Política Lo que viene

Cornejo en la cuenta regresiva: el fin de la revolución de lo sencillo

El primer año fue el del "orden en los números", el segundo el de la "obra pública". ¿Podrá Cornejo responder a desafíos más importantes? Los números de la Mendoza real y la pelea por el poder.
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Pablo Icardi

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Cornejo en la cuenta regresiva: el fin de la revolución de lo sencillo(Pachy Reynoso/MDZ)

Cornejo en la cuenta regresiva: el fin de la revolución de lo sencillo | Pachy Reynoso/MDZ

Cornejo en la cuenta regresiva: el fin de la revolución de lo sencillo(Pachy Reynoso/MDZ)

Cornejo en la cuenta regresiva: el fin de la revolución de lo sencillo | Pachy Reynoso/MDZ

Cornejo en la cuenta regresiva: el fin de la revolución de lo sencillo(MDZ)

Cornejo en la cuenta regresiva: el fin de la revolución de lo sencillo | MDZ

Cornejo en la cuenta regresiva: el fin de la revolución de lo sencillo(Alf Ponce / MDZ)

Cornejo en la cuenta regresiva: el fin de la revolución de lo sencillo | Alf Ponce / MDZ

Cornejo en la cuenta regresiva: el fin de la revolución de lo sencillo(Alf Ponce / MDZ)

Cornejo en la cuenta regresiva: el fin de la revolución de lo sencillo | Alf Ponce / MDZ

 Alfredo Cornejo comenzó el año con perfil bajo. Nada tiene que ver con lo que él busca, pero su gobierno recalcula tras dos años en los que salió airoso de varios desafíos coyunturales y aún mejor desde lo político. La vara estaba baja: Mendoza venía con la autoestima por el piso. Los malos antecedentes, potenciados desde los discursos, no le quitan mérito a Cornejo en cuanto a su pericia como administrador. Menos aún en lo relacionado a capitalizar poder.

Sin embargo esos desafíos "minimalistas" que planteó el Gobernador como estrategia quedan cortos si se analiza la situación de la provincia a fondo. Si el primer año de gestión fue, según cornejo, el del "orden"; el segundo el de la recuperación de la obra pública, pues el camino hacia el final de su mandato no podrá estar exento del planteo de desafíos más ambiciosos. Quizá sea ese tercer tópico, el más difícil: buscar encaminar a Mendoza hacia un desarrollo sostenible (ambiental, económico y social) y sobre todo con una brecha de desigualdad menor.

La Mendoza real

Cornejo no improvisa. El detrás de escena de cualquier decisión suya está plagado de análisis de datos previos. Por eso puede servir leer la información generada por el propio Gobierno para darse cuenta que las obligaciones del Ejecutivo están a la vista y que probablemente es el momento de abandonar la revolución de lo sencillo.

La encuesta de condiciones de vida de los mendocinos trazó una radiografía social de Mendoza que aún no ha sido puesta en valor como requiere. Tampoco se han renovado los datos para que el Gobierno pueda evaluar su desempeño en la gestión más allá de los diagnósticos previos. Algo similar ha ocurrido con otros sondeos oficiales, como en educación, en los que se difundieron los diagnósticos heredados, pero no tanto el desempeño propio.

Esa radiografía muestra que hay sectores de Mendoza que están en serio riesgo por su vulnerabilidad social y ambiental. Y al cruzar variables, se nota la fuerte desigualdad en todos los planos. Así, por ejemplo, tres de cada diez mendocinos (31% precisamente) no acceden a un servicio de agua segura (en cantidad y calidad) y el 22% convive con un problema de contaminación ambiental por la cercanía a basurales, industrias contaminantes u otros problemas. Incluso se mantiene la emergencia sanitaria porque hace falta renovar más de 700 kilómetros de colectoras cloacales. Para mencionar temas de la vida cotidiana, la mitad de los mendocinos sufren alguna plaga de cucarachas, roedores u otras alimañas.

Internitis a la vista

Mientras tanto los radicales calientan motores para hacer fila detrás de Cornejo en el camino a la sucesión. La principal tensión que deberá administrar el Gobernador será la que genera la puja por reemplazarlo y la necesidad de no abandonar la gestión. Algunos intendentes intentan levantar la cabeza tibiamente, pero sin mucho ímpetu. La mayoría en el oficialismo se siente y los ven "verdes". No por ecológicos, sino porque se trata de una nueva camada que aún no tiene el rodaje necesario para armar un proyecto provincial. O al menos para hacerlo con alguna solidez política que le garantice conducción interna e independencia. Por eso con la imposibilidad de que Cornejo sea candidato a la reelección puede volver una vieja costumbre de la política mendocina: el ascenso por padrinazgo. Cornejo será quien designe al candidato del oficialismo a futuro, eso pocos lo discuten. El único que reaparece en el horizonte y que no requiere de esa venia es Julio Cobos. Cualquiera de las dos vías significa trastornos.

El propio mandatario jura que no presta atención a ese plano y que su atención está puesta en el día a día de la gestión, en tratar de concretar algunas obras grandes para la provincia, como la remodelación de la Costanera y los diques. Nadie cree lo que Cornejo pregona, pues es un animal político y no va a dejar que las internas le pasen por encima. Más teniendo en cuenta que es el presidente de la UCR nacional.

En las próximas semanas Cornejo inaugurará algunas obras trascendentes y otras frívolas. La más importante será la reapertura de la ruta hacia Cacheuta, con el nuevo túnel y un modelo de gestión que se expandirá (el cobro de peajes). Más adelante ocurrirá con el estadio cerrado, una obra que implicó un gasto monumental que el propio Estado no usufructuará.

Pobreza, desigualdad y los desafíos reales

Pero si seguimos la radiografía de la Mendoza real, Cornejo puede ver que se necesitan muchos menos estadios y más servicios básicos. Más impulso al desarrollo y el empleo, que obras decorativas. Entre otras cosas, por ejemplo, quedó a la luz la enorme desigualdad entre el área metropolitana y las zonas rurales y periféricas. Así, en la zona rural la población usa mucho más el servicio de salud pública porque no tiene cobertura (el 53% no posee obra social). Sin embargo, la mayoría de esos centros de asistencia están en las ciudades, donde la población sí tiene cobertura propia.

El año pasado se reveló que el 35% de los mendocinos son pobres. Pero el dato más alarmante es que casi la mitad de los niños de Mendoza viven en condiciones de pobreza, es decir que le falta lo mínimo para su desarrollo. Incluso la mitad de las personas indigentes en Mendoza son niños de hasta 14 años. Algo que tampoco ha evolucionado de manera significativa es el empleo. La desocupación en Mendoza es baja, pero si se contemplan las condiciones de trabajo el dato sobre la cantidad de mendocinos con problemas de empleo crece fuertemente y no ha variado en los últimos dos años. En el Ejecutivo provincial resignan gran parte de las responsabilidades para mejorar esos indicadores, que en realidad se trata de personas que acceden o no a una mejor calidad de vida, a decisiones y realidades que están fuera del alcance provincial. Es verdad, pero solo en parte; más cuando hay comunión total con quien timonea ese rumbo nacional.

Con la frustración que lleva a cuestas por la cuenta regresiva que comenzó a correr para dejar el sillón de San Martín, Cornejo tiene aún los principales desafíos de su mandato a la vista.