Del Caño: "Las centrales sindicales no están del lado de los trabajadores"

Nicolás del Caño afirmó que las paritarias ameritan pedir "un 40% de aumento salarial de emergencia" para hacer frente a la inflación.
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Del Caño: "Las centrales sindicales no están del lado de los trabajadores"(Nacho Gaffuri / MDZ)

Del Caño: "Las centrales sindicales no están del lado de los trabajadores" | Nacho Gaffuri / MDZ

Del Caño: "Las centrales sindicales no están del lado de los trabajadores"(Nacho Gaffuri / MDZ)

Del Caño: "Las centrales sindicales no están del lado de los trabajadores" | Nacho Gaffuri / MDZ

El diputado del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), Nicolás del Caño, afirmó hoy que "las centrales sindicales no están del lado de los trabajadores" y que las paritarias ameritan pedir "un 40% de aumento salarial de emergencia" para hacer frente a la inflación.

En una entrevista que concedió a Noticias Argentinas, el legislador trotskista por Mendoza señaló que el salario mínimo general no debe ser inferior a los 8.500 pesos que, según dijo, "es hoy el valor de la canasta básica" y sostuvo que la depreciación del peso es "un ataque directo al salario de los trabajadores". 
  

—¿Como se presenta el año, en vista de la suba del costo de vida y la devaluación del peso? 

—Esto trae como consecuencia un ataque directo al salario de los trabajadores, que se suma a los tarifazos que vienen aplicándose y a los intentos de establecer techos para las próximas paritarias, que comenzarán dentro de unos días. Ya había estudios según los cuales durante los últimos 100 días el salario
perdió un 20% de su poder adquisitivo. Por eso, en este escenario, en el Frente de Izquierda planteamos un salario mínimo de 8.500 pesos, que es lo que hoy cuesta la canasta básica. Inclusive, esta cifra ya está quedando desactualizada.
  

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—Los dirigentes de la CGT ya han rechazado la imposición de techos salariales pero plantearon sus dudas sobre la posibilidad de iniciar un plan de lucha... ¿Qué opina al respecto?

—Las centrales sindicales deberían iniciar un plan de lucha y pedir por 8.500 de salario mínimo. De esa cifra para arriba, porque hay una fuerza social que puede imponer un reclamo como este. Pero, lamentablemente, no lo hacen. Por ejemplo, la CTA de Hugo Yasky, que el miércoles estuvo sentado en la primera fila en el acto de la presidenta (Cristina Kirchner), sostuvo en diciembre que un aumento del 24% anual está bien.

—Si no es del 24%, como dice Yasky, ¿de cuánto debería ser el reclamo, en vista de la inflación?

—Nosotros estamos planteando un aumento de emergencia del 40% en el salario de los trabajadores. Y que este sea equivalente a la canasta familiar y para toda la clase trabajadora. Lo que debe haber es una indexación automática de salarios con respecto a la inflación. Lo que pasa es que el que mide la inflación es el Indec y los trabajadores no comen vidrio. Pero sí se puede establecer un índice con las organizaciones sociales y de trabajadores, con el apoyo de economistas que apoyan a la clase obrera, que refleje la suba del costo de vida y sea tomado como referencia para indexar los salarios.  

—¿Qué deberían plantear las centrales sindicales?

—Deberían iniciar un plan de lucha nacional. Pero hoy las centrales sindicales no están del lado de los trabajadores. Están en manos de la burocracia. Y eso debilita la enorme fuerza de los trabajadores.

—¿Qué opina del proyecto del diputado Sergio Massa de suspensión por seis meses de los despidos?

—Es engañoso, porque las empresas lo que hacen es despedir a los contratados, lo que no se toma como despido. En la Argentina un contratado puede estar año en esa situación laboral precaria. El proyecto de Massa casi que está legalizando el despido de los contratados, que son decenas de miles en todo el país. Creemos que, como primera medida, hay que imponer el pase a la planta permanente. Por supuesto que está muy bien que se suspendan los despidos. No debería haberlos. Pero este proyecto deja afuera a los trabajadores contratados. Y, justamente, el modus operandi de las empresas en situaciones de crisis es despedir a los trabajadores precarizados. Sin ir más lejos, esta semana estuvimos apoyando a los obreros de Kromberg & Schubert, una fábrica que trabaja para Volkswagen en Pilar, que despidió a 54 compañeros. Fueron a hablar con el intendente de Pilar, Humberto Zúccaro, que justamente es massista, y no hizo nada.

—¿Se avecina un escenario de despidos este año. 

—Está siendo un año complicado. Además de los despidos, que ya los estamos viendo, como consecuencia de la rescisión de contratos tenemos un aumento de productividad en los trabajadores activos, pero con el mismo sueldo. Esto ocurre en un sector de la industria automotriz y ya hay reclamos. Eso se suma a los tarifazos y a la inflación. Los importadores están apurándose en comprar dólares, porque ven que está subiendo. Cuando trasladen esos mayores costos al producto final será otro golpe más a los bolsillos de los trabajadores.