Política El día después de las elecciones

Cornejo, la ramoneta y un electorado en busca de identidad

La elección dejó datos y lecciones a la clase política. Por qué Cornejo es un profesional de la política y Ramón el "Saul Goodman" mendocino.
Avatar del

Pablo Icardi

1/5
Cornejo, la ramoneta y un electorado en busca de identidad(Pachy Reynoso/MDZ)

Cornejo, la ramoneta y un electorado en busca de identidad | Pachy Reynoso/MDZ

Cornejo, la ramoneta y un electorado en busca de identidad(Pachy Reynoso/MDZ)

Cornejo, la ramoneta y un electorado en busca de identidad | Pachy Reynoso/MDZ

Cornejo, la ramoneta y un electorado en busca de identidad(Pachy Reynoso/MDZ)

Cornejo, la ramoneta y un electorado en busca de identidad | Pachy Reynoso/MDZ

Cornejo, la ramoneta y un electorado en busca de identidad(Alf Ponce / MDZ)

Cornejo, la ramoneta y un electorado en busca de identidad | Alf Ponce / MDZ

Cornejo, la ramoneta y un electorado en busca de identidad(Pachy Reynoso/MDZ)

Cornejo, la ramoneta y un electorado en busca de identidad | Pachy Reynoso/MDZ

Tres caras. Tres impresiones. Alfredo Cornejo, con gesto adusto y seguro, festeja a su modo y demostrando que es el hombre de mayor poder político en Mendoza y apunta a perpetuar ese control. José Luis Ramón se cuelga una frazada al hombro; un showman que aprovechó su histrionismo para ocupar un lugar vacante y ahora será representante de Mendoza. Omar Félix, estupefacto, sin reacción y golpeado; como la cara de una generación del peronismo que tuvo un destino triste, solitario y probablemente final.

La elección generó sorpresas y lecciones para la clase política mendocina. Una de ellas es la falta de identidad del electorado mendocino. O quizá un fenómeno más complejo: al electorado mendocino no le interesa tener una identidad. Por eso puede virar de ponderar a la izquierda como alternativa de control a elegir un sector pragmático y variopinto como Protectora para ocupar el mismo lugar, que está en el lado exactamente contrario al FIT.

Pero esa complejidad no es ingenua y una muestra de ello es que el PJ fue duramente castigado. Como si lo ocurrido en 2015 hubiera sido suficiente, ayer Somos Mendoza generó uno de los peores desempeños electorales del peronismo en Mendoza desde desde el regreso de la democracia. Es que si bien hubo elecciones en las que sacaron menos del 25% de los votos, la diferencia no había sido tanta. Pero sobre todo la caída: en dos meses el PJ perdió 10 puntos. Justamente esa fue la noticia del día: una elección donde un patido arrasa, pero más por la caída del otro que por crecimiento propio. El electorado parece haberle pasado factura por la falta de definiciones, de renovación y de sinceridad: la unidad forzada con discursos contradictorios buscaba disimular que es un partido desorientado.

El profesional

Alfredo Cornejo es un profesional de la política. Se dedica, calcula, arma, hace estrategias, también operaciones. Todo con algún plan. Lo hace, explican, desde que armaba un picado en San Carlos, hasta ahora, que concentra el poder político de la provincia. 

Por eso recalculó la estrategia luego de las PASO y retomó sus raíces. "Como en el 2011". Con esa frase intentó arengar a sus asesores de confianza, retomó los estudios de opinión periódicos y evaluó escenarios. 

Por eso, por ejemplo, interpretó que como oficialismo podía crecer, pero tenía un tope. Y que la dispersión de las opciones opositoras podría jugarle a favor para ampliar la diferencia. Así, aunque Protectora pueda ser un dolor de cabeza su crecimiento le era funcional al debilitamiento del PJ. Y a eso apostó subiendo al ring a José Luis Ramón. Aunque esa idea haya funcionado más por impericia de Somos Mendoza, la idea cornejista también resultó. 

De la misma manera que creneó su estrategia de poder desde el 2011, Cornejo sigue exigiendo el control para sí mismo. Y por eso el abuso de la primera persona en sus ideas. Fue el protagonista de la previa, el durante y lo quiere ser también en el después de las elecciones. El sabor agridulce lo sentirá cuando baje la espuma y vea que en la Legislatura probablemente pierda la minoría y tenga más díscolos para negociar. Ahora tendrá tres fuerzas opositoras enfrente y dos de ellas con la amplia posibilidad de generarle respuestas incómodas. Habrá que prepararse para ir a la Legislatura y ver las sesiones con Mario Vadillo y Marcelo Romano como opositores. En ese plan el FIT perdió un legislador nacional, pero mantuvo representación en la Legislatura, con más del 11% de los votos. 

Cornejo capitalizó para sí mismo el triunfo. No mostró euforia por "proyecto nacional" de Macri y allí hay una señal política: el "macrismo" puro resultó muy fortalecido y en ese contexto sus aliados, como la UCR, se diluyen. Lo mismo con las expectativas de Cornejo para tener proyección nacional como protagonista de esa alianza. Quizá el futuro político del Gobernador esté allí; en apostar a que la UCR deje de ser una federación de partidos provinciales y vecinales para convertirse en una alternativa de poder, aún dentro de Cambiemos. 

Mejor llama a Ramón

Aunque no era un desconocido, la llegada de José Ramón al Congreso como representante de Mendoza puede ser motivo de estudio. En solo 4 meses pasó de la tele, al Congreso. De ser un abogado conocido por la defensa de los usuarios, a pelearle el poder a los partidos tradicionales hasta destronarlos: ayer figuraba como segunda fuerza política en casi todo el Gran Mendoza. 

José Ramón podría ser el Jimmy Mcgill argentino, que ahora se transforma en Saul Goodman. Un abogado hábil y carismático, con talento para comunicar que halló en las necesidades particulares de la gente una veta para crecer. Así, construyó una especie de plataforma a la carta: hay problemas con la tarifa, mejor llama a Ramón. Problemas con la factura del teléfono, mejor llama a Ramón. Problemas con un banco; mejor llama a Ramón. En definitiva el candidato de "Protectora" usó una máxima del propio Cornejo para sumar capital político: una revolución de lo sencillo.