Aborto: ganadores, perdedores, reproches y salidas del closet

Qué dejó el debate en el Congreso y la puja social, en una opinión personal de Gabriel Conte, que analiza el impacto dentro de los partidos.
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Gabriel Conte

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Las dos vigilias: la verde y la celeste, en medio de un debate histórico.(Télam)

Las dos vigilias: la verde y la celeste, en medio de un debate histórico. | Télam

Aborto: ganadores, perdedores, reproches y salidas del closet(Télam)

Aborto: ganadores, perdedores, reproches y salidas del closet | Télam

El debate sobre la ley de Interrupción Voluntaria del Aborto en la Cámara de diputados permitió que mucha gente que habitualmente permanece indiferente a la política y, en muchos casos, en su contra, le prestara atención. En este punto, sirvió para que personas que se dicen a sí mismas como "anti política" se diera cuenta de que si se pone en contra, la deja hacer por sí sola lo que quiera, con todo lo que ello acarrea como consecuencia para la sociedad. 

Se gobierna desde la política: allí está la legitimidad del sistema. Como espectadores o bien, como partícipes, mucha más gente que antes vio debates y participó de ellos y eso dejó ver lo bueno y lo malo que aflora en nuestra sociedad cuando se discuten temas cruciales.

Cuestión de estatura

- Más allá de que votaran a favor o en contra del proyecto que impulsó el Gobierno para que la ley pueda intervenir en la actividad clandestina del aborto, pudimos ver que hay gente a la que la banca de diputado le queda grande. No llegaron allí preparados para afrontar discusiones de fondo y tampoco sabían -pareciera- que no se le otorgan las bancas para catarsis personales o para seguir en campaña, sino para decidir sobre cuestiones centrales que hacen a la vida cotidiana en el país.

- En algunos casos los legisladores repitieron mitos, fantasías, mentiras y "fake news". La actitud de muchos fue más propia de un preadolescente adicto al celular que a un diputado de la República y se notó, quedó en evidencia y nos habla de que los partidos ya no son núcleos de ideas básicas que reúnen a gente en torno a ellas sino aparatos de triunfo que podrían (o no) estar al servicio del mejor postor.

- El mandato de la Constitución de que "el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes" está vigente, ya que nadie ha conseguido cambiar la Carta Magna para avanzar en un sistema democrático directo, a lo suizo. Lo más cercano a lo helvético que ha logrado la política ha sido generar cuentas en bancos de ese país, aunque hasta Suiza decidió cambiar su imagen y empezó a distinguir la plata injustificada de la que tiene un origen clara de sus entidades financieras. Las presiones se hicieron sentir y la especulación -aunque no en todos los casos- estuvo a la orden del día. 

- Los alineamientos transversales son la gran noticia: hay gente en todos los partidos capaz de unirse detrás de un objetivo.

Los que salen del closet progue

- Hay conservadores que salieron del closet progre. Se vendieron toda la vida como "liberals" o "progresistas" y a la hora de vitar, balbucearon poco más que un Padrenuestro.

- Al revés también: la militancia de izquierda nunca se imaginó que el gobierno de Mauricio Macri, de derecha, le podría arrebatar una de sus banderas, como es la del aborto legal y gratuito. Por eso, por las dudas, poco antes de la votación, sus referentes se apuraron en echarle la culpa preventivamente al Gobierno por no conseguir más votos que los que logró. Pero en marzo, cuando pidieron una sesión especial por esto no lograron siquiera quorum y, ahora, el país completo, mal o bien, tergiversando el tema y hasta yéndose por las ramas, discutió el asunto como no lo consiguió nadie antes en Democracia.

- Los arrepentidos: el kirchnerismo silenció el debate por el aborto durante 12 años. Ningún otro peronismo en el poder lo impulsó jamás. Pero ahora le marcan la cancha al macrismo porque se dividió a la hora de votar. Cristina Fernández de Kirchner y su esposo Néstor no abrieron este debate (como sí lo hicieron con otros importantes como el matrimonio igualitario y la reforma judicial, que quedó trunca) y la militancia acató silenciosa y sumisa los deseos de sus líderes. Por convencimiento, conveniencia política, o cualquier otra cosa que no sabemos, en ese período de la historia, se consagró la clandestinidad del aborto.

Los pases de factura mendocinos

- El reformista en conserva. La Franja Morada no le perdonará a los diputados nacionales Luis Petri y Federico Zamarbide su posición contraria a a ley. Petri con más argumentos, de todos modos, está más cerca del PRO que de la UCR a esta altura de su vida. Lo que nadie entiende es la posición del sanrafaelino Zamarbide, que argumentó con gran pobreza su rechazo a la ley. 

- Pero hay más: Zamarbide surgió de un sector supuestamente progresista de la UCR que se llama La Cantera y que reconoce como líder a la vicegobernadora Laura Montero, partidaria de la ley. Rebelde al revés, Zamarbide se desmarcó de su origen político para alinearse con la Iglesia de San Rafael y evitó diferenciarse de Omar Félix, el peronista de su municipio que también votó en contra. O disminuyó el debate a una pelea local por conseguir el aval de la Iglesia, o encabezó una sublevación conservadora dentro de la progresía local o bien decidió -como dicen algunos de los que están enojados con él dentro de su partido- "decidió que su banca sea una anécdota en la historia y nmo una página completa".

- No se trata estos de los únicos casos en discusión dentro del radicalismo mendocino. Se le reclama a Claudia Najul no haber sido consecuente como ministra con su voto a favor del proyecto de despenalización del aborto y haber puesto en marcha el Protocolo sobre Aborto No Punible del Ministerio de Salud de la Nación que la Justicia pidió hacer efectivo. La nueva ministra Elisabeth Crescitelli tiene todavía pendiente ese mandato.

- El caso de José Luis Ramón pasó a ser paradigmático. En su casa puede pensar lo que quiera y orarle a los dioses que se le ocurra. Pero públicamente un día se comprometió y fundamentó su voto de una forma y 72 horas después anunció que sería en el sentido absolutamente contrario. Al hablar en la sesión, tras su salto en el aire, recordó que su primer proyecto había sido uno que busca sancionar a los políticos que no honren sus promesas electorales. Él, en su primera decisión de votar a favor la ley del Gobierno, violó su compromiso electoral, ya que en la campaña había advertido que le importaban más sus convicciones religiosas en el tema aborto. Muchos sectores provida ahora lo alaban, ciegamente. Pero, ¿qué pasará si sigue cambiando de convicciones ante otros temas en el futuro con la misma facilidad que ahora? En su sector cada uno piensa de manera diferente y los pases de factura no son solo ideológicos, sino económicos, como ya lo hemos contado. Lo nuevo huele a rancio.

- El peronismo también tomará nota, pero como no hay quien mande, nadie correrá peor suerte que las que les ha deparado presentarse en elecciones hasta ahora. Félix en contra, Rubén Miranda y Guillermo Carmona a favor, aunque ambos estén alineados en la interna mendocina con el sanrafaelino. Aquí, el kirchnerismo terminará festejando el voto de dos legisladores que no adhieren a la nueva juntada de "Podemos".

- El PRO, una rara mezcla de liberales y conservadores, en Mendoza se mostró como una refundación del viejo Partido Demócrata. Sin embargo, hay algunas distinciones que hacer: Omar de Marchi, su presidente, fue a la marcha provida y pidió que las posiciones en disputa no dividan a la sociedad. Pero su diputado nacional y sobrino, Sebastián Bragagnolo, si bien votó en contra, coincidió conceptualmente con quien le dejó la banca, Susana Balbo, en que aun estando en contra del aborto comprenden en qué situaciones es justificable la situación.

El autoritarismo popular, un escrito con limón

Si uno escribe en un papel con jugo de limón, éste funcionará como tinta invisible. Bastará que, una vez seco el texto, seco el papel, se le pase la plancha para develar el mensaje. De algún modo representa una analogía de un autoritarismo latente en la sociedad, aprendido a lo largo de la historia y de difícil desaprendizaje, que emerge cada vez que un debate se vuelve democrático y amplio.

Pasó con la Ley de Divorcio y se repitió con la del Matrimonio Igualitario. Volvió a suceder ahora. Los sectores que no quieren que nada cambio y que añoran más la Edad Media que el futuro que se nos acerca vertiginosamente, aun pudiendo hacer algo para que éste sea mejor que aquello, salen a la superficie empujados por esta fuerza que le da el debate público y abierto.

Ese "argento autoritario" se resiste a pensar por sí solo y le entrega algún líder, real o imaginario, la capacidad de hacerlo por él, subyugado por mitos y leyendas, tentado por la fuerza que adquiere el pensamiento único cuando toma forma.

Antes, ahora: siempre, los argumentos del "argento autoritario" son los mismos. Ni siquiera tienen capacidad de resignificarse de acuerdo a la ocasión, tan anclados en un eterno pasado que sueñan que se repita como un bucle de la historia.

Bienvenidos sean el pluralismo, el pensamiento hacia múltiples posibilidades, la colaboración entre sectores que sostienen ideas diferentes y, sobre todo, bienvenida la búsqueda de un futuro mejor para todos, a la luz del día y no a escondidas. La oportunidad de salir de las catacumbas están al alcance de todos.

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