Política Empresarios que corrompen funcionarios, y viceversa

Del "mirá como tiemblo" a temblar como un papel

¿Metástasis o tumores malignos identificados y extirpables? No es lo mismo una cosa que la otra. Poderosos con miedo.
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Gabriel Conte

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Es peligroso cuando el que tiene miedo es el que tiene poder. Caen poderosos en ejercicio del poder. Empresarios apurados por arrepentirse (solo jurídicamente), exfuncionarios públicos no logran unificar sus coartadas y se diluyen pactos preexistentes y funcionarios actuales ante el dilema de conocer tres factores inquietantes:

- Si como empresarios fueron parte de la fiesta de corrupción

- Si como funcionarios actuales fueron parte de un esquema de aportes truchos a Cambiemos

- Si el estallido de los casos de corrupción afectará la economía y, por lo tanto, las chances de Mauricio Macri de seguir. Entonces, ¿conviene el escándalo? ¿Conviene "tanta" transparencia?

El poder está acostumbrado a infundir miedo hacia lo que consideran que está por debajo de ellos, algo que abarcaría a todo lo que no pueden comprar. o conducir, aunque no sea con dinero. Pero esta vez el pánico recorre sus pasillos. Necesitan contagiar de ese temor a todos: miedo a que se vaya al demonio la economía, que estalle el dólar, que otros vayan presos, que caigan todos. ¿Que el Gobierno se vea muy afectado?

Pero hay una amenaza que ya no pueden esgrimir desde esa posición: amenazarnos con volver al pasado. Eso es así porque ahora se discute si tienen futuro. Sencillamente, porque ellos ya son parte de ese pasado y está en discusión si sus empresas (las más grandes, las más poderosas, las que hicieron las mayores obras y también, las que presumiblemente ofrecieron las mayores cifras de dinero para corromper a la política) podrán seguir trabajando igual o si empieza una nueva etapa en la Argentina,

El vil metal. En el circo cotidiano hemos pensado que la economía en negro era producto de gente que tira sus mantas para tratar de tentar a otra gente con chirimbolos baratos al paso, o mercados persa o vendedores ambulantes. Mientras nos escandalizábamos con esas actividades fuera de los cánones de la regulación comercial, los escandalizadores le llevaban dinero en bolsos al Presidente, a la Presidenta o a su jefe de Gabinete, tal como lo admitió en forma contundente y relevante el exsenador Juan Manuel Abal Medina. A tal punto, que quien le dejó la banca en el Senado en su momento, el también exjefe de Gabinete, reaccionó de manera pública y violenta, advirtiéndole que su confesión podría acarrear una acusación por lavado de dinero al gobierno de 12 años del que ambos fueron parte y del que Aníbal Fernández hoy es apologista, aunque Abal Medina tomó prudente distancia.

Del "mirá como tiemblo" a temblar como un papel. Muchas veces hemos analizado que lo que le pasó al kirchnerismo al no conseguir un hombre íontegramente propio para seguir en el poder en lugar de "alquilar" a Daniel Scioli y luego, perder las elecciones, fue catastrófico porque jamás lo imaginaron y los tomó "con las manos en la masa" y sin haber borrado las huellas de sus más sucios pasos por el ejercicio del poder. Eso hizo que el empresariado se confiara: habían puesto tanta plkata para sostener el sistema en el que todos se llevaban fondos del presupuesto nacional que imaginaron que esta vez -como en tantas otras en la historia- tampoco fallarían en sus apuestas. Mientras tanto, hasta pudieron ponerles unas fichas a esos CEO que jugaban su intentona de gobernar, tentados por el desafío de Cristina Kirchner, cuando les dijo: "Armen un partido y ganen elecciones".

Hoy los más grandes empresarios del país que estaban distraídos con sus abogados esperando que a mediados de mes llegue la información sobre el caso Odebrecht desde la Justicia de Brasil, fueron golpeados a cuadernazos por un chofer prolijo y desconfiado, tal vez malconsiderado por sus jefes aun habiendo prestados los servicios de remisero de grandes caudales entre dos puntos de poder.

Techint y Roggio están en la lista de la Justicia y se están presentando ante Bonadio. En el caso de la más grande empresa argentina, la de Paolo Rocca, todo parece acercalos a un deja vu del caso Odebrecht, la más grande empresa brasileña, en famosa ahora porque la delación premiada de parte de sus empleados inferiores hizo caer a su propio dueño que le puso el apellido a su maquinaria de negocios. Agostino Rocca optó por marcas de nombres diferentes para su emporio, pero todas las miradas reposan en su prole. "Lo llevé al Lic. (Baratta) al edificio de Techint, donde subió Héctor al auto y bajaron con su tarjeta al segundo subsuelo, donde le entregó a Baratta un paquete con dinero", escribió Oscar Centeno, el chofer más famoso del país.

Momentum. La "cantidad de movimiento", el "momento lineal" o el "ímpetu" es una magnitud física denominada "momentum" y que describe el movimiento de un cuerpo en cualquier teoría mecánicaEl momento que está viviendo la Argentina es inédito y potente. ¿Podrá medirse con las teorías cuánticas, relativista o newtoniana? Nuestro país sí lo vive cuerpo a cuerpo. Menos ciencia que sensaciones, es cierto. Pero cada argentino lo ha percibido en su piel a lo largo de la historia.

Ahora, todo puede salir bien y generar el espacio para sembrar nuevas formas de vivir, producir y gobernar o no, todo lo contrario: se puede consolidar la matriz que indica que "la viveza criolla está en el ADN argentino" y seguir peor, porque este modus operandi estará consagrado.

Mafias. Tal vez Italia sea un buen espejo. Es difícil considerar que allí la lucha antimafia triunfo. Lo hicieron algunos magistrados, en todo caso, pero su accionar parece haber alertado, aleccionado y redirigida la actividad al punto que resulta un país ingobernable. Está repleto de ocurrencias políticas de índole extrema, superficial o populista que caen una tras otra en un país en donde la economía funciona por inercia, no por decisión de la clase dirigente.

Antes que haya metástasis. Una y otra vez en la historias la Argentina pagó los desencuentros de los poderosos. Los del peronismo que abarcaron todas las ideologías y nos mandaban a decidir con cuál quedarnos. La de los empresarios que pujaban por mas libertad de mercado o más proteccionismo. La de los militares que exigían más nacionalismo o pugnaban por una fuerza de índole liberal.

Ahora podríamos estar ante un escenario de posibilidades más grande, más abarcativo, que incluye a más de uno de los sectores mencionados, pero de similares características. Es posible que se insista por todos los medios posibles de que la corrupción "ha hecho metástasis", usando como metáfora la más terrible de las enfermedades, pero que representa claramente una analogía utilizable, con respeto.

En este punto, hay que admitir que sería un triunfo del statu quo, del que nadie cambie, conseguir que todo el mundo piense que este cáncer de corrupción ha hecho metástasis en toda la Argentina y que abarca a todos sus órganos vitales. Pero no debería ser así. La misión esperable de una justicia infectada, pero sobreviviente, es detectar los tumores malignos y extirparlos con la Constitución en una mano y el Código Penal en la otra y jamás permitir un diagnóstico de metástasis sin aplicar todos los remedios institucionales disponibles y por conseguir.