Política Boudou, indagatoria y… ¿después?

Ciccone: la trama política

Detrás del pedido de declaración indagatoria contra Amado Boudou, se esconde toda una trama política que merece ser contada. Una sorda disputa entre el peronismo “tradicional” y el Frente para la Victoria, donde se pulsea por ocupar la presidencia provisional del Senado de la Nación. Qué piensa hacer Cristina con su vice.
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Christian Sanz

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Cristina, Boudou y Rojkés.(web)

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Ciccone: la trama política(Diario La Nación)

Ciccone: la trama política | Diario La Nación

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Ciccone: la trama política(Diarioellibertador.com.ar)

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Ciccone: la trama política(Publicada en La Gaceta)

Ciccone: la trama política | Publicada en La Gaceta

Ciccone: la trama política(web)

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El pedido de indagatoria a Amado Boudou que hizo público el fiscal Jorge Di Lello ayer, provocó una euforia desmesurada en la oposición y un oportuno silencio por parte del oficialismo. Se hicieron todo  tipo de interpretaciones y se arriesgaron hipótesis que, en algunos casos, fueron temerarias.

Sin embargo, la realidad se encuentra a mitad de camino: ni Boudou va a ir preso en las próximas horas, ni tampoco va a zafar como muchos creen.

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Para entender lo que ocurre en estas horas, hay que hurgar en una disputa que se ha acrecentado en los últimos días entre el peronismo tradicional y el Frente para la Victoria, cuya cara más visible es la discusión que se da en el Senado de la Nación para tratar de imponer a un nuevo presidente provisional del ese cuerpo, del cual sería eyectada Beatriz Rojkés de Alperovich en las próximas horas.

El ala más dura del PJ planteó como carta de negociación al gobierno dos cuestiones: la renuncia de Boudou y la posibilidad de que el sciolista Miguel Pichetto asuma en el cargo que dejará vacante la esposa del gobernador de Tucumán.

A ese respecto, no es casualidad que el fiscal Di Lello —quien pide la indagatoria al vice— sea un militante furioso del peronismo.

Como pocas veces, Elisa Carrió lo explicó de manera clara… a su manera, claro: “Empieza una interna en el PJ para ver quién sucede al vicepresidente. Daniel Scioli quiere que sea Miguel Pichetto y Cristina Kirchner quiere que sea Gerardo Zamora”.

Para los menos entendidos, la diputada de UNEN aclaró: “Todos le soltaron la mano a Boudou, porque no es un compañero, es de la Unión del Centro Democrático (Ucedé)”.

Y finalmente arriesgó: “Seguramente está acordada su destitución o su renuncia. También puede renunciar e irse del país”.

Quienes tienen trato con Cristina Kirchner advierten que esto último es imposible. Que, si bien la presidenta mantiene “frizado” a Boudou, jamás le soltará la mano. No tanto por una cuestión de lealtad, sino más bien de temor. En la trama Ciccone se suceden demasiados nombres de funcionarios de primera línea y, si el vice se “quebrara”, sería trágico para el kirchnerismo.

Como sea, la propia jefa de Estado desconfía de la tregua que le propone el PJ para nominar a quien ocupará la presidencia Provisional del Senado y “negociar” la salida de Boudou. ¿Y si fuera una movida para intentar destituirla y que asuma alguien del peronismo duro? Es la duda que no deja de correr por su cabeza.


Cristina tiene un pensamiento conspirativo, no es ninguna novedad. Para ella, existe un fino hilo conductor entre los saqueos del año pasado, la corrida del dólar, algunos aumentos de precios —como el de Shell—, ciertos hechos de inseguridad y el pedido de indagatoria a su vicepresidente. Su mirada reposa sobre una serie de referentes de curiosa heterogeneidad, donde aparecen, entre otros, Sergio Massa, Hugo Moyano, Luis Barrionuevo, el banquero Jorge Brito, el CEO de Clarín, Jorge Magnetto, y hasta miembros de la Unión Industrial Argentina.

Sea como fuere, el juez Ariel Lijo se tomará todo el tiempo del mundo antes de decidir qué hará con Boudou. No será, como muchos creen, una decisión que se tomará en el corto plazo. Cuando ello ocurra, tampoco habrá motivo suficiente para festejar, ya que el vice se encuentra en estas horas moviendo los hilos frente a los integrantes de la Sala IV de la Cámara de Casación Penal, integrada por los jueces Juan Carlos Gemingani, Mariano Hernán Borinsky y Gustavo Hornos.


Pruebas, sobran

Independientemente de lo que ocurra a nivel político, la Justicia tiene elementos más que suficientes para avanzar contra Boudou. La prueba principal la aportó Laura Muñoz, ex esposa de Alejandro Vandenbroele, supuesto testaferro del “vice”.

“Entre otras cosas, hay un audio que yo le entregué al juez donde yo le hablo a Vandenbroele de Boudou, de montos de dinero, y él lejos de desmentir lo que yo digo en la grabación, lo afirma. Me contestó que sí, pero que no era así, y me aclaró algunas situaciones. Me dijo que era menos o que era más pero nunca me desmintió. Él me siguió en la conversación sobre su trabajo con Núñez Carmona, de Boudou, de los contratos en Formosa y Vandenbroele no me lo niega”, detalló Muñoz a MDZ.

Su testimonio es de tal elocuencia, que el vicepresidente intentó invalidarlo ante la Justicia, lo cual finalmente no ocurrió por decisión de la misma Cámara a la que hoy presiona el funcionario.

Respecto al futuro de Boudou, Muñoz advirtió a este diario: “Si queda procesado o lo mandan preso como debería estar, Vandenbroele otro tanto y Cristina sigue teniendo el poder que tiene hoy, al juez lo destruyen”.

No obstante, la mujer se mostró optimista por lo ocurrido en las últimas horas: “Tengo que creer en la Justicia. Siempre uno tiene la esperanza de que las cosas funcionen bien”.

Ciertamente, el testimonio de Muñoz no es la única evidencia contra Boudou en el expediente: hay documentos que vinculan al vice con Vandenbroele y las gestiones oficiales ante los hermanos Ciccone.

A ello deben sumarse otras medidas de prueba que el fiscal Di Lello ha pedido llevar adelante en los próximos días. Con toda esa acumulación de evidencia, solo el juez sabrá cómo actuará a futuro. Todo lo demás, es pura especulación.