Caso Seré: en 10 años solo hubo 14 condenas por falso testimonio

La prisión preventiva durante más de un año de Gustavo Seré ha vuelto a puesto en evidencia la gravedad de un delito que se comete casi impunemente: el falso testimonio. A Seré lo detuvieron porque dos testigos lo identificaron como el asesino de Emir Cuattoni, algo que no era cierto. Hoy esas personas se exponen a una pena de hasta 10 años de prisión, pero las estadísticas los favorecen.

Mariano Bustos

El artículo 275 del Código Penal castiga con un mes a cuatro años de prisión el falso testimonio y agrava la pena de uno a 10 años a quién lo cometiere en una causa criminal. En el Poder Judicial reconocen que es un delito recurrente, pero a pesar de ello en los últimos 10 años solo hubo 14 condenas a testigos que mintieron o faltaron a la verdad en sus declaraciones. En la actualidad, dos individuos que apuntaron contra Gustavo Seré como el asesino del adolescente Emir Cuattoni arriesgan la pena máxima.

Rubén Martínez y David Martínez tienen el mismo apellido, pero no son familiares. Lo que los une es haber sido testigos claves en la investigación por el asesinato de Emir Cuattoni, ocurrido en abril del 2016. Los dos dieron indicios que apuntaban contra el empresario Gustavo Seré como el presunto autor del homicidio y en base a sus declaraciones la Justicia dictó la prisión preventiva contra Seré. Un año estuvo preso hasta que la fiscal Claudia Ríos pidió su inmediata liberación al encontrar el arma homicida en la casa de otro empresario: Dionisio Elmelaj.

En conclusión, Seré no tenía nada que ver en el caso y estuvo un año y dos meses tras las rejas como consecuencia de lo que dijeron dos testigos.

Si bien la fiscal de Homicidios pidió compulsa contra los Martínez por las consecuencias de sus actos, la estadística demuestra que son bajas las posibilidades de condena. En 10 años solo se condenó en 14 causas de falso testimonio. "Hay condenas, pero no muchas si se tiene en cuenta la proporción de casos que se registran", admiten desde el Ministerio Público. Como justificación, esgrimen varios argumentos.

En primer lugar, aclaran que la ley fija como excusa absolutoria el falso testimonio de familiares que intentan proteger a un ser querido. Es decir, pueden mentir abiertamente sin que verse comprendidos en las sanciones dispuestas por el artículo 275.

Por otro lado, argumentan que si bien la pena máxima por ese delito es de 10 años, tiene mínimos bajos que llevan que muchas veces se acuerde la suspensión de juicio a prueba. Por ese motivo no llegan a una sentencia final.

Pero lo cierto es que en el 2018 han existido casos de trascendencia mediática que demuestran las consecuencias que puede tener el falso testimonio. Un ejemplo es el caso Cuattoni con la injusta detención de Gustavo Seré. Otro la detención del presunto asesino del médico traumatólogo Sebastián Prado.

En septiembre del 2013 Sebastián Prado fue ultimado de un disparo cuando salía de su casa en la Sexta Sección. A fines de ese mes, se detuvo a Johnny Morales por el homicidio, pero quedó rápidamente en libertad. ¿El motivo? Su jefe, Diego Becerra, dijo que esa noche había estado trabajando en un café que funcionaba en la calle Colón.

Sin embargo cuatro años y medio después, en enero del 2018, otro homicidio complicó a Morales y un cómplice lo incriminó por el homicidio de Prado. Lucas Orozco dijo haber asesinado a José Federico Álvarez con la ayuda de "Johnny" Morales y dijo que su compañero había matado a otra persona en 2013 pero había quedado en libertad gracias a la cobertura que le dió el patrón del café en donde trabajaba.

"Orozco dijo que Morales había matado a un doctor. Al principio no sabíamos a qué se refería. Dijo que antes vivían en el asentamiento Escorihuela, que era chef y que lo había salvado su patrón al decir que había estado trabajando. Ante esta situación, como no tenía relación con el caso Álvarez, se le toma testimonial bajo juramento por la causa Prado", manifestó por aquel entonces la fiscal de Homicidios, Claudia Ríos. Como consecuencia de ello, Morales fue detenido y se sacó compulsa contra Diego Becerra por falso testimonio. Para ese caso la pena sería de hasta 4 años de prisión, ya que el testigo mintió para ayudar a una persona cercana, pero por el momento tampoco se ha resuelto.

Ambos ejemplos sirven para demostrar las consecuencias que puede tener el falso testimonio. Desde la detención de un inocente hasta la liberación de un presunto asesino.

Fiscales piden garantías

Otro tema sensible en donde el falso testimonio es recurrente es en materia de violencia de género. No sólo porque existen casos en los que se detiene a hombres en base a falsas denuncias de sus parejas, sino también porque en otros mujeres que verdaderamente son víctimas de violencia se arrepienten de las acusaciones vertidas. "En casos en los que la mujer se retracta cuando ve a su pareja tras las rejas y dice que todo fue un invento, al fiscal no le queda otra que liberarlo. Y se corre el riesgo que al salir, ese hombre vuelva a agredir o incluso mate a su pareja", explica un integrante del Ministerio Público.

Por ese motivo, se ha solicitado que se cree un registro de retractaciones para esos casos para que quede registro de lo actuado por los fiscales y evitar suspicacias.

"Muchas veces nos dan mal la información a propósito, porque no se le tiene miedo a la reacción penal", admitió esa misma fuente haciendo alusión no solo a casos de género, sino también a causas penales como homicidios.

Un ejemplo que esgrimen investigadores es el de ajustes de cuentas entre bandas, donde todos saben quién fue el asesino pero no lo identifican ante la Justicia. O mentiras en causas graves para proteger al acusado.

"Cuando eso último ocurre en una audiencia, se comete un delito en flagrancia y muchas veces se pide la detención inmediata del testigo, pero el juez rara vez le da lugar", admiten.

Lo que se termina haciendo es sacando compulsa, que luego cae en la unidad de delitos no especificados y comienza un derrotero que pocas veces llega a una condena.

Temas
  • Mentiras complicadas
  • Poder Judicial
  • VI juicio en Mendoza
  • Ministerio Público