Política Una deuda del Ejecutivo

Cornejo no paró el gran baile de la reelección

Los intendentes del oficialismo le pidieron al gobernador que promulgara una enmienda de 2009 que limitaba a una la posibilidad de reelegirse de los jefes comunales. El análisis de esa nota quedó en manos del ministro de Gobierno, pero la respuesta nunca apareció.
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Juan Carlos Albornoz

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Cornejo no paró el gran baile de la reelección(Alf Ponce / MDZ)

Cornejo no paró el gran baile de la reelección | Alf Ponce / MDZ

Cornejo y Garay. El ministro de Gobierno deja una deuda.(Pachy Reynoso/MDZ)

Cornejo y Garay. El ministro de Gobierno deja una deuda. | Pachy Reynoso/MDZ

Cornejo no paró el gran baile de la reelección(Alf Ponce / MDZ)

Cornejo no paró el gran baile de la reelección | Alf Ponce / MDZ

Cornejo no paró el gran baile de la reelección

Cornejo no paró el gran baile de la reelección

Cornejo no paró el gran baile de la reelección(MDZ/Archivo)

Cornejo no paró el gran baile de la reelección | MDZ/Archivo

Cornejo no paró el gran baile de la reelección(Pachy Reynoso/MDZ)

Cornejo no paró el gran baile de la reelección | Pachy Reynoso/MDZ

Dalmiro Garay comienza a despedirse del Ministerio de Gobierno consciente de que deja, al menos, una deuda importante.

En mayo del año pasado, todos los intendentes de la alianza Cambia Mendoza le hicieron al Gobierno un pedido por nota. Ese planteo consistía en la promulgación de una enmienda constitucional que limitaba a una las reelecciones de los jefes comunales. El estudio de este planteo quedó en manos de Garay.

La enmienda en cuestión había cumplido con todos los trámites necesarios en 2009: la aprobó la Legislatura y, fundamentalmente, fue avalada por gran parte de la ciudadanía en las urnas. Ganó en forma holgada la elección, ya que el "Sí" en el plebiscito correspondiente se impuso al "No" por más del 80 por ciento.

Faltaba nada más que la promulgara el gobernador. Pero el problema fue que la participación ciudadana fue baja en aquella elección. Desde este punto de vista, la relación entre el "Sí" y el padrón completo de electores de Mendoza no alcanzaba el requisito mínimo de votos, que es el 50 por ciento más uno del total.

El fantasma de un viejo fallo de la Corte, de 1989, que bloqueó una reforma por esa razón, alcanzó para frenar a Celso Jaque, por entonces gobernador, quien nunca promulgó la enmienda del artículo 198 de la Constitución.

Nadie aclaró nunca por qué los intendentes oficialistas salieron a revivir aquella enmienda el año pasado. Pero el contexto brindaba una hipótesis política muy razonable. Le servía al gobernador como arma para tratar de conseguir que los cinco intendentes del justicialismo aceptaran abrir el debate de la reforma de la Constitución, que incluía su propia reelección.

Los intendentes peronistas calificaron a la maniobra de sus colegas de Cambia Mendoza de "extorsión": ninguno de ellos podría presentarse a la siguiente elección si Cornejo promulgaba la enmienda de la discordia.

Lo cierto es que los 13 jefes comunales le planteaban a Cornejo la "profunda convicción" de que, en el referéndum realizado el 28 de junio de 2009, la enmienda había conseguido "la mayoría exigida por la Constitución".

Y lo invitaban a olvidarse de la jurisprudencia provincial: "Ha llegado la hora de concretar lo que los ciudadanos votaron", sentenciaban.

Esa nota hubiese podido ser el origen de un cambio trascendente para la política en Mendoza. Pero la respuesta a los intendentes quedó en al aire. "Faltó la firma", reconocieron esta semana en el Poder Ejecutivo, 13 meses después de la solicitud.

Ahora, el jefe del Ministerio de Gobierno ha sido propuesto por el gobernador para ser ministro de la Corte y la historia de la enmienda de los intendentes se encamina a quedar en el olvido.

¿Quién no quiere reelegirse?

Mario Abed, el histórico intendente de Junín, lleva 15 años en ese trono y tiene pocas ganas de aflojar. El radical seguramente no fue uno de los primeros en firmar la famosa nota contra las reelecciones de los jefes comunales de su partido. 

Sin embargo, no era el único perjudicado en la coalición oficialista: Jorge Difonso (San Carlos) y Gustavo Pinto (La Paz) también la rubricaron, a pesar de que la promulgación del nuevo artículo 198 de la Constitución los obligaría a dejar sus intendencias después de la elección del año que viene.

En el peronismo, en tanto, la lista de los más veteranos era y es liderada por Roberto Righi, quien lleva nada menos que 17 años como intendente de Lavalle. De cerca lo sigue Jorge Gimenez, de San Martín, quien está cumpliendo su cuarto mandato. Por su parte, Emir Félix (San Rafael), Alejandro Bermejo (Maipú) y Martín Aveiro (Tunuyán) ya fueron reelegidos una vez, con lo cual, en 2019 quedarían obligados a buscar otro destino.

Es raro que un intendente no quiera la reelección. El caso de Pinto es muy especial: renunció el año pasado a seguir atado a su comuna para convertirse en legislador provincial. El resto no muestra ningún interés en dar un paso al costado.

Mientras a los intendentes no los limita nada y pueden quedarse en el cargo para siempre, el gobernador sigue condenado a permanecer sólo cuatro años en el poder. Así lo ordena o lo permite, según el caso, la Carta Magna. 

Cornejo ha sido en parte responsable de que esta realidad no cambie para nadie. Aunque ahora sugiere que podría impulsar una reforma amplia de la Constitución sobre el final de su mandato, lo que no sería un mal legado.

La palabra del impulsor

Marcelino Iglesias, intendente de Guaymallén, fue el impulsor de la nota que luego firmaron sus colegas oficialistas y que al final quedó estancada en el despacho del ministro Garay.

Ante la consulta de MDZ, ratificó sus intenciones sobre la enmienda de 2009: "Sigo pensando lo mismo, la gente la votó y jurídicamente creo que ningún afectado impulsó la inconstitucionalidad", expresó. 

El intendente de Guaymallén, además, fue promotor en su comuna de una ordenanza que impide la reelección del intendente y los concejales.

Iglesias no sabe qué pasó con su nota dirigida al gobernador, pero cree que el planteo fue saliendo de la agenda, debido a otras urgencias de la política.

Ahora, el intendente de Guaymallén sostiene que Cornejo debería avanzar con la reforma constitucional. "Tenemos que ir a la reforma total y que existan dos reelecciones para todos: gobernador, vice, legisladores, intendentes y concejales", asegura.

"Hay que aplicar la mayoría, porque nunca es el momento", apura Iglesias. Es prematuro para las definiciones electorales, pero hay que decir que el escenario lo favorece: como está en el primer periodo de gestión en su departamento, ni siquiera una limitación de las reelecciones le prohibiría presentarse en 2019.

Es más. Iglesias comparte esa condición con Rodolfo Suárez, Tadeo García Zalazar y Omar de Marchi, quienes además conforman el lote de intendentes oficialistas que podrían pelear el año que viene por la gobernación. 

Pero para que un cambio tan importante fuera posible, tendrían que estar de acuerdo también aquellos intendentes que no tienen tanto por ganar.