Alfredo Guevara: "Es la Semana Santa de los perseguidos"

Una crónica del abogado de Nélida Rojas, la referente mendocina de la Tupac Amaru, detenida en una cárcel, en medio de una causa judicial con mucho de política.
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Alfredo Guevara

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Alfredo Guevara: "Es la Semana Santa de los perseguidos"(Ulises Naranjo / MDZ.)

Alfredo Guevara: "Es la Semana Santa de los perseguidos" | Ulises Naranjo / MDZ.

Alfredo Guevara: "Es la Semana Santa de los perseguidos"(Ulises Naranjo / MDZ.)

Alfredo Guevara: "Es la Semana Santa de los perseguidos" | Ulises Naranjo / MDZ.

Jueves Santo. Hace años que no iba a Lavalle, el mismo sol de aquella vez, cuando cruzando el desierto fuimos a una fiesta que terminó en Procesión en las lagunas del Rosario. La entrada está cambiada, se ven barrios nuevos. Junto con mi compañera vamos a almorzar antes de concurrir a la asamblea convocada por los que quedan en libertad de la agrupación Túpac Amaru. Se siente el feriado, Lavalle me recuerda historias lejanas de exilios y fiestas religiosas latinoamericanas. No por nada es en estas lagunas convertidas en desierto donde se constituyeron nuevamente las comunidades huarpes.

Me llama Federico Torrengo, hijo mayor de Nélida Rojas y Ramón Martinez. Un morocho grande y fuerte que se sobrepone al dolor con una increíble ternura, me avisa que periodistas de Canal 7 recorren las obras del nuevo Barrio que están construyendo a pocas cuadras. Apuramos la comida, queríamos llegar a la entrevista. No nos sorprendimos cuando entramos en la casa de Nélida Rojas cerca de la villa, una casa humilde de una enfermera jubilada por incapacidad, convertida en el peor enemigo de la sociedad, el enemigo elegido por Durán Barba para manipular conciencias. Federico está siendo entrevistado, se lo nota emocionado cuando habla de sus padres, su voz se quiebra pero no para de hablar. Cuenta cuando su madre los llevaba de la mano, cuando estaba sola y trabajaba en el servicio doméstico. Muestra la humilde casa, se defiende de las acusaciones que lo abruman. Nunca robamos nada, todos los hermanos siempre trabajamos, esta casa la construimos con nuestras propias manos. Pero si naciste pobre, te tendrás que morir pobre, dice, porque un trabajador que gana para comprarse un auto es un sospechoso, algo ajeno al resto de los beneficiados con el blanqueo. La argentinidad al palo, pienso yo. La casa, la familia, los hermanos, los chicos dando vueltas. La familia en los sectores populares, la solidaridad sin condiciones. Una asociación ilícita para algunos que a nosotros, y a la periodista de Canal 7 conmueve hasta las lágrimas, por fin pueblo y periodismo del mismo lado de la brecha.

Antes de llegar a la asamblea, pasamos a ver a Leonela Martinez, al primer Barrio ya terminado, adonde cumple en prisión domiciliaria. La figura de Túpac Amaru en los tanques de agua es imponente, un kiosko con la imagen del Che, el jardín "los Tupaqueritos", la Fábrica Textil. Las casas cuidadas, los jardines regados en el desierto, una arquitectura opuesta a la de aquellos que piensan que los pobres deben vivir en las casas baratas y berretas que construyeron tradicionalmente las empresas de la mendoza contratista. Una arquitectura amenazante para algunos, pensamos con la Negra. Morocha y delgada, con su bebé en brazos, se quiebra cuando habla de sus padres, pero con fuerza relata la tortura a la que fueran sometidas durante el traslado a la cárcel. Pensé que nos querían matar, o al menos asustarnos, como una forma de castigo por todo lo que nos odian, me dice. El relato duele, pero ella encuentra las palabras justas, y las pronuncia con fuerza. Un cuadro, pensamos nosotros. Como no van a temer a ellos quienes viven de los prejuicios de género, de clase y de raza que se palpa en las bellas conciencias de quienes los tratan de negros de mierda.

Llegamos al lugar de la Asamblea, en lo que sería la Plaza en el próximo barrio que están construyendo. Si, se está construyendo porque finalmente se liberaron los fondos después de meses de parálisis que ocasionó el programa de Lanata y Stolbizer, ya que después de una auditoría no pudo detectarse ninguna irregularidad en las obras.

Serán trescientos? Igual parecen muchos, tomando en cuenta que todos sus líderes están perseguidos y el insulto de los medios de comunicación y el fascismo societal parece hacer el mismo daño. Sus rostros reflejan todavía el terror y el desconcierto. Son el reflejo de aquellos que antes recorrían las calles exhibiendo wiphalas y el rostro de quien fuera descuartizado como suplicio y advertencia que permanece vigente hoy, aún más de doscientos años después. Sus rostros reflejan diversidad, predominan los morochos y son todos trabajadores, aquellos que luchan día a día para sobrevivir pero que además creen en la solidaridad y en la lucha por sus derechos. Hacemos un informe de la situación legal junto con Charly, otro raro personaje que combina derecho con militancia. Nadie sabe de que se los está acusando, los compañeros aplauden cuando se logra deconstruir el mecanismo perverso de la persecución, la asociación ilícita contiene memorias de otras represiones contra los pobres. Las mentiras, las acusaciones sin pruebas, la violencia inusitada de la interna judicial impulsada por el neo punitivismo en el gobierno dentro del poder judicial, Alguien grita, desde un camión: "Van a ir todos presos". Pero esto no es nuevo, me dirá Nélida desde la cárcel de Agua de las Avispas, fue desde el programa de Lanata, quien oficia no solo de periodista sino también de juez y verdugo. Nadie responde la provocación, se escuchan las primeras consignas. "Que somos compañeros?" pregunta alguien. "Tupaqueros" responde el grito sagrado. "Que queremos" pregunta otro todos responden: "Vivienda, salud, educación y trabajo", gritan todos. Años de militancia, el optimismo de la voluntad y mi convicción de que la justicia mendocina no está absolutamente dominada por el gobierno me dicen que no todo está perdido y que no permitiremos que se eliminen de un plumazo esos rostros y esas banderas de las calles de las veredas limpias y conciencias sucias. No hay felices pascuas sin esos rostros libres. Y nuestras calles, sin esos rostros y esas banderas ya no serán las mismas calles de la democracia de todos, serán las calles de la dictadura en el oscuro tiempo donde las persecuciones y proscripciones volvieron a estas tierras.

Alfredo Guevara