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Dudas y expectativa: el impacto en las provincias tras la renuncia de Posse y el ascenso de Francos

Guillermo Francos tiene buena relación con los gobernadores, pero en las provincias no esperan grandes cambios. Milei ha limado las áreas relacionadas con el federalismo, como Interior y Obras.

Pablo Icardi
Pablo Icardi martes, 28 de mayo de 2024 · 10:21 hs
Dudas y expectativa: el impacto en las provincias tras la renuncia de Posse y el ascenso de Francos
Francos, Alfredo Cornejo y Luis Petri. El nuevo Jefe de Gabinete tiene buena relación con los gobernadores. Foto: Alf Ponce Mercado/MDZ

Javier Milei tiene en su haber varios récords exóticos como presidente de la Nación. Uno de ellos es que en seis meses ha recorrido más países que provincias; se ha subido a más vuelos internacionales que de cabotaje. Detrás de esa suma de millas internacionales hay un concepto relevante para entender el enfoque de la gestión: la subestimación del vínculo con las provincias, los gobernadores y el "territorio" de parte de Milei. Ahora, incluso, se nota con la subordinación del Ministerio del Interior bajo el ala de la Jefatura de Gabinete, medida que baja de rango al área que por definición tiene a cargo el federalismo en el Poder Ejecutivo Nacional.

La salida de Nicolás Posse de la Jefatura de Gabinete era previsible, pero a nivel estructural es de alto impacto, pues se trata de un cargo de raigambre constitucional. Milei nombró a Guillermo Francos para ocupar el lugar. En principio para los gobernadores podría ser una buena noticia, pues Francos es el funcionario del Gobierno nacional que mejor relación tiene con los mandatarios provinciales. En realidad es uno de los pocos que tiene algún tipo de relación, pues la lista es muy acotada. Milei, mientras tanto, sigue de gira en el exterior y con misiones particulares. Ya viajó siete veces al exterior, siempre fuera de la región y la mayoría de las veces sin encuentros bilaterales. En Argentina, en cambio, viajó a Corrientes, Córdoba, algunas localidades de Buenos Aires (como Bahía Blanca), Río Negro (Bariloche),  Tierra del Fuego, Santa Cruz (como parada técnica) y la Antártida. 

Francos y Ulpiano Suarez, intendente de Mendoza. 

En el fondo

Milei dispuso la absorción del Ministerio del Interior, un estratégica desde lo político, pero también desde lo económico y financiero, pues desde allí se manejan los aportes extraordinarios del tesoro. El Ministerio que desaparece y se convertirá en Secretaría tiene a su cargo la relación con las provincias, los municipios, las secretarías de turismo y deportes y hasta la organización de las elecciones. 

Las expectativas en las provincias son bajas, aún a pesar de la buena vibra que hay con Francos. "No creo que sea un gran cambio", dijo a MDZ un gobernador aliado de Casa Rosada. Esa frase tiene connotaciones diversas, pues hasta los mandatarios que quieren ayudar al Presidente sin ser partidarios suyos se quejan por la falta de empatía y, sobre todo, de interés por la gestión. "No hay quién haga las cosas, quien decida y quien tenga interés en que las cosas ocurran", se quejan los intendentes. La duda es si el empoderamiento de Francos es real o si seguirá subordinado a las órdenes de Karina Milei y Luis "Toto" Caputo. 

El menemismo acuñó una frase relacionada con los ferrocarriles: "ramal que para, ramal que cierra". Milei lo hace con su gabinete: “ministerio que cambia, ministerio que se anula". Y las víctimas son carteras que tienen a cargo temas estratégicos para el federalismo. 

El Gobierno nacional abandonó las obras. 

El primer ejemplo fue el Ministerio de Infraestructura. Milei echó a Guillermo Ferraros por las internas que había; pero además anuló al Ministerio. Y en consonancia también la obra pública nueva y la que estaba en ejecución. Por eso las provincias y los municipios quedaron con trabajos a medio hacer, con obradores abandonados y rutas convertidas en ripieras. En el organigrama de la Nación ya habían bajado de rango otras dependencias estratégicas, como Educación y Salud. 

El Ministerio del Interior es otra de las víctimas, esta vez no por la renuncia del ministro. El que se fue, Posse, ocupaba un área de imposible disolución por su estatus constitucional. En cambio, optaron por reducir el Ministerio del Interior. Francos será ahora un superministro que tendrá a cargo toda la gestión política y territorial de un gobierno que subestima la gestión política y territorial. Por una cuestión de economía del tiempo, el propio funcionario deberá priorizar entre las demandas que lleguen desde los despachos vecinos y las que suenen con códigos de larga distancia en su teléfono.  

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