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El reclamo universitario aglutina, pero incomoda a la política en Mendoza

El reclamo por los recortes presupuestarios en la universidad aglutina, pero también incomoda a la política local. Las posiciones en el oficialismo y el semillero del poder.

Pablo Icardi
Pablo Icardi martes, 23 de abril de 2024 · 11:21 hs
El reclamo universitario aglutina, pero incomoda a la política en Mendoza
Legisladores oficialistas que respaldan el reclamo universitario. Foto: Gentileza

La marcha en defensa de la universidad pública genera movimientos inesperados en la política local; aglutina y también pone incómodos a muchos dirigentes de primera línea. En Mendoza, la Universidad Nacional de Cuyo ha sido, por ejemplo, semillero y plataforma política de muchos de los principales dirigentes de la provincia. Los líderes de los tres poderes del Estado surgieron de la militancia universitaria, en particular, de Franja Morada, la agrupación universitaria del radicalismo que tiene como bandera principal la defensa de la educación pública.  

Alfredo Cornejo queda en una posición incómoda. El gobernador tiene una adhesión lateral a Javier Milei y sus políticas de ajuste. No criticó la marcha, pero tampoco se sumó explícitamente. Incluso no fue enfático para reclamar por los recortes a fondos educativos que afectan a la provincia, como el FONID y la cláusula de garantía para el salario docente, entre otros. La propia Universidad tiene un eslogan que bien se puede trasladar a la política: “Ser de la UNCuyo es para siempre”.

Cornejo surgió de Franja Morada, integró la mesa nacional de esa agrupación y fue presidente de la Federación Universitaria de Cuyo. Además, como graduado ha sido parte del Interclaustro, desde donde se gestó la estrategia para ganar el rectorado de la UNCuyo.

Morados. Cornejo, García Zalazar y Costarelli; tres dirigentes surgidos de la militancia universitaria. 

El presidente de la Cámara de Diputados, Andrés “Peti” Lombardi, también es nacido y criado políticamente en la agrupación radical. Fue presidente del Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas, consejero e integró la Mesa Nacional de Franja Morada, compartiendo camada con algunos reconocidos dirigentes nacionales, como Pablo Javkin y el polémico Emiliano Yacobitti.

Fue, además, uno de los armadores de la exdecana y actual rectora Esther Sánchez. Incluso, como operador interno estuvo en la génesis de la estructura política que llevó al poder a María Victoria Gómez de Erice. Lombardi es parte del grupo de legisladores oficialistas con pasado en la militancia universitaria que estará en la marcha, junto con Natacha Eisenchlas, Beatriz Martínez, Claudia Najul, Cecilia Rodríguez, Cesar Cattáneo, entre otros.

El presidente de la Suprema Corte, Dalmiro Garay, viene del mismo semillero. Como militante reformista dentro de la Facultad de Derecho, llegó a ser secretario General de la mesa de Franja Morada. A diferencia del resto, dejó de lado la carrera electoral en la política. Pero fue convocado por el propio Cornejo para ser ministro de Gobierno y luego pasó a la Corte. El gabinete del propio Gobernador tiene fuerte presencia de esa agrupación, comenzando por el ministro de Educación Tadeo García Zalazar. También hay intendentes surgidos de ese semillero, como Diego Costarelli, de Godoy Cruz. 

El vicerrector Gabriel Fidel surgió de la militancia universitaria y ahora es uno de los que se puso al frente de la marcha desde la conducción universitaria. La rectora Esther Sánchez se sumó al reclamo desde el Consejo Ineruniversitario Nacional.Hay quienes le reprochan su adhesión previa a la candidatura de Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de Miei y detactora de la movilización. Entre las incomodidades que genera el reclamo está la posición de la vicegobernadora Hebe Casado. Sin arrastrar compromisos, Casado cuestionó la marcha. 

La regional Mendoza de la Universidad Tecnológica Nacional también participa del reclamo. Es una casa de estudios de fuerte arraigo en la provincia y que también ha tenido capilaridad política. De hecho el radicalismo universitario la condujo casi siempre. Entre los decanos más recordados estuvieron Ernesto Bustelo y Julio Cobos, actual diputado nacional. El exgobernador adhirió al reclamo a través del comunicado que firmaron los diputados nacionales. 

El trasfondo

El recorte presupuestario a la educación ejecutado por el gobierno nacional tiene como principal objetivo al sistema universitario, en una medida con varios objetivos y torpezas. El Presidente recortó de hecho todos los fondos educativos que están bajo su órbita y las universidades son las únicas cuyos recursos dependen netamente de la Nación. El tesoro transfiere los recursos y cada unidad académica los administra con autonomía.

La decisión no es solo económica, pues el Presidente apunta contra el sistema en sí, con construcciones discursivas que llevan implícitas algunas mentiras y errores. Las universidades públicas tienen un sistema de gobierno cuatripartito, liderado por el claustro docente y que también tiene una fuerte impronta partidaria, aunque con una realidad menos literal de la que se le otorga. Hay, claro, una construcción corporativa que genera un aislamiento nocivo y que distancia al mundo universitario con la sociedad a la que le debe responder. Ese espacio es el que busca ocupar Milei.

El “universo” de la UNCUyo incluye a más de 50 mil personas entre estudiantes, docentes y no docentes. Pero a cientos de miles cuando se incluyen graduados, familiares y los aspirantes. La capilaridad de la universidad en la sociedad es importante. Igual que el prestigio: en un contexto de descrédito sobre la política y las instituciones, la universidad y el sistema científico están entre las más creíbles. “El 80% de la población considera prestigiosa a la profesión científica. Esta valoración viene en ascenso desde la primera medición de la variable en el año 2006, momento en el que ya se evidenciaba una alta valoración de los y las profesionales de la ciencia (53%)”, indica la encuesta nacional de percepción pública sobre la ciencia. Algo similar resulta de las encuestas de opinión pública.

La endogamia de la propia universidad genera, sin embargo, rechazo y problemas internos. En la propia universidad hay “castas”, tensiones e injusticias. Las casas de estudios tienen un anticuerpo que genera toxinas nocivas cada vez que se cuestiona la visión externa y se genera, también, una sensación de aislamiento.

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