Política Paritarias

El SUTE se resiste a besar la lona

El Gobierno tiene arrinconado al gremio pero éste no se da por vencido y espera contar con el respaldo de los docentes para plantarse. Previo al último round, ¿qué piensa Sebastián Henríquez, la cabeza del SUTE?
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Jimena Catalá

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El SUTE se resiste a besar la lona(Pachy Reynoso/MDZ)

El SUTE se resiste a besar la lona | Pachy Reynoso/MDZ

El SUTE se resiste a besar la lona(Pachy Reynoso/MDZ)

El SUTE se resiste a besar la lona | Pachy Reynoso/MDZ

El titular del SUTE, Sebastián Henríquez, en conversación con MDZ(Pachy Reynoso/MDZ)

El titular del SUTE, Sebastián Henríquez, en conversación con MDZ | Pachy Reynoso/MDZ

Arranca una semana clave para los 60 mil trabajadores de la Educación provincial. Luego de un cuarto intermedio, el próximo 16 de febrero, el SUTE y el Gobierno subirán nuevamente al ring. Mientras el primero se resiste a besar la lona; al segundo no se le mueve un músculo de la cara y se muestra envalentonado.

Después de haber acordado con casi todos los sectores, el Ejecutivo llega con el pecho inflado a la "pelea final" con el sector docente. No obstante, si el acuerdo fallara, tiene un plan B: la firma del tercer decreto consecutivo de aumento salarial para los docentes; los dos primeros se firmaron cuando el SUTE era conducido por Adrián Mateluna.

Como dato no menor, el Gobierno pretende tentar al gremio con una cláusula "gatillo" que incluyó en la oferta del 15, 7 por ciento de aumento en tres tramos (5 % en enero, 5,2 % en junio y 5,5 % en noviembre). Esto significa que si el SUTE acepta la oferta, tendrá la posibilidad de que los haberes de sus trabajadores se actualicen de modo automático ante una "disparada" del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Por el contrario, si la rechaza, perderá este recurso, percibiendo únicamente el aumento "puro" por decreto.

Pese a encontrarse contra las cuerdas, y a sabiendas de que la decisión final está en mano de los cerca de 26 mil afiliados, Henríquez avisa que "no vamos a endulzar una propuesta de atraso salarial" y asegura que el modelo Cornejo "de patrón de estancia" tiene fecha de vencimiento.

-Cornejo dijo esta semana que la Educación "está lejos del ideal" y que pese a la inversión en el área, los resultados no son buenos, ¿comparte esa visión?, ¿qué diagnóstico hace?

-Coincidimos en que el sistema educativo claramente está en crisis y una manifestación de eso es que hay una degradación cultural que supera a la escuela pero que también se ve en la escuela. Ahora bien, Cornejo no se da cuenta que al decir eso está reconociendo el fracaso de su política educativa. Si a la mitad de su mandato, el Gobernador dice que los resultados siguen siendo malos, después de que aplicó sin contratiempos lo que quiso en el sistema educativo, después de que no tuvo una sola traba en la Legislatura y de que tampoco puede decir que por paros tuvo sabotaje en el sistema educativo, está reconociendo que el ítem aula no funcionó y que no existe ninguna relación entre este ítem y la calidad educativa. Su discurso, incluso, es el mismo que el del Gobierno anterior, de hecho, fue la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner la primera en instalar el discurso de que los docentes tienen cuatro horas de jornada laboral y tres meses de vacaciones, advirtiendo también que nunca se había invertido tanto en Educación y sin embargo las cosas no habían mejorado. En este punto, sin embargo, lo que ellos no reconocen es que la inversión en Educación se ha dado esencialmente en la extensión de la cobertura del sistema (con la obligación del secundario, de la sala de cinco y de cuatro, por ejemplo), lo que implicó más matrículas y por ende una inversión obligada; ahora bien, eso no significó una inversión en la mejora del sistema, cuya clave son los salarios de los trabajadores.

-Si tuviera la chance de estar cara a cara con Cornejo, ¿qué le pediría en nombre de los docentes?

-En realidad, lo desafío al Gobernador a que tengamos un debate público sobre educación. O a Jaime Correas (titular de la DGE). A cualquiera de los dos. Que debatamos de cara a la sociedad, con la información en la mano, qué sistema educativo queremos. Y, en todo caso, si lo tuviera enfrente a Cornejo le diría que falta más para Educación, que tienen que priorizarla y definir una estrategia para conseguir recursos que le permitan garantizar docentes profesionalizados, respetados, dignificados, que puedan vivir de su tarea y con tiempo libre para capacitarse. Esto incluye a los celadores que no puede ser que estén por debajo del salario mínimo, vital y móvil.

-Retrucó al Gobierno esta semana diciendo que si se destinara en Mendoza el 33% a Educación seríamos Finlandia, ¿qué le falta a la Educación mendocina para parecerse a la finlandesa?

-Más allá del modelo finlandés, lo que hace falta es un sistema educativo en donde realmente se priorice la Educación. Acá el Gobierno presupone que el docente es el problema. Entonces las medidas para solucionar los problemas educativos pasan por un ítem aula, un control biométrico de los docentes en las escuelas; es decir que la lógica de este Gobierno es que el docente está fallando así que hay que agarrarlo, perseguirlo, ajustarlo. En lugar de esa persecución, lo que hace falta es que el Estado se haga cargo de su responsabilidad en las políticas educativas. Es más, si no fuera por los docentes y su compromiso la situación sería mucho peor. Durante años lo que vienen haciendo los docentes es sobrevivir a las políticas educativas de turno sosteniendo la escuela pública contra viento y marea. Lo que hace falta es un Gobierno que se preocupe menos por las demandas del empresariado, como sucede con la reforma previsional, acá se le saca a Educación y se invierte más en el pago de la deuda, obra pública y seguridad.

-El Gobierno los ha acorralado en la negociación paritaria. Si acuerdan, lo harán por un porcentaje que no contempla el desfasaje que ustedes han calculado en un 7% pero si no acuerdan pierden la cláusula gatillo y la posibilidad de que se actualicen los haberes con la disparada del IPC, ¿cuál es el costo de acordar y el costo de no acordar?

-No nos sentimos acorralados. Al contrario, creemos que por primera vez en años o desde que tengo memoria, un sindicato le plantea un debate público al Gobierno obligándolo a salir a contestar. Siempre ha sido al revés. Después, nuestra posición respecto de la negociación salarial es clara, nosotros creemos que el planteo del Gobierno es de pérdida salarial. Vamos a ser democráticos. Si nuestros compañeros y compañeras quieren aceptar a pesar de nuestros planteos lo vamos a respetar pero esta conducción es clara en lo que dice no vamos a endulzar una propuesta de atraso salarial.

-Así todo, le insisto, ¿qué costos tendría acordar o no acordar?

-No pienso en términos de costos sino en términos de principios. Al final del día no seremos juzgados por la eficacia sino que en momentos oscuros en donde hay que resistir vamos a ser juzgados por si mantuvimos o no nuestras banderas en alto. Lo que salga será lo que decida la mayoría. Nuestra preocupación es que los docentes y celadores sientan que tienen una conducción sindical que está dispuesta a pelear y a hacer todo lo posible en su defensa. Queremos que tengan la garantía de que no serán traicionados.

-Como cabeza de un gremio que representa a 60 mil trabajadores de la Educación, ¿cómo ve al docente promedio? ¿Con miedo, con baja autoestima, con cansancio?

-Con todo eso. Hay enojo, hay mucho miedo porque hay un sutil y a veces no tan sutil mecanismo de represalia por parte del Gobierno, hay persecuciones diarias; pero también veo que hay que acumular mucho destrato para que la gente reaccione. Recordemos que el director general de Escuelas, Jaime Correas, dio a entender de cara a toda la sociedad que los docentes nos comíamos las tortitas de los chicos y luego, sin embargo, tuvieron que salir a aumentar las raciones para 650 escuelas más. En general, este es un Gobierno que no tiene límites a la hora de ensuciar el nombre y la imagen de los docentes y celadores. En algún momento, el Gobernador también me mandó al psiquiátrico por pedir una recomposición salarial sin tener presente que los docentes pasamos por un examen de aptitud psicofísica, cosa que no se le exige a un Gobernador. Se naturaliza el maltrato desde la política, un sector que no tiene ningún problema para llegar a fin de mes y que toma decisiones sobre todos nosotros.

-¿Han logrado levantar el número de afiliados (cercano a 26 mil personas) en relación a la gestión anterior?

-La afiliación sigue creciendo pero no es exponencial. Hay amplios sectores que tienen expectativa del proceso de democratización en el que se encuentra el sindicato pero también hay amplios sectores que están expectantes y que desconfían de los sindicalistas en general. Hay que tener en cuenta, además, que durante los últimos años se construyó una pared muy grande entre los compañeros de las escuelas y el sindicato, entonces el gremio a veces parece más un prestador de servicios o un centro de atención al cliente que una herramienta de organización y de lucha. Eso va a llevar un tiempo cambiarlo.

-¿Quién es el responsable de que el SUTE haya perdido poder?, algo que queda de manifiesto a la hora de hacer convocatorias masivas y/o paros...

-Eso, por un lado, responde a la crisis de la propia conducción anterior (en manos de Adrián Mateluna, vinculada directamente con el peronismo), a una forma de hacer sindicalismo que no resultó. La máxima expresión de esa conducción, de hecho, terminó en tercer lugar en las elecciones de cambio de autoridades. Y después, hay que decirlo, hay todo un trabajo desde los gobiernos y desde los aparatos comunicacionales de desprestigiar al sindicalismo. Es un combo de cosas.

-Bajo ese panorama, hoy el SUTE... ¿está en condiciones de plantarse y frenar el comienzo de clases?

-Lo vamos a saber dentro de poco. No depende solo de la conducción. Esa respuesta la tienen las compañeras y compañeros en las escuelas.

-¿Cómo imaginás los dos años que restan con Cornejo?

-Mi primera lectura es que si bien el Gobierno tiene un desgaste, está todavía determinado a llevar adelante una agenda ofensiva en Educación que tiene que ver con reformar la formación docente, cerrar carreras, intervenir los institutos de Educación Superior, cerrar cargos, continuar con los ajustes, hacer cambios en las Juntas Calificadoras. Sin embargo, me parece que el Gobierno se equivoca si cree que esto es una cuesta hacia arriba constante, la gente está cansada de escuchar que todo responde a la herencia recibida, debería saber que la gente no le va a festejar todo como si fuera un patrón de estancia.