El impacto inesperado en Mendoza de la renuncia de Kulfas

El impacto inesperado en Mendoza de la renuncia de Kulfas

La salida de Matías Kulfas del Gobierno nacional supone un problema para IMPSA, la empresa rescatada por el Estado. El funcionario que echó Alberto Fernández era parte del directorio y fue uno de los impulsores de la rescate de la empresa mendocina.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

picardi@mdzol.com

La salida intempestiva de Matías Kulfas del ministerio de Desarrollo Productivo tiene muchas implicancias políticas, pero también en la gestión. El presidente Alberto Fernández lo echó tras adjudicarle declaraciones contra funcionarios kirchneristas, casi a pedido de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Fuera de lo político, en la gestión también habrá consecuencias, pues Kulfas era el vínculo con sectores productivos y empresas. Y en Mendoza hay una enorme duda: qué pasará ahora con IMPSA

Kulfas fue quien encabezó el proceso de rescate de esa empresa. IMPSA fue, por ejemplo, la primera empresa declarada como estratégica y la que accedió de manera más rápida a los mecanismos de ayuda financiera para pagar sueldos. Luego, el ahora exministro fue quien armó la estructura para conducirla. De hecho Kulfas es parte del directorio de la centenaria empresa fundada en Godoy Cruz. 

El rescate de IMPSA se hizo con aportes de la Nación y el Estado mendocino. El Ministerio de Desarrollo Productivo estuvo a cargo del armado del equipo y de la conducción. Por eso Marcelo Kloster quedó como titular de la empresa. Se trata de un ex asesor de la primera línea del equipo de Kulfas. Si Daniel Scioli se hace cargo del ministerio, podría ser parte de la empresa mendocina. 

Kulfas, en IMPSA.

En el directorio de la empresa hay representantes del Poder Ejecutivo Nacional y del Gobierno de Mendoza. La salida de Kulfas supone también la retirada de su equipo. El problema el la reestructuración que necesita IMPSA, que depende de un directorio. 

El Estado Nacional es "dueño" del 63,7% de IMPSA. y Mendoza tiene el 21,2%. Eso ocurrió luego de que la empresa entrara en una situación crítica y sin poder ser operativa. Allí fue donde los estados acordaron capitalizarla con 20 millones de dólares para capital de trabajo y hacerse cargo de la empresa fundada por la familia Pescarmona hace más de 100 años. La empresa busca aún ayuda para salir a flote.

El último balance fue negativo y tuvo cuantiosas pérdidas. Por eso apuestan a que el propio Estado le otorgue trabajos. Uno ya está al borde del abismo: la realización de Portezuelo del Viento. Sí consiguieron mantener contratos como la provisión de turbinas para el dique El Tambolar y las columnas para medición del potencial eólico en Sierra Grande (para el proyecto de Hidrógeno Verde). 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?