Política Lo que viene

Corte: cocina lenta para un proyecto irrenunciable

El control de la Corte es un festín que todavía no se sirve, pero que Cornejo podría disfrutar antes de irse del poder. Por qué se demora la sanción definitiva de la ampliación del alto tribunal y las opciones para cubrir el puesto que deja Garay en el Poder Ejecutivo.
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Juan Carlos Albornoz

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Cornejo y el elegido para la Corte, Dalmiro Garay.(Pachy Reynoso / MDZ)

Cornejo y el elegido para la Corte, Dalmiro Garay. | Pachy Reynoso / MDZ

Corte: cocina lenta para un proyecto irrenunciable(Pachy Reynoso/MDZ)

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Corte: cocina lenta para un proyecto irrenunciable(Pachy Reynoso / MDZ)

Corte: cocina lenta para un proyecto irrenunciable | Pachy Reynoso / MDZ

La ampliación de la Corte se ha convertido en un proyecto de cocina lenta en la Legislatura. Pero continúa siendo un objetivo irrenunciable para el jefe del Poder Ejecutivo.

Alfredo Cornejo ratificó la decisión durante el anuncio de su nuevo candidato para la Corte, el ministro de Gobierno Dalmiro Garay. Enseguida apareció Julio Cobos para sugerir que entre los próximos dos postulados, si la ampliación se convierte en ley, tiene que haber (de una vez por todas) una mujer.

La Corte, en definitiva, es un festín que todavía no está servido para el Gobierno. Pero que Cornejo puede llegar a disfrutar antes de irse del poder, lo que no es poco para un mandatario al que le queda apenas un año y medio de mandato.

El gobernador está a punto de tener dos ministros propios en la Corte (José Valerio y el postulado Garay). La ampliación le daría dos más y, en ese caso, apenas faltaría que alguno de los más veteranos supremos actuales se jubilara (se menciona a Pedro Llorente) para que la mayoría del alto tribunal fuera suya.

El objetivo está demasiado cerca, incluso en materia de votos legislativos, lo que parece que será un detalle si hay acuerdos políticos previos más relevantes.

Con un solo acompañamiento del bloque Podemos en la Cámara de Diputados, la ampliación de la Corte sería ley, en una opción que forzaría el desempate del presidente de la Cámara de Diputados, Néstor Parés, por supuesto a favor de lo que quiere Cornejo.

Operativamente, el oficialismo ya no mira a otro lado que a la bancada rebelde del PJ para conseguir las adhesiones extra partidarias que le faltan. El bloque Protectora-Partido Intransigente, que tiene tres diputados, ha terminado de mostrarle los dientes al gobernador. A cambio, los radicales han decidido castigarlos con la exclusión de comisiones importantes.

Al Jury de Enjuicimiento de jueces, por ejemplo, no irá ningún partidario de José Ramón, quien reclama ese espacio por ser tercera fuerza legislativa, sino que en su lugar se acomodará el ex diputado azul Jorge Tanús ¿Una caricia para conseguir de Podemos el voto de oro para el proyecto de la Corte?

Todo suma, pero Tanús no participa en la mesa chica que puede llegar a negociar con Cornejo la ampliación del alto tribunal. A los socios eventuales del kirchnerismo puro en Podemos, el oficialismo los ve dubitativos. Desconfía de la posición de ellos en el debate final y advierte que tienen que estar convencidos de votar un proyecto así. "Esto no es un touch and go, les va a marcar el currículum para siempre", comentó ayer un diputado que apuesta por una definición lo más prolija posible de la discusión legislativa del proyecto.

La desconfianza respecto de los socios del kirchnerismo en Diputados demora por ahora el paso previo necesario para la sanción del proyecto, que es la firma del despacho en comisiones. Hay algunos que no quieren dar ese paso si no existe un sector de la oposición decidido a ratificar el apoyo con votos en el recinto.

Esa llave sólo parece estar en manos de la dupla Anabel Fernández Sagasti y Lucas Ilardo. Los que primero hablaron con el gobernador y con quienes la comunicación podría reactivarse, tal vez, de la mano del consenso sobre uno o una candidata de los dos nuevos que tendrá la Corte.

Ciertamente la nominación de Garay es una causa en sí misma para defender y no parece que el radicalismo vaya a actuar precipitadamente, de arrebato, con el objetiva de máxima, que es la ampliación de la Corte.

Además, no es el único tema que debe atender el Gobierno, ya que el cargo de ministro en el Poder Ejecutivo vacante demanda también una definición relevante.

Cornejo se tomará unas semanas para definir al sucesor de Garay en el Poder Ejecutivo ¿Qué hará? Tiene dos caminos: elegir a alguien del equipo del ministerio o patear el tablero con una designación más política.

Si eligiera el primero, las opciones serían los subsecretarios Marcelo D` Agostino y Ulpiano Suárez. El primero es un cornejista puro que ha defendido todas las peleas del Gobierno con la Justicia y que opera en sus pliegues a favor del gobernador. El segundo, un colaborador menos estrecho, ocupado de otros temas, como la modernización del Estado y las peleas paritarias.

Los perfiles de D´Agostino y Suárez son muy diferentes, pero más allá de eso, la elección del segundo podría precipitar una preferencia ajena a la gestión: Ulpiano es sobrino de Rody Suárez, el intendente capitalino que se anota por suceder al propio Cornejo el año que viene en la gobernación. Elegir a Ulpiano Suárez representaría una suerte de salto mortal en la interna del radicalismo.

Si ninguno de los dos fuera ministro de Gobierno, el terreno podría ser fértil para otro cornejista puro. Se trata de Néstor Majul, un todo terreno a quien hace tiempo le auguran un destino diferente al actual, que es el Ministerio de Seguridad.

Si así fuera, cambiaría el perfil del Ministerio de Gobierno, que adquiriría un modelo más clásico: dejaría de ser el laboratorio de leyes para la Justicia que era con Garay para convertirse en el escenario donde se opere la sanción de los proyectos que quiere el Ejecutivo.