Política La renuncia de Giacchi

De manual: negar todo hasta que salta la realidad

La salida de Giacchi no sorprende: era inevitable y el Gobierno sólo la retrasó. ¿Por qué?
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Santiago Montiveros

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Giacchi en una de las marchas contra la violencia de género.

Giacchi en una de las marchas contra la violencia de género.

De manual: negar todo hasta que salta la realidad

De manual: negar todo hasta que salta la realidad

En la provincia donde estalló con furia el reclamo del #NiUnaMenos, el gobernador Alfredo Cornejo envió justo a Rubén Giacchi a las marchas como representante oficial. ¿Irónico o burlesco?

La pregunta es válida desde el momento en que desde este diario se consultó al Gobierno por la situación del ministro de Salud hace meses, cuando se supo que la exesposa daba cuenta de la violencia física y verbal de la que decía ser víctima. "Es mentira", repitieron, mientras el propio Giacchi acompañó esa versión.

Hoy, la situación se hizo insostenible. ¿Por qué, si ya había indicios de la conducta del ministro? Las razones son dos: primero, la actual pareja se animó a denunciarlo, algo que a muchas mujeres víctimas de violencia de género les costó la vida, como a la hermana del antecesor de Giacchi, Matías Roby; y segundo, la mujer es además funcionaria del Gobierno. Por esto, la continuidad de Giacchi fue insostenible.

Es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Pero para el Gobierno es culpable desde el momento en que se le acepto "in voce" la renuncia, con un gobernador que se encuentra a miles de kilómetros de la provincia, sin posibilidad de agotar todos los canales de consulta, en un país como Cuba con restricciones de canales de comunicación.

Una ironía más: todo pasa mientras gobierna por primer vez en la historia de Mendoza una mujer.