Política Organismos de control

Dos pliegos de Cornejo con destino de polémica

Una funcionaria que debía evaluar a los candidatos para presidir el EPRE se terminó convirtiendo en la elegida del Gobierno para el cargo. Un diputado radical que estaba por terminar su mandato fue seleccionado para controlar los bienes de los funcionarios. El peso de tener la mayoría en el Senado.
Avatar del

Juan Carlos Albornoz

1/5
Jimena Latorre, candidata a presidir el EPRE.

Jimena Latorre, candidata a presidir el EPRE.

Dos pliegos de Cornejo con destino de polémica

Dos pliegos de Cornejo con destino de polémica

Dos pliegos de Cornejo con destino de polémica

Dos pliegos de Cornejo con destino de polémica

Dos pliegos de Cornejo con destino de polémica

Dos pliegos de Cornejo con destino de polémica

Dos pliegos de Cornejo con destino de polémica

Dos pliegos de Cornejo con destino de polémica

En la elección de la candidata para presidir el órgano de control del servicio eléctrico hubo al menos una desprolijidad: la persona designada era, inicialmente, una de las profesionales encargadas de la selección de los candidatos para el puesto.

>

De esa categoría, Jimena Latorre saltó a ser nada menos que la persona seleccionada por el gobernador para conducir el Ente Provincial Regulador Eléctrico (EPRE), en remplazo del justicialista Elián Japaz. Pero en febrero, la resolución 12 de la Secretaría de Servicios Públicos le había dado otra misión. 

Junto a José Luis Mendoza (ex presidente del EPAS) y el funcionario Cristian Munuera, Latorre debía constituir la comisión ad-hoc que realizaría la pre selección de candidatos para el EPRE y elevaría el listado de postulantes al Poder Ejecutivo. 

¿Esto quiere decir que Latorre se eligió a sí misma? Hubiera sido mucho. El secretario de Servicios Públicos, Natalio Mema, indicó que la resolución 12 fue remplazada por la resolución 18, precisamente para que Latorre saliera de la comisión y pudiera inscribirse como candidata en el concurso. Su lugar en la comisión de selección de postulantes fue ocupado por el abogado Juan Carlos Masini.

Si hasta se modificó una resolución para que pudiera competir por la conducción del EPRE, era evidente que Latorre tenía las mejores chances. En un proceso silencioso, pasó el filtro de la comisión ad-hoc que debía evaluar los antecedentes y conocimientos en materia eléctrica de los candidatos, junto a otros cinco aspirantes. Como era de esperarse, al final Cornejo la prefirió al resto, y ahora su pliego deberá ser ratificado por el Senado.

Latorre, además, es funcionaria de la Secretaría de Servicios Públicos (ejerce el cargo de coordinadora de gabinete). En el Gobierno dicen que esto no es relevante: "Lo importante es que sea independiente del sector que tiene que regular", afirmaron.

La prioridad era, según dijeron ayer en el Poder Ejecutivo, elegir a una mujer para conducir el EPRE. También que fuera joven y estuviera preparada jurídicamente para el cargo.

Según el Gobierno, Latorre es "irreprochable" y controlará "sin ningún impedimento" a las empresas eléctricas, entre ellas, a Edemsa

Si bien la última palabra la tiene el Senado, esto es relativo: el bloque de legisladores oficialistas representa más de la mitad de la Cámara Alta. Con eso alcanza para ganar la votación.

Como no existe la amenaza real de que alguno de sus candidatos se quede en el filtro, Alfredo Cornejo se tomó otra libertad este martes: en el mismo día en que elegía a una funcionaria para manejar el EPRE, postuló a un diputado radical para que controle las declaraciones juradas de los funcionarios.

Gabriel Balsells Miró ha desempeñado numerosos cargos en distintas gestiones radicales. Su mandato como legislador se termina el mes que viene, pero a tiempo, el gobernador le tiró una sortija: Miró se aseguró trabajo para los próximos cinco años como auditor de la flamante Oficina de Investigaciones Administrativas y Ética Pública.

"Lo anunciaron antes de que termine el mandato, para que no se pierda ni una quincena", decían ayer en el PJ. Tampoco cayó bien en la oposición que Cornejo haya elegido a un hombre del oficialismo para conducir el nuevo órgano de control.

La verdad es que Cornejo nunca mostró mucho interés en la ley de Ética Pública, una norma que lanzó Laura Montero sin consultarlo. La oposición hizo su aporte y dejó que la ley de Montero, sin dudas importante, durmiera meses en la Legislatura. Sólo se concentró en un punto: los votos necesarios para designar al auditor.

Advirtiendo que el gobernador podía elegir al que más le conviniera para el cargo, la oposición trató de dar batalla en el debate legislativo: pedía que el auditor tuviera que ser votado por dos tercios del Senado, no por la mitad más uno simplemente. Pero no consiguió imponerse.

En consecuencia, el gobernador aprovechó que los números lo favorecen y bendijo al que más quería, sin preocuparse por la polémica ni por el daño que puede hacerle a la vicegobernadora en el debut de su ley más anhelada.