El día que extrañé a Guillermo Moreno (sí, a ese Moreno)

Esta semana el exsecretario de Comercio Interior conversó con MDZ Radio y aunque no se crea, hasta me hizo extrañarlo. ¿Por qué?¿Quién tiene la culpa de que extrañe a un personaje que nos mentía?
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Edu Gajardo

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El día que extrañé a Guillermo Moreno (sí, a ese Moreno)(na)

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Estos meses, y quizás más que nunca, va a doler ser parte de la clase media de este país. El bombardeo de aumentos que se viene y en la última semana el golpe de las subas de las prepagas, terminan por coronar más complicaciones que -aunque estemos de acuerdo con la gestión a nivel macroeconómico- no dejan de ser un dolor de cabeza y un golpe al bolsillo que se siente, y con fuerza.

En medio de todo ese panorama esta semana escuchaba las declaraciones de Guillermo Moreno en MDZ Radio, el mismo que nos decía que no teníamos inflación, que frenó las importaciones y todo lo demás que ya conocemos. Al escucharlo lo extrañé, porque se me venía la imagen del aumento en dos partes de la medicina prepaga en 11%, el que suma a los aumentos de diciembre y de febrero. Como dijo Ernesto Sanz en su momento, "hay empresarios que merecen un Moreno" y yo le sumo que hay funcionarios que hacen extrañarlo.

De ninguna manera espero volver a lo que era la era de Moreno, pero ¿hace falta que lo extrañemos? ¿Es necesario que el ciudadano común se sienta desprotegido y los golpes no sean aplacados con nada? En la última semana fui a comprar el líquido para mis lentes de contacto y ahora está sobre los $200, cuando hace un año valía $95. ¿Alguien puede explicar razonablemente por qué?

Y claro que hay empresarios que lo merecen, porque si bien las medidas macroeconómicas en la teoría son correctas, la situación de la microeconomía, la de "Doña Rosa", la tuya y la mía, es la que recibe los golpes. En eso un factor fundamental son los empresarios, los que claramente no están dándole la mano que Macri esperaba y muchos especulan y abusan del bolsillo del ciudadano. De ahí que -en su momento- uno de los integrantes de la mesa chica de Cambiemos, Ernesto Sanz, señalara que hay empresarios que merecen un funcionario como Moreno que los controle al extremo y que incluso se les aplique todo el peso de la ley porque se aprovechan de las crisis.

Hoy, con ese sentimiento de desprotección vemos como los supermercados siguen remarcando precios día a día, las prepagas aumentarán casi un 30% en menos de nueve meses (y las coberturas son cada vez más limitadas) y en estos meses de invierno se sentirá con fuerza el golpe de las subas del gas y la energía por el aumento en los consumos. Todo en el medio de un período electoral.

Hoy más que nunca la golpeada clase media necesita señales que indiquen que, a pesar del dolor, el camino que se está siguiendo es el correcto. Lo que se necesita son remezones de nivel mayor, que venga desde el Gobierno y que, aunque sea como señal, envíen algún tipo de salvavidas.

Ya no está Moreno y no hay freno a las importaciones, pero somos nosotros los que vamos afuera a buscar lo que en el mercado interno nos es imposible adquirir o se nos hace tan difícil que preferimos hacer filas y un viaje para poder mantener el estándar de vida que pretendemos y esperamos acorde al esfuerzo que hacemos en nuestras labores diarias. ¿Es necesario o alguien va a tomar alguna medida para que los que vivimos de lo nuestro y no ayuda nadie tengamos un pasar mejor?

Como dijo el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne en los últimos días, la gente "votará algo mucho más amplio que un modelo económico", pero hay un porcentaje importante de la población que vota pensando en el bolsillo, en lo que se vive en al economía puertas adentro, y en la clase media el bolsillo está cada vez más golpeado.

Repito, de ninguna manera quiero volver al pasado, pero tampoco quiero que nos sigan mintiendo, porque el ciudadano común es el mejor indicador de la actualidad de un país. Entonces, si un día y aunque sea por algunos segundos te hacen extrañar a un personaje como Guillermo Moreno, es porque hay cosas que faltan y que no se están haciendo bien.

Por ahora hay que seguir apretándonos el cinturón, porque vienen los aumentos y tenemos que seguir viviendo y yendo al supermercado con precios remarcados, transferir el dinero a la prepaga y sufrir si es que nos recetan algo. La clase media sigue esperando y recibe golpes, pero ojalá alguien escuche una voz que parece inexistente en las altas esferas.