Política El fenómeno Protectora

"¡Dado vuelta estás vos!", le grita el PI a Alfredo Cornejo

El Partido Intransigente fue una colectora de la lista radical que llevó a Cornejo como candidato a diputado nacional en 2005. Pero 13 años después, uno de aquellos viejos aliados le dijo que no al gobernador, cuando pidió apoyo para el proyecto de ampliación de la Corte. Los cambios de un grupo de dirigentes que dice que no cambió nunca.
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Juan Carlos Albornoz

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Eduardo Martínez Guerra, diputado del PI, uno de los dos legisladores del partido.

Eduardo Martínez Guerra, diputado del PI, uno de los dos legisladores del partido.

"¡Dado vuelta estás vos!", le grita el PI a Alfredo Cornejo

"¡Dado vuelta estás vos!", le grita el PI a Alfredo Cornejo

"¡Dado vuelta estás vos!", le grita el PI a Alfredo Cornejo

"¡Dado vuelta estás vos!", le grita el PI a Alfredo Cornejo

"¡Dado vuelta estás vos!", le grita el PI a Alfredo Cornejo

"¡Dado vuelta estás vos!", le grita el PI a Alfredo Cornejo

"¡Yo estoy al derecho! ¡Dado vuelta estás vos!", grita Luca Prodan al final de "El cieguito volador", potente tema de Sumo. Un protagonista de la coyuntura política mendocina podría cantar lo mismo hoy: el diputado del Partido Intransigente Eduardo Martínez Guerra.

¿A quién le dedicaría este verso? Al gobernador Alfredo Cornejo, posiblemente. Es que este dirigente cincuentón, quien acaba de debutar como diputado provincial a bordo del fenómeno electoral de Protectora, supo tener un vínculo estrecho con Cornejo hace 13 años. 

Hoy no es así, asegura. Y no es porque él haya cambiado, aclara.

Los vértigos de la política han tapado un antecedente relevante para los hechos políticos actuales. En 2005, el PI de Martínez Guerra acompañó la candidatura a diputado nacional de Cornejo desde una lista colectora.

El vínculo con Cornejo se generó no a partir de intereses personales, según asegura el legislador, sino debido a una constante del PI: la militancia de las causas "nacionales y populares". Por eso, de algún modo, el PI mendocino y Cornejo (y Cobos y Jaliff y unos cuantos más) continuaron juntos mientras duró el sueño de la Concertación Plural del kirchnerismo. O sea, una sola elección más: la de 2007.

En 2009, la relación con los radicales ya se había roto. Aunque Martínez Guerra jura que no traicionó su esencia: los del PI no se habían ido por conveniencia, sino por convicciones. 

¿Adónde emigraron? Al PJ: acompañaron esta vez la candidatura a diputado nacional de Omar Félix. 

Martínez Guerra niega que después los del PI hayan saltado a la agrupación "Nuevo Encuentro", el satélite K de Martín Sabatella. La (¿supuesta?) confusión puede deberse, dice el legislador, a su vínculo laboral con la ex AFSCA: es delegado gremial de ese organismo, que estuvo dirigido en el pasado por Sabatella.

La historia del PI tuvo su último y triunfal giro hace pocos meses, cuando los abogados de Protectora, Ramón y Vadillo, se lanzaron a la arena política y necesitaron para ello de un partido que les permitiera encarar la aventura. El "sello" del partido creado en los 70 por Oscar Alende estaba allí, activo y disponible, después de un largo invierno: entre 2010 y 2016, había perdido la personería jurídica por falta de afiliados.

Hoy el PI mendocino suma poco más de 4.000 seguidores (están apenas arriba del umbral que exige la ley), vive uno de sus mejores momentos históricos (no tiene uno, sino dos legisladores provinciales) y afronta un protagonismo lleno de conflictividad y responsabilidades (la alianza con base en Ramón y Vadillo tambalea).

Ya le dijo que no a Cornejo

Martínez Guerra mira de afuera el fuego cruzado entre los abogados de Protectora y el pastor Bonarrico. "Es un problema que tienen que resolver entre ellos", sostiene el legislador.

Ahora, hay otro asunto de resolución urgente en el bloque de diputados que integra y en el que está obligado a tomar partido. Vadillo, Martínez Guerra y el histórico jugador de hockey Pablo Cairo (juntos los tres, abajo, en la foto) deberían reunirse pronto para acordar una postura sobre el proyecto oficialista de ampliación de la Corte provincial.

La propuesta de Cornejo es la más conflictiva de la Legislatura y su tratamiento será inevitable, más temprano que tarde. Al gobernador le hacen falta dos votos para convertir la iniciativa en ley y la "pesca" oficialista está rondando a los legisladores de Protectora hace un tiempo.

Quizás rememorando no tan viejas épocas y gracias a los vínculos de toda la vida, Cornejo (o mejor dicho, representantes suyos) ya fue en busca del voto de aquel dirigente del PI que lo apoyó en las elecciones de 2005. Pero se encontró con un "no" rotundo de Martínez Guerra.

"He conocido el proyecto y me opongo ¿Quién dice que no es para borrar de un plumazo el fallo que confirmó la ley antiminera? No es el momento político adecuado para ampliar la Corte", resumió el legislador ante la consulta de MDZ.

En tanto, qué piensan los otros dos diputados del bloque de Protectora, es un misterio ¿Si Vadillo y Cairo le dicen que sí al Gobierno en la ampliación de la Corte, habrá una nueva ruptura interna, esta vez con el PI? Martínez Guerra no quiere anticipar nada, aunque parece probable.

"Tenemos que tomar una decisión en bloque esta semana", plantea el diputado del PI, a modo de ultimátum.

La advertencia suena tajante. Hasta aquí, los del PI dicen que se tragaron varios sapos de algunos aliados ( la "teocracia" de Bonarrico, por ejemplo) en defensa de un núcleo de ideas "primario" que podía asimilarse a la causa "nacional y popular" del partido. Pero la ampliación de la Corte podría ser el límite.

A propósito: "¿Qué tienen Vadillo y Ramón de nacionales y populares?", preguntó este diario casi sobre el final de la nota. "La defensa de los problemas de la gente, como la inflación y las tarifas del gas. Esa era la coincidencia", indica Martínez Guerra.

¿Hasta cuándo durará el amor entre el PI y Protectora? Quién sabe. "Somos bichos raros nosotros", reconoce Martínez Guerra. Como el murciélago de Luca Prodan, tal vez.