Dos columnistas de Los Andes enfrentados por un "versus" de MDZ

La discusión incluía a Daniel Filmus, pero la historiadora Luciana Sabina enfrentó la teoría del diputado oficialista Fernando Iglesias. El debate.
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El punto en debate era qué gobierno creó las vacaciones pagas y surgió a raíz de un tuit de Daniel Filmus que le adjudicó tal hecho a Juan Perón en 1945. Luego, lo refutó el diputado oficialista Fernando Iglesias, quien sostuvo que fue el presidente Agustín P. Justo en 1933 quien lo dispuso. De paso, le preguntó a Filmus "¿qué aplaudís, si en 1945 había una dictadura?". Muchos lectores de MDZ se sumergieron en la pelea, en cuya consigna estaba admitir si se habían informado bien o si apoyaban a uno u otro por "una cuestión de fe" política, como muchas veces ocurre en la Argentina. Pero Luciana Sabina paró en seco a Iglesias.

Clic en la imagen para entrar al debate:


Iglesias y Sabina (una historiadora en ascenso y muy conocida en las redes como "Kalípolis") son columnistas del diario Los Andes, pero terminaron enfrentados porque la mendocina lo descalificó: "Fernando Iglesias es profesor de Educación Física, no es historiador y se le nota".

Al respecto, Sabina echó luz sobre el tema: "Muchas leyes ya existían, pero no se cumplían. El Peronismo hizo que se cumplieran y fue un alivio para los trabajadores".

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Iglesias le contestó más tarde, con su tradicional carga irónica: "Bueno, genia. Vos, que sos historiadora, cómo sabés eso? Tenés documentos que lo confirmen, datos estadísticos, algo? Yo encontré solo sarasa-firulete. Instruime, iluminada".

Pero vía Twitter alguien más se sumó al debate y fue Guillermo Corti: "Uhmmm, no se Luciana. Perón fue una persona muy inteligente, que supo ver dónde podía llevar agua para su molino populista (ejemplos, elegir la secretaria de trabajo para dirigir, convencer al ala elitista militar que el era la solución para mantener a raya al comunismo)".

Un entrerriano, Diego Tentor, aprovechó la discusión abierta y también dijo lo suyo, aunque sin mostrar credenciales de historiador: "Estimada, eso es falso como la mayoría del fabulario peronista, Peron en su decreto (que no es el 1440/45) reconoce la preexistencia de la ley y admite que la legislación posterior y la costumbre extendieron el beneficio a la mayoría de los trabajadores".

Otros sumaron críticas al peronismo:

Gregorio Casa, sumó su defensa de Iglesias:  "No hace falta ser historiador para hablar de historia y en el caso de Fernando Iglesias los datos que da son irrefutables. Pigna si es historiador y manda fruta todo el tiempo". Sabina respondió: "No entiendo cual es el problema de decir que es Profesor de Educación Física y no tiene formación académica para escribir con seriedad sobre temas históricos. Es como si yo quisiera darles una clase de Zumba...".

En tanto, Guillermo aportó un documento a la discusión: "La ley de vac p/empleados de comercio es de 1933 x ley 11729. El presidente de facto Farrel con el decreto ley 1740/45 lo generaliza En los considerandos se indica q la ley x fallos o convenios ya es aplicada en muchas activ, asi q solo fue explicitar x ley lo q ya se aplicaba"

En una columna escrita en 2016 en La Nación, Iglesias ya venía "desmitificando" -desde su punto de vista, lo que considera un mito popular: que las vacaciones pagas son fruto del peronismo. Entonces, dejó escrito: 

Lo que el peronismo presenta como "los principios sociales que Perón ha establecido" fue fruto de una larga lucha de la sociedad argentina que contó con el apoyo de la mayoría de los partidos. El descanso dominical es de 1905, gobierno de Roca; las vacaciones pagas son de 1933 (Uriburu); la jornada de ocho horas es de Yrigoyen (1929), y la primera ley de jubilaciones fue sancionada durante el gobierno de Alvear (1924). También fueron fundamentales los aportes de los diputados socialistas. De su autoría fue la primera ley de protección del trabajo de mujeres y niños (1907, Figueroa Alcorta); la de accidentes de trabajo (1915, Sáenz Peña); la primera reglamentación del trabajo a domicilio (1918, Victorino de la Plaza), y las leyes de indemnización por despido sin causa, protección de la maternidad y licencia paga por enfermedades (1933, Uriburu).

Y agregó:

Lejos de las pretensiones de la leyenda peronista, la legislación social argentina era la más avanzada de América latina y una de las más completas del mundo antes del peronismo. Los logros de Perón -el estatuto del peón de campo, la ampliación del sistema jubilatorio, los fueros laborales y el aguinaldo- fueron en su carácter de miembro de la dictadura militar de 1943-1946 y no hay forma de reivindicarlos sin aceptar que Perón fue un golpista. Además, eran la estrategia central de la campaña presidencial que preparaba la dictadura para perpetuarse en el poder y formaban parte de una profundización de los derechos sociales que estaba teniendo lugar en todo el mundo sin necesidad de dictaduras ni populismos.

¿Qué dice el peronismo?

Esto dijo "Perón, sinfonía del sentiemiento", película del mendocino Leonardo Favio:

El historiador peronista Norberto Galasso, en tanto, sostuvo que "habría que analizar hasta donde todo el odio que la oligarquía le tenía a Perón se debía a las leyes y disposiciones en favor de los trabajadores o, pura y simplemente, a que les llenó Mar del Plata de ¨grasas¨ y ¨cabecitas negras¨ (...) Además, los sindicatos empezaron a comprar hoteles, los hoteles de la oligarquía, nada menos: así, por ejemplo, el Hurlingham fue adquirido por la Confederación de empleados de Comercio (...) Era el acabose (...)", en su libro "Perón, formación, ascenso y caída (1893-1955)".

El escritor, economista y periodista Enrique Silberstein manifesta lo siguiente:

Desde el punto de vista económico -señala Silberstein- esto fue muy importante porque el turismo adquirió un vigor extraordinario y poco conocido, ya que prácticamente todos los que vivían de un sueldo o salario, con sus respectivas familias comenzaron a visitar los sitios de veraneo que parecian totalmente alejados de sus posibilidades. Así, Mar del Plata, que era el reducto de la clase alta, que era el sitio donde ¨de¨Alvear se paseaba como en las playas del sur de Francia, donde se bebía champagne en el Casino, a donde solo podían ir quienes tenían tres o cuatro apellidos y tres o cuatro estancias, o quienes, teniendo un solo apellido, tenían tres o cuatro cuentas bancarias en Suiza, se sorprendió primer, se horrorizó después, cuanto todos los que antes iban a Quilmes o a Berazategui, a tomar aire y sol, comenzaron a arribar a la ¨Perla del Atlántico¨. Habría que analizar hasta donde todo el odio que la oligarquía le tenía a Perón se debía a las leyes y disposiciones en favor de los trabajadores o, pura y simplemente, a que les llenó Mar del Plata de ¨grasas¨y ¨cabecitas negras¨ (...) Además, los sindicatos empezaron a comprar hoteles, los hoteles de la oligarquía, nada menos: así, por ejemplo, el Hurlingham fue adquirido por la Confederación de empleados de Comercio (...) Era el acabose (...) Desde el punto de vista humano, las vacaciones pagas abrieron un mundo nuevo a la gran mayoría de los argentinos que sabían que las vacaciones existían, que sabían que en Mar del Plata se gozaba del aire y del sol y se jugaba a la ruleta, que sabían que en Córdoba, Mendoza, en Salta, en La Rioja existían puestas de sol inolvidables. Pero solo ¨lo sabían¨. Y he aquí que ahora lo veían, lo palpaban. El cauce abierto por las vacaciones pagas no se ha vuelto a cerrar. El crotaje aparece por cualquier lado. Uno levanta una piedra en Punta del Este y aparece un trabajador, mueve una ficha en la rula de Mar del Plata y aparece un trabajador, anda a caballo o en burro por las sierras y aparece un trabajador. Un trabajador con vacaciones pagas. Además todos sabían, a todos les constaba que esas vacaciones pagas, que ese pasearse por Mar del Plata, esa ficha que se jugaba en el Casino, ese caminito que se seguía por entre las piedras, ese paisaje que se observaba desde lo alto de las montañas, se lo debían a Perón. Habían sido conseguidas por Perón. Y si por casualidad no se había enterado, por todos lados aparecían altoparlantes que se encargaban de propalar la buena nueva. Porque si la gente es ruidosa, si la alegría es ruidosa, si el divertirse es ruidoso, Perón se encargaba de que todo eso fuese más ruidoso aun...

La concesión de vacaciones pagas produjo, tal como era de esperar, un griterío de la madona por parte de los empresarios. Pocos o muy pocos se dieron cuenta que todo ese dinero volvería a sus bolsillos, es un camino de ida y vuelta, que serviría para inyectarle dinamismo a la economía nacional. Pero, como siempre, los empresarios no comprendieron la paponia que se les estaba ofreciendo. Plata fresca, plata dulce, que se recibía en un momento y que en ese mismo momento se gastaba. El giro total no debió durar más de dos meses, si es que duró. Pero los tipos seguían gritando (la verdad, cómo gritaba el Pueblo en ese tiempo. Y cómo se reía la gente en ese tiempo. Y qué ruido había en el Pueblo en ese tiempo).

La conclusión queda del lado del lector: podés opinar.

La otra polémica

Anteriormente, en plena primera semana de enero, Sabina desde su columna en Los Andes negó el "genocidio paraguayo", lo que irritó a historiadores y referentes del vecino país y abrió una grieta que todavía no se cierra. Inclusive salió el exfutbolista José Luis Chilavert a descalificar los puntos históricos sostenidos por la mendocina. "Kalípolis" había sostenido en la nota titulada: "El mito del genocidio paraguayo" que el genocidio era una "falacia que cae a pedazos, tan sólo observando documentación de la época". "Si bien éste (por el pueblo paraguayo) fue arrasado, no fue obra de los aliados sino, principalmente, de enfermedades", sostuvo, citando algunos de testimonios de la época. 

Recibió críticas y apoyos locales, también, además de la "leña" paraguaya. Por ejemplo, el propio medio para el cual trabaja publicó la opinión de la historiadora Beatriz Bragoni, quien dijo que "la columna de Luciana Sabina peca de anacronismo y hace una lectura banal que ha herido sensibilidades nacionales. Hay que medir bien cómo se hace divulgación histórica. Pocos entienden que no es fácil".

La historiadora paraguaya Noelia Quintana Villasboa reaccionó con dureza contra aquella publicación en donde se sostuvo que el genocidio paraguayo durante la triple alianza fue "un mito". Quintana Villasboa sostuvo enfáticamente que "es una mentira para tapar el genocidio que cometieron" y admite que si bien realmente hubo muertes por enfermedades, es innegable que el 80% de la población paraguaya fue masacrada.