"Administrar bien", el mantra de Cornejo

En un discurso más corto que lo habitual, el gobernador basó su balance de gestión en ordenar el Estado y rescatar "los valores de la mendocinidad". Sin grandes anuncios, pero dando pistas de fuertes apuestas, destacó logros en las cuentas públicas, la educación y la seguridad. "Habló como un gerente", fue la crítica de la oposición
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Rubén Valle

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"Administrar bien", el mantra de Cornejo(Alf Ponce / MDZ)

"Administrar bien", el mantra de Cornejo | Alf Ponce / MDZ

"Administrar bien", el mantra de Cornejo(Alf Ponce / MDZ)

"Administrar bien", el mantra de Cornejo | Alf Ponce / MDZ

Una hora 12 minutos (desde las 10.06 a las 11.18) de discurso ante la Asamblea Legislativa le alcanzaron al gobernador Alfredo Cornejo para sintetizar su primer año de gestión a la que definió sin pudor como "una revolución de lo sencillo", esa que se basa en "los valores de una buena administración" y en rescatar "los valores de la mendocinidad" para recuperar el liderazgo de un Estado que le sirva al hombre común.

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Sin grandes anuncios (el más significativo fue uno ya anunciado, el de que los presos trabajen), sobre todo si va o no a desdoblar las elecciones, el verbo más escuchado en el repaso por las áreas sustanciales del gobierno (educación, salud, vivienda, justicia y seguridad), fue "administrar" en todas las conjugaciones conceptuales posibles. Su impronta de licenciado en Administración Pública estuvo presente en un ajustado balance al que consideró positivo, "con más aciertos que errores", pero dejando la puerta abierta a las materias pendientes y ratificando con énfasis "el camino de cambio". 

Reconociendo que esperaba que le marcaran esa falta de anuncios, dijo que lo suyo es un hacer en el día a día, con un Estado que esté al servicio del mendocino. Administrar con responsabilidad, haciendo que el Estado torpe mude a uno inteligente, fue el eje en el que hizo girar un repaso que no estuvo exento del lastre de la "herencia", sobre todo en los números en rojo que recibió.

Cornejo confesó que es un gobernador que se apoya en la mirada del ciudadano común, por eso reconoció con pesar que en la calle "aún no se percibe todo lo que estamos haciendo. Pero que quede claro que estamos del mismo lado". No obstante, el gobernador destacó logros en el ordenamiento de las cuentas y el ingreso al Estado "sin acomodo"; la educación que "hoy volvió a importar", con el polémico ítem aula como emblema ("éxito rotundo" y "ejemplo para todo el país"); la baja de los índices del delito y el terminar con la puerta giratoria; y la mayor baja en la mortalidad infantil de los últimos años, en la que reconoció el mérito al sistema.

Aunque no calificaron como grandes anuncios, sí dejó capítulos abiertos, como las 5.261 viviendas (entre finalización y en construcción) con la que piensa paliar el déficit habitacional; la apuesta a la energía como base para cambiar la matriz productiva (Portezuelo, energía solar); la construcción de dos cárceles, la mejora completa de la Terminal de ómnibus y, sobre todo, las reformas en los distintos códigos procesales para lograr una justicia moderna y dinámica. 

A la oposición le pidió apoyo "sin demagogia" en la lucha contra el delito y hacia el final del discurso le lanzó una ironía al FPV al invitarlos "a aplaudir alguna". En un palo dirigido a varios ranchos, instó a "cambiar los espejismos del populismo por la verdad de los hechos". Tampoco mezquinó críticas a los abolicionistas y a aquellas políticas laxas que fueron funcionales al delito. 

A manera de broche, y como una apelación a una figura emblemática para sustentar esa mendocinidad a la que apeló directa e indirectamente en varias oportunidades, Cornejo mentó al general San Martín como ese brillante administrador al que hay que volver una y otra vez como ejemplo del camino a seguir.

Eso sí, cuando el gobernador se bajó del caballo discursivo, llegó el previsible eco crítico del arco opositor. Parte del folclore de cada 1º mayo, después de todo. "Al Estado y a los funcionarios hay que exigirles", había dejado flotando a manera de desafío.

Patricia Fadel, presidenta del bloque de senadores del peronismo, dijo que no había aplaudido porque "no vi nada para aplaudir. No es por una cuestión de oposición, sino que no hubo ningún anuncio. Sí hubo filosofía, sí hubo el volver a la herencia recibida que es un tema viejo. Falta la visión de un estadista para Mendoza que lamentablemente no es Cornejo". 

Desde la izquierda, Ernesto Mancinelli (Libres del Sur), hizo un repaso de aquello que, según él, el mandatario omitió ex profeso: Las cifras de la inflación, el desempleo y la pobreza en la provincia que están por encima de las nacionales.

La senadora del FIT, Noelia Barbeito, le cuestionó a Cornejo que no hizo ninguna mención a la violencia de género ni anuncios vinculados a la mujer, le cuestionó el "ítem aula" por "vergonzoso" y que hizo "demagogia" con el tema de la seguridad. Definió como "trabajos forzados" el proyecto de que los presos trabajen.

La de Jorge Tanús, diputado del PJ, fue por lejos la opinión más lapidaria. "Fue el peor discurso en los últimos 20 años. Habló como un gerente. La gente espera esperanza y expectativas. En lugar de crearle trabajo a los presos debería crearlos para la gente que está afuera".

De la propia tropa, sólo hubo elogios, aplausos antes, durante y después, y escasa autocrítica. Lo de siempre, en estos casos.