El "cornejismo": ese fenómeno urbano que gana, pero que aún no enamora

El gobernador recibió un importante respaldo político, pero no se despegó del PJ como el propio Cornejo espera. En octubre esperan superar los 10 puntos de diferencia.
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Pablo Icardi

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El "cornejismo": ese fenómeno urbano que gana, pero que aún no enamora

El "cornejismo": ese fenómeno urbano que gana, pero que aún no enamora

El "cornejismo": ese fenómeno urbano que gana, pero que aún no enamora(Pachy Reynoso/MDZ)

El "cornejismo": ese fenómeno urbano que gana, pero que aún no enamora | Pachy Reynoso/MDZ

El "cornejismo": ese fenómeno urbano que gana, pero que aún no enamora

El "cornejismo": ese fenómeno urbano que gana, pero que aún no enamora

 Alfredo Cornejo ganó, pero aún sin enamorar. Así como su proyecto político hace base en el pragmatismo, su electorado es igual de frío: lo respalda, "lo banca", pero no le da un cheque en blanco. 

El de ayer fue el primer tiempo de un proceso electoral que para el Gobierno es clave para medir el impacto de su desempeño. Una elección "sin candidatos" y donde la gestión es la que se puso sobre los escaparates electorales.

Con la misma plataforma política que en 2015 lo llevó al poder, Cambia Mendoza no sumó más caudal electoral, mantuvo la diferencia con el PJ y se constituye como un fenómeno urbano: el conurbano mendocino es donde está la base política de Cornejo. Guaymallén, Las Heras, Capital y Godoy Cruz son la plataforma. En los departamentos rurales y que requieren otra impronta para desarrollarse, tuvieron un resultado adverso.

Como es frecuente que ocurra en Mendoza, el oficialismo sufrió la volatilidad de las elecciones de medio término. Pero con una diferencia: Cornejo ganó esta vez, como no habían logrado hacerlo los dos últimos mandatarios en 2009 y 2013.

La UCR había sacado en 2013 el 45% de los votos, sin aliados. Pero en esa misma elección el Frente para la Victoria había sacado solo el 26%. Ayer el PJ superó la barrera de los 30 puntos y salvo una catástrofe electoral en octubre ganará algún escaño más en la Legislatura. Con las PASO y las generales de hace 2 años también hubo "fuga" para ambas fuerzas políticas. 

La percepción, quizá errada por parte de lo analistas, era que la diferencia podía ser mayor. Por el contraste de gestiones entre la de Paco Pérez y la de Cornejo; por el descalabro en el peronismo y por el intento de giro en la gestión. Cornejo pasó toda su primera etapa de gestión con la queja y el discurso del desencanto como eje. El hiperrealismo depresivo que usó en la campaña de hace 2 años, en la transición y también en el primer año hizo mella y le fue difícil revertir con el impulso a la obra pública y a los hechos de gestión que intentó mostrar en los últimos meses, con la campaña ya en marcha. 

Los 7 puntos de diferencia garantizan un triunfo real en octubre. Pero también le aparecen vías de fuga de electores clásicos de cambiemos: la clase media quejosa que en 2015 era "antipaquista" y que hoy no tiene problemas en mudarse a opciones pragmáticas como Protectora. El voto "protesta útil" no lo tiene cautivo Cornejo. 

Sin embargo creen que en octubre romperán la barrera de los 10 puntos de diferencia por varias vías. Por un lado apuestan al voto "cerebral" y menos lúdico que en las PASO. Por el otro creen que sumarán con el arrastre del triunfo nacional de Cambiemos y la posibilidad de mostrar más hechos de gestión que quedaron a mitad de camino. Ayer había radicales que, entusiasmados por el calor de los resultados parciales trazaban una línea de futuro un tanto ambiciosa: "nos quedamos por 20 años", decían. Tras el papelón del presidente de la UCR, que dijo que ganaban por 20 puntos, el baño de realidad también les sumó algo de humildad. 

Más allá del hilado fino, Cornejo recibió un importante respaldo. Ahora, tras el éxito en su plan político, le toca diseñar y ejecutar un modelo de provincia. El desafío para el Gobernador es lograr que el doble comando, el de la gestión y el político, no se entorpezcan. Es que comenzará, tras las elecciones de octubre, el difícil transitar de un gobernador que debe planear la sucesión. 

Históricamente han sido los pasos más turbulentos para cualquier mandatario mendocino. En el caso del actual "inquilino" del sillón de San Martín tiene como plus ser un gran estratega. Así como armó la arquitectura política para llegar al poder desde al menos 7 años antes de ser Gobernador, no dejará pasar la posibilidad de sostener ese poder, aún lejos del gobierno. Si no se tropieza con sus propias debilidades, es probable que haya "cornejismo" para rato.