Política Senado provincial

Cómodo escenario para que se apruebe la ley de Movilidad

Además de controlar la mitad de la Cámara Alta, el oficialismo reuniría varios votos opositores. Entre ellos, los del bloque del kirchnerismo. En cambio, el PJ se dio vuelta y votaría en contra.
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Juan Carlos Albornoz

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El radicalismo enfrenta la sesión de hoy en el Senado provincial con los votos necesarios para convertir en ley al proyecto de Movilidad.

La iniciativa, que genera conflictividad con conductores y dueños de taxis porque abre la puerta al servicio de transporte que brindan las plataformas electrónicas, conseguiría en la Cámara Alta más de 20 votos.

Las bancas propias, más el representante de Libres del Sur, que es un aliado, le permitirían alcanzar a la UCR los 19 votos, es decir, la mitad del Senado. El peronismo probablemente se exprese en contra, pero la oposición, aún abroquelándose en su totalidad, sólo podría reunir la otra mitad de los votos, con lo cual la vicegobernadora Laura Montero daría el voto definitivo a favor del Poder Ejecutivo.

Ni siquiera ese es el escenario más probable, ya que el oficialismo aspira a conseguir varios votos opositores más. El del pastor Héctor Bonarrico, por ejemplo, del bloque PI-Protectora, quien está cerca de los radicales. Además, los senadores del bloque kirchnerista también darían su apoyo al proyecto.

En realidad, la UCR cree que la fuerza de José Ramón debería acompañar el proyecto, ya que así lo hizo en la Cámara de Diputados. Pero en el Senado se juegan cartas diferentes en más de una fuerza. De hecho, el justicialismo (en sus distintas versiones) acompañó la sanción en la Cámara Baja, pero en la Alta manifestó que no estaba conforme y ayer pidió más tiempo para hacer cambios.

"La verdad es que no encontramos explicación al cambio de voto del PJ, nosotros no la sabemos, pero no me quiero meter en un problema interno", razonó al respecto un legislador de la UCR.

La negociación del oficialismo y la oposición en Diputados provocó cambios en el proyecto, entre ellos, que los taxistas podrán ser choferes de las plataformas y que las aplicaciones deberán pagar un tributo que se destinará a la compra de taxis.

Según el senador Marcelo Rubio, presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, "las objeciones redundaron un poco respecto a lo que se había dicho durante el debate en Diputados" y "avanzamos con darle despacho a esa media sanción porque allí se aportaron todas las reformas que la oposición había sugerido".

De acuerdo con el proyecto, las plataformas electrónicas como Uber son un servicio privado de interés público. De ese modo, el oficialismo argumenta que el Estado pueda mediar entre dos privados y exigir que renueven cada 5 años las unidades de los coches. También que tributen el 1% al Fondo de Movilidad, para renovar taxis y remises.

Por otro lado, los dueños de taxis y remises pueden usar las plataformas y tienen menos requisitos que las empresas extranjeras para hacerlo. El caso testigo, al que Gobierno le ha dado mucha difusión, es el de la aplicación "Tango taxi" de San Rafael.

El radicalismo, por otro lado, rechaza riesgos de monopolios y descarta que la ley promueva la informalidad en los servicios de transporte turísticos, dos aspectos que también trabaron la discusión en el Senado.