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Opinión: "Dejen de joder con tantos planes"

El exlegislador y referente de Republicanos Unidos de la provincia de Mendoza, Sergio Miranda, brinda su punto de vista respecto a la coyuntura política desde la mirada del liberalismo.
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Sergio Miranda fue senador provincial y actualmente preside Republicanos Unidos en Mendoza, espacio político liderado a nivel país por el diputado nacional Ricardo López Murphy.

 

Es de manual que cada año par en el que no tenemos elecciones, los políticos toman dos caminos: unos hablan solo de gestión, que son los oficialismos. Otros comienzan a hablar de "planes" y se enamoran de los diagnósticos y de las consultorías contratadas para que nos digan lo que todos ya sabemos.

Está bien que los que gobiernan se concentren en la gestión por qué en definitiva eso es lo que deberán plebiscitar en la elección. Ahora, los que aspiran a gobernar estaría bueno que se dejen de joder con armar mega planes de gobierno y de atosigar con sobre dosis de diagnósticos. 

¡La cuestión es más sencilla! En lo personal, y desde una mirada liberal del Estado y de la política, creo en la gran fuerza de la iniciativa privada como principal motor del crecimiento y la iniciativa privada no necesita de planes. Solo requiere de cuestiones muy básicas y fundamentales: que la institucionalidad funcione, un Estado austero, inversión en infraestructura pública, impuestos bajos, reglas de juego claras y permanentes en el tiempo (la famosa "seguridad jurídica"), un estado ágil que facilite y no burocratice y que las reglamentaciones sean las mínimas e indispensables. 

Solo estás 7 reglas se necesitan para gobernar. Ese es todo el plan que hace falta. Lo demás es estatismo e intervencionismo encubierto. 

En lo que si tenemos que trabajar es generar una "clase política" que tenga real vocación de servicio y compromiso con lo público. Necesitamos personas dedicadas a la función publica con más habilidades blandas, que pichones de burócratas. 
Algún directivo de una gran multinacional decía que al contratar buscaba personas con habilidades sociales y emocionales, eso era lo que  importaba ya que lo "duro" del trabajo se aprende rápido.

De eso nos hemos olvidado. Un político necesita sentido común para hacer lo correcto, capacidad de escucha y empatía para contextualizar las decisiones y coraje para ejecutar. No hace falta que sea un científico, ni un gran académico, ni un "exitoso" empresario, ni mucho menos un payaso que tenga un discurso político basado en la antipolítica.

Todas esa habilidades personales e interpersonales descriptas se resumen en el concepto de "criterio" que es, por ejemplo, saber que cualquier funcionario tiene a mano precisos diagnósticos y un inmenso banco de proyectos con todo lo que hace falta, generado por universidades e institutos de pensamientos de Mendoza y de cualquier país del mundo.

Las ideas están, los proyectos y lo que se podría hacer, también. Por eso, la inversión de los políticos en tiempos de no-campaña, tiene que estar en formar personas para la función publica, no en perder tiempo en hacer lo que otros hacen mejor.
"El mejor líder es que el que forma a otros líderes".