Cristina mandó el manual de Durán Barba al carajo

Volvió a poner la dirigencia afín a sus espaldas, sin esconderla y se terminó aquella de las PASO, moldeada "a lo María Eugenia Vidal".
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Gabriel Conte

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 Con humor, pero ácida, como antes, como es, Cristina Kirchner celebró el 0,21% de ventaja que obtuvo en las Primarias sobre Cambiemos, una elección creada por la gestión de su marido, Néstor Kirchner, para definir asuntos internos, cosa que la expresidenta esquivó armando un partido propio.

La exmandataria nacional recuperó a los dirigentes que hasta las PASO escondía en una estrategia que, analizada con ojos de marketinero político, debería haber sido al revés: mostrarlos para ganar la interna y esconderlos para buscar votos independientes.

Lo importante es que la sinceridad subió al escenario: allí estaban casi todos. Todavía hay nombres y rostros que resulta mejor no exhibir, sobre todo los que están en libertad. Hay otros que -agotado aquel programa de presos activos en política denominado "Vatayón Militante"- no pueden salir de sus centros de reclusión.

Cristina volvió a ser la Cristina de siempre, la enojada, la militante, la enardecida (aunque en forma contenida). La ideóloga, la que empuja a oponer su relato al de los otros, sin importarle demasiado en dónde esté la verdad: una especie de concurso de "en qué te gustaría creer más".

 "Los argentinos sentimos que nos quisieron vender gato por liebre. Pero no fue gato, fue liebre", dijo, habilitando al aplauso apasionado y dándole qué hacer a los trolls en las redes.

Así, la Cristina que se encamina a octubreya no es la versión opositora de los gestos, ademanes y modales de María Eugenia Vidal, vuelta un molde para propios y extraños, para los que tienen los derechos de usar el manual de Jaime Durán Barba y los que le copiaron párrafos de reojo, con tal de sacarle provecho.

 Más allá del chiste fácil, la expresidenta volvió a ser Cristina, ya sea en la creencia propia de que el "vamos a volver" se puede hacer realidad, o para consolidar los votos que obtuvo en las PASO rumbo a las elecciones generales de octubre, en donde la ciudadanía ya no podrá "jugar" como lo pudo haber hecho metiéndose en internas que no considera propias, sino que deberá definir qué Congreso quiere.