La foto de la urgencia: quizás en la próxima, Alberto no esté

La foto de la urgencia: quizás en la próxima, Alberto no esté

El presidente Alberto Fernández destacó que "esta foto" es la unidad del Frente para Todos que continuará durante mucho tiempo. Sin embargo, todos se preguntaban hasta cuándo continuarán las presiones internas y cuál será su futuro si sigue imponiéndose la vicepresidente en cada discusión.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

El presidente de la Nación, Alberto Fernández, les pidió a todos, presentes y a los que no, que vieran esa foto que representaba, supuestamente, la fortaleza del Frente de Todos, que, a pesar de las múltiples muestras de deterioro y crisis interna, seguirá unido durante los próximos procesos electorales.

Sin embargo, como dice el dicho, "dime de lo que alardeas y te diré de lo que careces". Fernández mostró lo que no tiene. Paz, unidad y perspectiva a futuro. La "foto", tomada en un acto especialmente armado para la ocasión en Ensenada, Provincia de Buenos Aires, remarcó la preocupación que tiene todo el frente oficialista por la fortaleza de esa fuerza en su principal bastión electoral.

Buenos Aires es el principal fuerte electoral del kirchnerismo y, por ende, del Frente de Todos. Cristina Fernández de Kirchner y su socio Sergio Massa hacían las mejores elecciones en este territorio. La participación en el acto de los intendentes del Conurbano ratifica esta observación.

Lo llamativo es que todos los que estaban abajo del palco, y que luego llegaron masivamente a la legislatura bonaerense y la Casa de Gobierno provincial, que se mantenía absolutamente vallada, ya empiezan a hablar de Axel Kicillof como candidato a presidente, o Sergio Massa, o el propio Máximo Kirchner.

Jorge Ferraresi, el ex intendente de Avellaneda, es el ministro de Hábitat. Gabriel Katopodis, ex jefe comunal de General San Martín, es el de Obras y Servicios Públicos. Representan a la primera y tercera sección electoral, las más populosas y poderosas de todo el país y que conforman el Gran Buenos Aires. Ellos estaban en primera fila, ya que por sus áreas pasaron buena parte del presupuesto destinado para la construcción de esas 500 viviendas que aún no han sido terminadas en su totalidad.

La vicepresidenta no habló, tampoco lo hizo Massa, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación. Ambos son, hoy, los responsables del complejo entramado que articula detrás de Alberto Fernández de diferente manera. La ex presidente lo hace abiertamente, pujando por lugares de poder y exponiendo en cada oportunidad lo equivocado que está el presidente y el gabinete de "funcionarios que no funcionan".

Por su parte el diputado, en tanto, maneja ahora un silencio desconocido. No opina. Y culpa más al presidente que a su vice por los desatinos del Gobierno nacional, no porque no considere que su ex jefe de campaña sea un mal presidente, sino porque cree que hay decisiones que no deben discutirse, ya sean judiciales o políticas. 

La "foto" no es más que que la ratificación de la importancia vital que tiene para el Frente de Todos la Provincia de Buenos Aires. La diferencia de votos en este territorio fue la que provocó su llegada al poder. 

Sin embargo, todos los presentes sabían que estaban participando de un acting en el que hacían que estaban consustanciados con la unidad, creían en el discurso del gobernador y del presidente y que la Corte Suprema, los medios y la oposición "son golpistas", como creen los fieles adherentes.

En el estricto off, como se acostumbra ahora, un intendente reconoció que "fue una sobreactuación innecesaria. Con esto ratificamos que el fallo nos dolió y que la unidad es una mentira". Un funcionario nacional también dejó en claro algo que también opinan Massa, los intendentes y el cristinismo: "No comunicamos bien".

La comunicación, una histórica obsesión del frentetodismo, es un problema que no se puede solucionar jamás porque en cada lugar del tripartito poder más la gobernación, el periodista que pregunte tendrá una respuesta y acusación diferente.

Lo que quedó absolutamente claro es que hay dos kirchnerismos, que no siempre piensan lo mismo. Uno lo representan los intendentes ultra K como el anfitrión, Mario Secco, o residuales como Alicia Castro. Otro lo expresa, en su juntada de los viernes con Facundo Tignanelli, András "El Cuervo" Larroque y Carlos "Cuto" Moreno, entre otros, Máximo Kirchner.

Secco, por ejemplo, se autodefinió como un "machirulo" porque "me conduce una mujer", Cristina Kirchner, menciona al gobernador Kicillof como un hacedor y rescata, solo rescata, a Fernández porque está "a la altura de las circunstancias". El intendente de Ensenada no nombró a Massa. Llamó la atención.

Hay otra visión política de la provincia, que levantan otros intendentes, y varios funcionarios nacionales que creen que Kicillof es sólo la herramienta política de la vicepresidente, sin relación con el resto del andamiaje bonaerense.

En estos dirigentes sí tiene más presencia y protagonismo Kirchner hijo. El diputado habla con todos, fundamentalmente con el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, y con Massa, más allá de su próxima asunción en el PJ bonaerense,

Entre comentario y discurso, alguien comentó que Kicillof será candidato a presidente. Y el hijo de la vice se presentará como su sucesor. Habrá que ver. Otros, inclusive, se animaron a prever "una interna Massa-Kicillof" para contener a todos los sectores. Futurismo puro en medio de la pandemia. Cómo en Volver al Futuro, película en la que en la foto del futuro que muchos ven uno de los que hoy está se desvanece. Y el hueco aparece justo donde hoy está hablando Alberto. 

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