Pliego en el Senado

Los porotos de Ariel Lijo: de Villa Domínico a la Corte, sin el ok de la elite

Cumple 20 años como juez en septiembre. Promovido por Néstor Kirchner y avalado por exgobernadores. Empresarios en contra y senadores a favor. Tiene el "ok" de Estados Unidos y de Javier Milei.

Pedro Paulin
Pedro Paulin jueves, 4 de abril de 2024 · 08:19 hs
Los porotos de Ariel Lijo: de Villa Domínico a la Corte, sin el ok de la elite
Villa Dominico. El juez lijo, oriundo de zona sur, cerca de llegar a la Corte Suprema. Foto: MDZ.

Ariel Lijo sabe que va a ser ministro de la Corte Suprema desde diciembre, cuando el recién bendecido Mariano Cúneo Libarona lo llamó para preguntarle si estaba interesado. Nadie llama a un juez federal para ofrecer ese cargo sin antes hablar con alguna cámara, embajada, dirigente empresario, político y sindical. Este año cumple veinte años como juez federal, llegó con Néstor Kirchner en septiembre de 2004, y el desafío le interesó: "si están dadas las condiciones, es un honor". La respuesta confirmó las dos cosas: que Ariel Lijo quiere ser parte del máximo tribunal, y que no comenzaría una guerra con ningún sector para su arribo. El Gobierno así lo entendió y empezó el proceso que se terminará cuando dos tercios de los presentes den el "ok" en el Senado. 

Hay empresarios que no ven con buenos ojos que un juez de Villa Domínico llegue a ser parte del otrora prestigioso tribunal. El origen no patricio ni de alta alcurnia de Ariel Lijo no agrada en empresarios y dirigentes que lo ven como un infiltrado. Es lo mismo que ocurrió con la infancia de Mauricio Macri, quien logró "blanquear" el apellido en su segunda generación, no en el "tano" que en Tandil logró enamorar a Alicia Blanco Villegas y así entonces pasar a las filas de la "gente bien". El conservadurismo está intacto, y los requisitos de Lijo para ser ministro de la Corte Suprema son conocidos, pero un empresario en especial hizo los llamados personalmente correspondientes a distintas entidades para exigir que Lijo no llegue a cumplir el desafío. No tuvo el éxito esperado.

Il postino. Mauricio Macri, de acuerdo con la llegada de Ariel Lijo.

Sin aristocracia ni doble apellido

Hasta ahora, deberá ver cómo un hombre de zona sur y un sólo apellido se pone el traje más importante del Poder Judicial y decide sobre distintas causas que, tal vez, incluyan hasta patrimonio y pasado de los propios empresarios que pretenden vetar el landing que parece casi inevitable hoy. La actividad de la Corte Suprema es demasiado expansiva, la cantidad de expedientes supera lo imaginado y los temas son variopintos, por lo que la llegada de Lijo puede dotar de dinamismo un organismo que lo precisa. Hay causas que involucran distintos sectores que no deberían estar en el máximo tribunal: "Todavía tengo que decidir qué hago con el contador de la Volkswagen, imaginate cómo estamos", define un colaborador. 

El contador de la Volkswagen es un leading case de los que no deberían haber llegado a la Corte Suprema, donde la automotriz quedó envuelta en un contexto de opacidad al dar vuelta un fallo de primera instancia de forma insólita tras contratar un contador para cobrar una deuda incobrable y desconocerlo una vez logrado el trabajo. La sospecha de soborno a un juez generó un ruido que nunca se aplacó en la empresa alemana. Es un caso que puede meter en un berenjenal sin precedentes a la automotriz que no necesita más problemas si no llega a buen puerto en el corto plazo.

Ex compañeros. Amado Boudou con Miguel Pichetto, en tiempos de kirchnerismo ortodoxo.

El tifón de rumores llegan a todos los niveles de creatividad a la hora de analizar el caso de Ariel Lijo: desde amenazas, carpetazos y acuerdos espurios en penumbras, todo vale a la hora de especular sobre el landing del juez que procesó a Amado Boudou cuando vicepresidente. El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, ofreció sus servicios al presidente para sumar porotos que aseguren al triunfo oficial, pero la confianza no es lo que prima en esos lares, por lo que empezó un trabajo artesanal y persona en cada poroto.

El "ok" a Ariel Lijo incluye la embajada de Estados Unidos, donde ven su desembarco como parte de una renovación necesaria en el tribunal. "No podemos decir nada malo de Lijo y en diciembre el Gobierno tal vez sea de otro signo político, por lo que no habrá una postura formal abierta, por consecuencia tampoco una crítica". Es la mirada de un hombre que camina la embajada cada jueves y sabe que el nombre de Lijo tiene mejor prensa interna de lo que se dice en muchos medios de comunicación por un viejo vínculo del magistrado con distintos dirigentes.

Poroteo partidario

Victoria Villarruel cree que el pliego va a pasar el Senado, pero no por el raquítico y "acéfalo" bloque liberal, donde el formoseño Francisco Paoltroni avisó que votará en contra de Javier Milei, sino porque la mayoría estará conformada con opositores y algunos oficialistas votarán en contra. Una anomalía más de las que se viven de forma cotidiana desde que La Libertad Avanza gobierna Argentina con formas y fondos distintos a los preexistentes. Tal vez sean los porotos del kirchnerismo y el PRO los que permitan que, a pesar de la detractora postura de algun liberal, desembarque Ariel Lijo antes de julio.

Unidad Ciudadana no da muestras de rechazo, por lo que Juliana Di Tullio podrá arrimar algunos de los 16 porotos que conforman su espacio partido, donde José Mayans aporta los 17 que logran 33 porotos finales. Sólo un loco podría pensar que Sergio Uñac y Juan Manzur como ex gobernadores rechacen el pliego de Ariel Lijo, en cuyo criterio confían hace años y a se lo explicaron a sus coterráneos para evitar sorpresas. Para peor de los detractores, hasta Emiliano Yacobitti, sombra de el ex ministro de Economía, Martín Lousteau, aseguró que tendrá consenso su llegada. 

Sin trabas. Martin Lousteau no será parte de los detractores.

La UCR no es lo que era y su peso lo refleja: 13 senadores encabezados por el correntino Eduardo Vischi es lo que tienen para negociar. La sintonía con Eduardo Valdés es total, y no hay muestras concretas de que Valdés prefiera el ostracismo con la Casa Rosada a promover la llegada de Lijo. La incapacidad dirigencial generó que el partido logre en 1983 ganar el país y Buenos Aires con 36 senadores contra 15 del Peronismo y tres del PI. Pequeño detalle, el Senado se conformaba con 54 bancas, es decir, el poderío radical era absoluto. Ahora deberán negociar sin poder nacional ni Buenos Aires, pero sin mayoría ni territorialidad potente. 

En el PRO los grupos de WhatsApp arden. Los senadores saben que Ariel Lijo ya tiene los votos, por lo que las rebeliones que eran estridentes ahora son silenciosas, casi imperceptibles y nadie confía en la industria de las capturas de pantalla, un rubro poco investigado y de creciente cotización. La causa del Correo Argentino le recuerda al presidente del PRO la importancia del tiempo, nadie cree que Mauricio Macri ahora trabaje de forma exclusiva para perjudicar a quien puede fallar para agregar migraña a su presente de opinable éxito. 

El juez Lijo no quiso contestar constantes llamados de MDZ, el perfil y el trabajo que hace en el juzgado es por ahora silencioso. El entorno que lo conoce dice que está conforme con lo hecho y que cree que tiene el contexto para llegar a la Corte Suprema, pero que sólo un cisne negro muy inesperado puede arruinar sus planes, algo que no suele suceder.

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