Política Es por el agua de riego

Crece la bronca en barrios privados por deudas que reclama Irrigación

Una de las víctimas ha sido el propio ex superintendente del organismo, Carlos Abihaggle, quien ayer se reunió con su sucesor, Sergio Marinelli, para negociar una solución. Se cobra una tasa por un servicio que la gente no recibe y también hay irregularidades en las escrituras de los loteos.
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Juan Carlos Albornoz

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Abihaggle y Marinelli, ayer, en el despacho del actual jefe de Irrigación.(Alf Ponce / MDZ)

Abihaggle y Marinelli, ayer, en el despacho del actual jefe de Irrigación. | Alf Ponce / MDZ

Crece la bronca en barrios privados por deudas que reclama Irrigación(Alf Ponce / MDZ)

Crece la bronca en barrios privados por deudas que reclama Irrigación | Alf Ponce / MDZ

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Crece la bronca en barrios privados por deudas que reclama Irrigación | Alf Ponce / MDZ

Crece la bronca en barrios privados por deudas que reclama Irrigación(Alf Ponce / MDZ)

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Crece la bronca en barrios privados por deudas que reclama Irrigación

Crece la bronca en barrios privados por deudas que reclama Irrigación

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Crece la bronca en barrios privados por deudas que reclama Irrigación | Alf Ponce / MDZ

Crece la bronca en barrios privados por deudas que reclama Irrigación(Alf Ponce / MDZ)

Crece la bronca en barrios privados por deudas que reclama Irrigación | Alf Ponce / MDZ

Un llamativo conflicto por el uso del agua del Departamento General de Irrigación provocó una "cumbre" de gobernadores del agua, entre el actual superintendente, Sergio Marinelli, y quien ocupó ese cargo entre 1997 y 2002, Carlos Abihaggle.

Abihaggle acudió este miércoles al encuentro junto a vecinos del country La Barraca, de Guaymallén. Algunos vecinos y el propio Abihaggle han tenido problemas con Irrigación por el reclamo de deudas que en el barrio no reconocen como legítimas.

El caso que protagoniza el superintendente de Irrigación de Arturo Lafalla (PJ) y de la primera parte de la gestión de Roberto Iglesias (UCR) es muy particular. Abihaggle nunca aceptó la deuda que le exigía el organismo que dirigió y, por ello, el caso terminó con una inhibición judicial en su contra, tal como consta en esta cédula.

 Abihaggle argumentó que en las escrituras que se realizaron respecto de su lote de La Barraca (la adquisición y una transferencia) "nunca figuró derecho de agua ni nada por estilo".  Sin embargo, según el ex superintendente "de golpe apareció una boleta de deuda de Irrigación. Yo tuve reuniones con el inspector de cauce y le dije que tendrían que accionar contra la escribana de la primera escritura. Después ofrecí regularizar la deuda, pero dije que quería el servicio, ante lo cual me dijeron que no me la podían dar". 

El dirigente justicialista llegó a creer que estaba sufriendo una persecución política. La deuda con Irrigación, de unos 22.000 pesos en total, lo dejó sin posibilidad de "transformar, modificar o transferir derechos reales sobre bienes inmuebles o bienes registrables", tal como indica la cédula de inhibición judicial. Pero de a poco, Abihaggle se fue dando cuenta de que su problemática es bastante común, no solo en el barrio, sino en otros sectores de la provincia. Y que a mucha gente le produce indignación. 

Otra cara conocida

Abihaggle no fue la única cara conocida que intervino en el caso, sino que el abogado defensor del agua Marcelo Romano, hoy senador provincial por Protectora, jugó su parte. 

Romano alentó a Abihaggle en el reclamo, bajo la percepción de que se trataba de un caso de "enriquecimiento ilícito del administrador, en contra del administrado".

El legislador también había asesorado a otra "víctima" de Irrigación, Federico Mazzebatch, a quien también lo castigaron judicialmente por la deuda con Irrigación, pero habría terminado ganando la pulseada. 

Según el legislador, el Gobierno del Agua tan solo está habilitado a cobrar una parte de la boleta, que reviste la característica de impuesto, pero no la otra, que representa alrededor del 50 por ciento, porque es una tasa por un servicio que no se presta. "Eso quedó comprobado en el caso Mazzebatch y en el de Abihaggle, porque en los loteos no había hijuela ni acequia para regar, ni notificaciones del tomero respecto del turno semanal del agua".

Problemas como el de Abihaggle lo tienen también dueños de lotes en barrios privados de otras zonas de Guaymallén y en Maipú, Luján y Las Heras. Esos lotes antes han sido fincas y cuando Irrigación los detecta, los empadrona para cobrarles el servicio de agua. 

A partir de allí empiezan a acumularse las deudas, con un agravante: como el uso de agua ha pasado a ser "recreativo", no agrícola, los montos a pagar se cuadriplican

Además, en el uso recreativo, se paga lo mismo que en el agrícola por superficies mucho más chicas. Se trata de un sistema llamado "fracción por entero": una propiedad de 600 metros cuadrados en La Barraca paga igual que una hectárea dedicada a la producción del área del río Mendoza. Son unos 4.000 pesos al año.

Un conflicto grande

La espuma del conflicto, al menos en el caso de Abihaggle, bajó con la reunión de este miércoles en el despacho de Marinelli.

Abihaggle acudió en compañía de otro propietario de La Barraca y de la administradora del consorcio. Según el ex superintendente de Irrigación, en la reunión quedó claro que "no hay prestación del servicio, por lo tanto no corresponde pagar esa parte, aunque sí la parte impositiva".

El contador, quien además de presidir Irrigación fue legislador y hasta embajador argentino en Chile, agregó que sus vecinos y él están dispuestos a pagar esa parte impositiva. Pero también se charló en el encuentro sobre la posibilidad de utilizar el agua de riego que ha estado en el centro de la disputa para regar jardines comunes y de las propiedades.

Marinelli reconoció en parte el reclamo de su antecesor en el cargo y de los vecinos de La Barraca. "Corresponde que paguen la parte destinada a diques y canales principales, que es como un impuesto. Después, la parte de la Inspección de Cauce, si se comprueba con el inspector que no les puede dar el agua, vamos a aceptar que no se pague", explicó.

El actual jefe de Irrigación dijo que está buscando una solución a los problemas de los loteos. Sin embargo, indicó que "cada situación es un caso aparte". En el de La Barraca, Marinelli apunta a "la irresponsabilidad profesional de agrimensores y escribanos que no empadronaron el loteo con derecho a riego; cuando Irrigación se entera, los empadrona y empieza a correr la deuda". 

Así y todo, también está el reclamo por el servicio que no se recibe. Marinelli reconoce al respecto que "el Tribunal Administrativo viene aprobando estos reclamos, porque son casos en que algo falló al tramitarse la factibilidad de riego". 

El jefe de Irrigación ha prometido que irá en persona a verificar qué pasó en La Barraca. Los vecinos, según Abihaggle, están dispuestos a pagar y a hacer obras (hace falta, por ejemplo, una cisterna) para poder utilizar el agua de Irrigación, que riega una finca cercana, pero no el country. "Nos interesa el agua de Irrigación y nos parece una barbaridad regar con agua potable", afirmó Abihaggle. 

Pero la bola puede ser más grande, porque este problema no es exclusividad del barrio de Guaymallén. Marinelli, por su parte, anticipa cambios importantes en el sistema. "Vamos a revisar la política de que se cobre cuatro veces por el uso recreativo del agua, ya que fue muy errada", dice el funcionario.

Ocurre que el 30 por ciento de la recaudación de Irrigación por el río Mendoza depende de eso y hay delegaciones que directamente deberían cerrar si los propietarios renunciaran al agua de riego por resultarles muy cara.

"Hay que bajar el costo de agua de riego para el que tiene loteos y subir los cargos por el exceso de uso del agua potable. Si promovemos que los loteos usen agua potable para regar, nos estamos pegando un tiro en el pie", dice Marinelli. 

Se abre, entre otras cosas, un fuerte debate por el destino del recurso más importante de todos.