco, el director general de Escuelas, Jaime Correas, inauguró una nueva etapa, en la que el desafío no será que el maestro esté en el aula, sino que haya "calidad educativa".

Sin embargo, para que este "cambio de era" sea una realidad, falta aún un capítulo. La Corte todavía tiene pendiente la definición de una acción de inconstitucionalidad del SUTE. Un fallo que el Gobierno no quiere y que se encargó de dilatar a fines del año pasado, cuando pidió que el caso se discuta en plenario.