Política La puja en el oficialismo mendocino

Cobos, sin miedo de enfrentar al que elija Cornejo

Considera que sería positivo que la UCR tuviera el año que viene una primaria para elegir el próximo candidato a gobernador. Aunque no promueve un duelo, sino una pelea entre tres. Sus críticas al acuerdo con el FMI.
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Juan Carlos Albornoz

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Cobos y un aliado, el intendente de Las Heras, se sacaron una foto juntos esta semana en el Congreso.

Cobos y un aliado, el intendente de Las Heras, se sacaron una foto juntos esta semana en el Congreso.

Cobos, sin miedo de enfrentar al que elija Cornejo

Cobos, sin miedo de enfrentar al que elija Cornejo

No es lo que indica el manual del radicalismo mendocino. Ese instructivo dice que la UCR debe despreciar las internas. Desde los ´90 que no se produce este fenómeno y los dos rivales de entonces ya están muertos: José Genoud y Víctor Fayad.

¿Pero los radicales van a poder cumplir con el manual en 2019? Está, por lo menos, en duda. El gobernador Alfredo Cornejo quiere que la gobernación la herede un intendente o un funcionario de su riñón. Enfrente asoma Julio Cobos, una especie de antítesis de su forma de gobernar, según el propio Cornejo se encarga de hacer notar, con menciones y omisiones, cada vez que puede. 

Y hasta puede no ser un duelo, si el intendente PRO de Luján Omar de Marchi, se suma a la oferta y la pelea se abre aún más en el marco de la alianza oficialista de Cambiemos.

Ya casi nadie oculta, por lo pronto, las tensiones que anidan en el radicalismo, entre Cornejo y Cobos. Es una situación que los veteranos del radicalismo consideran que "hay que arreglar". Se puede intuir que Cornejo no quiere resolver la candidatura a gobernador de la UCR a través de una elección ¿Pero qué piensa Cobos al respecto?

La falta de una confirmación definitiva de su candidatura (promete Cobos estirar el suspenso hasta el año que viene) impide por ahora dar como un hecho la disputa entre dos radicales en las urnas. Sin embargo, eso no evita que el propio Cobos se proyecte como posible opción en 2019 y que asegure: "Una buena primaria ayuda a mejorar".

Aunque si no es duelo, sino una pelea entre tres, con "alguien del PRO", mejor, sugiere. Hay mucho de cálculo electoral en esa preferencia: la polarización Cornejo-Cobos es un riesgo. Ya lo observó el encuestador de Cornejo, Elbio Rodríguez. 

Lo cierto es que, contra lo que señala el manual de la UCR, Cobos no piensa que una PASO pueda debilitar al radicalismo que gobierna.

Apenas señala la necesidad de fijar con claridad "los términos" de la primaria y, fundamentalmente, que no sea una interna destructiva. O sea que no genere divisiones o facciones definitivas, que afecten el desempeño del ganador en la elección general.

Entre las definiciones pendientes aparece una imposible de anticipar hoy: si las elecciones provinciales de 2019 serán desdobladas o unificadas con las nacionales. De lo que no tiene dudas Cobos es de que habrá primaria, a pesar de los cuestionamientos hacia las PASO. "No está en mente de nadie modificarla", asegura.

El corazón juega en esa frase: Cobos es un férreo defensor de las PASO (Cornejo no) e imagina el año que viene, en Mendoza, una primaria "como la que tuvo Macri" en la definición de la candidatura presidencial de Cambiemos, con Sanz y Carrió como adversarios. O sea, entre más de dos candidatos.

Pero más allá del cálculo, Cobos dice que no va a poner condiciones si finalmente se lanza: "Si uno decide participar, tiene que estar dispuesto a todo", afirma.

La noche en que todo cambió

El festejo de cumpleaños de Cobos en el hotel Hyatt del 30 de abril pasado, con De Marchi, los intendentes aliados y unos cuantos cobistas más, alcanzó para generar el nerviosismo que vive el radicalismo hoy. 

Allí el ex gobernador reunió sólo a los leales, con prescindencia absoluta de figuras cercanas a Cornejo (incluso su amigo personal Juan Carlos Jaliff), y dejó fluir todas las señales de que piensa competir por la gobernación el año que viene.

Desde entonces, en el cobismo, los preparativos para la candidatura a gobernador están en marcha. Si bien no reniega de un acuerdo, Cobos sabe que es improbable que Cornejo lo bendiga y no se queja. "Cada uno tiene el derecho de apoyar a quien quiera, yo no pido ni exijo nada", sostiene.

Hasta tanto llegue el momento de enfocarse en su futuro, Cobos se mueve entre los pliegues de la alianza Cambiemos, con cierta autonomía. Oficialista, pero no tanto.

"La situación no está tan difícil como para ir al FMI. Si todo marcha como viene marchando, el Gobierno tendrá el financiamiento para el año que viene. Hubo apresuramiento por las corridas del dólar, pero eso ya está", dice ante la consulta de este diario, sin esconder una buena dosis de crítica.

Como senador nacional, le va a tocar intervenir en el tratamiento del proyecto opositor para limitar la suba de las tarifas que fue sancionado en Diputados. Mostrando cierta fluidez en la comunicación con la Casa Rosada, Cobos dice que ya le sugirió al propio Aranguren que lo mejor para el Gobierno es que el Senado lo debata sin dilaciones.

"Si va a haber un veto, cuanto más rápido se trate en el Senado, mejor, así se puede pasar a otro tema", propone Cobos con pensamiento práctico, y hace una aclaración importante: "Cornejo opina lo mismo".

El contacto con el ministro de Energía, Juan José Aranguren, se produjo el jueves, por teléfono, ocasión en que Cobos aprovechó para meterle presión con un proyecto propio vinculado al problema tarifario: quiere que la garrafa de gas sea declarada un servicio público.

La medida busca contener la especulación crónica con el precio de la garrafa que sufren las familias que no cuentan con el servicio de gas por red. "Dijo Aranguren que me va a contestar el lunes", adelantó Cobos. Así está jugando en Buenos Aires, mientras se acerca el tiempo de las definiciones electorales en Mendoza.