Cornejo, las redes y los pusilánimes en la política

Criado en la política de comité, se adapta a las nuevas formas de comunicación, pero con visión crítica. Un fresco de lo que dejó ver Cornejo sobre sí mismo.
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Pablo Icardi

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Cornejo, las redes y los pusilánimes en la política(Pachy Reynoso/MDZ)

Cornejo, las redes y los pusilánimes en la política | Pachy Reynoso/MDZ

Cornejo, las redes y los pusilánimes en la política(Pachy Reynoso / MDZ)

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Cornejo, las redes y los pusilánimes en la política(Pachy Reynoso/MDZ)

Cornejo, las redes y los pusilánimes en la política | Pachy Reynoso/MDZ

 Venía cansado y algo dolorido por un partido de fútbol. Salía de una "lesión" que lo había alejado de las canchas por dos semanas. El fútbol es el cable a tierra que Alfredo Cornejo no abandonó desde que asumió en el cargo. Esquivó el sillón y el escritorio montado bajo el tradicional cuadro de Quinquela Martín que decora desde hace años el despacho del Gobernador de Mendoza. "No...ese sillón lo usó San Martín", dijo; dándole un rigor solemne al mueble. Pero inmediatamente le agregó otra impronta más mundana: "y también otros....", dijo ya con un gesto algo despectivo.

A riesgo de ser prejuicioso, la idea de proponerle responder preguntas en vivo y sin red parecía difícil. Cornejo accedió y a pesar de que no es un fiel usuario de redes sociales y nuevas tecnologías, reconoció el cambio generacional, con un análisis interesante: hay que tomar los mensajes y las nuevas formas de comunicación "directa" (como las redes sociales) pero sin descuidar las mediaciones institucionales y el análisis crítico de esos mensajes. "Por ahí te dicen...te están matando en las redes. Hay que ver cómo se toman esos mensajes", aseguró. Cornejo entiende que no se pueden tomar decisiones al ritmo impuesto por las redes sociales y, menos, tomarlos como base conceptual de la realidad.

Con el correr de la charla se soltó y sin filtros hizo una radiografía de lo que es el "cornejismo"; donde hay una premisa dominante: es la política la que resuelve las cosas. Para ilustrar esa tesis Cornejo contó una chicana que cruzó con el presidente Mauricio Macri. "Le dije que el gobierno de los políticos, como el mío, había resuelto más rápido los problemas que el gobierno de los CEOS's. Es un poco en broma, pero lo que demuestro es que el problema del déficit y otros son problemas políticos y no de gerentes", dijo.

Si es por mensajes a trasmitir, intentó sostener esa idea de autoridad que se propuso construir. Por eso cuestionó a la policía y tensó la cuerda; luego la aflojó para decir que confía en ella. Aunque tampoco tanto: respaldó a Munives y "el grupo de los siete" comisarios que conforman la cúpula, pero dijo que será implacable si cometen un error. Cornejo en estado puro; tensar la cuerda, mantener el control y dejar hacer con rienda corta.

Esa misma rienda corta es la que busca mantener en la estrategia política y electoral. Dejó claro que quien pone todo en juego en las elecciones es él y por eso no es casualidad que concentre cualquier acto público y anuncio. Mario Abed, Luis Petri y "algún ministro" fueron promovidos por él mismo como posibles cabeza de lista. Pero el protagonista será otro. "No es una elección de candidatos, sino un plebiscito", aseguró. Este año habrá otras dos elecciones que seguramente le interesan. Sobre la selección del nuevo presidente de la Corte evitó hablar, aunque volvió a pararse frente a Omar Palermo (¿Señal de respaldo a la continuidad de Llorente?) y sí mencionó las elecciones en el SUTE.

Cornejo habla pausado y no se va a salir de ese modo. Se enfada si lo apuran y no le tienen paciencia para escuchar los argumentos que, cree él, sirven para entender los por qué de casi todo lo que ocurre dentro y fuera de su gobierno. Es pausa también la tiene para temas personales y sensibles. Por eso, por ejemplo, esquivó la espontaneidad para hablar de su familia y nuevamente prefirió los argumentos: el acompañamiento de sus hijos, los diálogos con su esposa y hasta el dolor por los comentarios que cree maliciosos. También tuvo un gesto de nostalgia al recodar a Bochini (a quien prefirió sobre el Mago Ramírez) y el partido de la Libertadores que vio en Avellaneda junto a su padre. 

Dentro de su autobiografía Cornejo reconoce un clic en 2007 cuando le propusieron que sea candidato a intendente, cargo que había subestimado. Tras ser electo, dice, descubrió una gratificación desconocida: la respuesta de la gente a las acciones, a la gestión. Ese cambio le hizo poner como objetivo ser Gobernador y sin abandonar el lado B, es decir el armado de la trama política en la que él era ya un experto. 

Cornejo definió al ambiente político al responder una consulta sobre House of Card, la seria de moda a la que cuestionó por la demonización de esa actividad. Sin embargo, coincidió con la construcción de algunos personajes. "La política desde afuera se ve todo mal, que es todo mafia. La política es compleja, existen mafias, factores de poder. Yo me siento un hombre común, que hace una vida bastante común para ser un gobernador y hay mucha gente así. Ahora, hay mafias en la política, sí. ¿Hay dirigentes políticos tomados por factores de poder? Sí. ¿Hay pusilánimes? A patadas. ¿Ambiciosos? Millones. Pero eso no lo define todo", aseguró, siempre mencionando como actores externos a los mafiosos, pusilánimes y ambiciosos.