Política Si se siembra marginación, no se cosecha desarrollo

De cuidacoches a "trapitos": si se siembra marginación, no se cosecha desarrollo

El debate sobre qué hacer con los cuidacoches vuelve como un déjà vu. Hace más de una década la polémica estaba instalada y la falta de reacción de la política también ¿Alcanza con una solución punitiva?
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Pablo Icardi

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De cuidacoches a "trapitos": si se siembra marginación, no se cosecha desarrollo(MDZ)

De cuidacoches a "trapitos": si se siembra marginación, no se cosecha desarrollo | MDZ

De cuidacoches a "trapitos": si se siembra marginación, no se cosecha desarrollo

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De cuidacoches a "trapitos": si se siembra marginación, no se cosecha desarrollo(Sinmordaza.com)

De cuidacoches a "trapitos": si se siembra marginación, no se cosecha desarrollo | Sinmordaza.com

Estacionas el auto, alguien te dice como una formalidad "te lo cuido". A partir de ese detonante, pueden generarse varias situaciones. Las escenas de tensión que se generan en las calles del área metropolitana de Mendoza han hecho reaccionar a la clase política que ante esa demanda reacciona y ejecuta medidas. Y lo hace para abordar el "emergente" de un problema mucho más profundo. Con el debate generado por los cuidacoches ocurre con muchos temas, hay un efecto déjà vu.

Hace más de una década la polémica estaba instalada y la falta de reacción de la política también: qué hacer con los "limpiavidrios" que copaban las esquinas de Mendoza y que molestaban a automovilistas, generando tensión. 

Hubo momentos críticos en los que hasta un dirigente político amenazó con un arma a uno de los jóvenes tras una pelea con su hijo. También hubo un amague de acuerdo entre los intendentes del Gran Mendoza que fue bautizado como Pacto Metropolitano que fracasó y no hizo más que mostrar las miserias políticas de Mendoza: los intendentes se peleaban para ver de quién eran los pobres. Capital acusaba a Las Heras de "exportar" limpiavidrios, Las Heras acusaba al Gobierno provincial (radical) de no hacerse cargo y así hasta diluir cualquier chance de gestión. Hay una diferencia discursiva sobre cómo se trata el tema: hace 10 años se hablaba de cuidacoches. Ahora se habla de "trapitos"; bajándole la categoría de persona a un objeto.

Lejos estaría de aportar al debate tener una posición demagógica que otorgue a quienes tienen esa actividad un manto de sobreprotección ingenua. Pero tampoco la otra posición demagógica: contemplar solo lo punitivo como solución y sin tener en cuenta cuál fue la siembra de esa situación emergente.

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Difícilmente pueda considerarse como trabajo a una actividad sin demanda real como es cuidar autos en la vía pública. Esa tarea surgió como estrategia de supervivencia de sectores marginados. Pero derivó en realidades diversas y mucho más complicadas de abordar. Desde jóvenes que crecieron sin herramientas reales para sobrevivir, hasta precarias organizaciones que son funcionales al delito: dateros, grupos que extorsionan y varios etcéteras más. Volvemos: es la violencia que emerge "en la selva" urbana por un problema profundo no resuelto. Que el Estado intente hacer algo, ya es un dato positivo. Pero como tal, no puede tener una visión miope o reaccionaria.

Si sembramos marginación, no podemos cosechar desarrollo.

Veamos datos de hoy. En Mendoza el 35 por ciento de las personas viven en condiciones de pobreza y 8% en indigencia. Pero si se afina el lápiz, la situación es más aguda. Del total de personas que viven en condiciones de pobreza un 47% tienen menos de 14 años y un 25% tiene entre 15 y 29 años. Eso después de más de 10 años de crecimiento. Argentina tuvo un vacío estadístico de casi una década. Pero no hay ningún indicador creíble que haga suponer que durante ese tiempo la situación era distinta. Es más, quizá era peor: los pobres e indigentes dejaron de existir para los datos oficiales. Durante el mismo período la educación perdió valor como gestor del cambio social. Si bien aumentó la cantidad de jóvenes que iniciaron los estudios, la tasa de promoción no mejoró y muy pocos terminan la escuela (menos de la mitad de los que comienzan el secundario).

El programa que anunció el intendente de Capital Rodolfo Suárez para erradicar esa práctica incluye, según la promesa, la promoción de empleo genuino. Los intendentes vecinos amagan con sumarse. A diferencia de lo que ocurrió hace más de una década ahora todos los jefes comunales son aliados políticos y no podrán "culparse" mutuamente. Es más, hasta están en la obligación de ejecutar una política común en el marco del sello de goma bautizado como Unicipio.