Sin eufemismos: Mendoza está pobre y aún puede estar peor

Sin eufemismos: Mendoza está pobre y aún puede estar peor

Todos los indicadores económicos y sociales de Mendoza son dramáticos. Solo puede sacar adelante a la provincia retomar el espíritu emprendedor, sin fanatismos y dogmas.

MDZ Política

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La realidad de las estadísticas es contundente y dolorosa. Muy dolorosa. El último informe del Indec precisó que el 44% de las personas del Gran Mendoza viven en la pobreza. Uno de los más elevados de toda una Argentina empobrecida.

Qué pasó, dónde quedó el espíritu emprendedor, laborioso , innovador que nos distinguía y enorgullecía. La crítica situación es multicausal, deviene de varios años. Tiene factores exógenos, pero muchas carencias y debilidades propias.

Hace muchos años que el PBI de nuestra provincia no crece, a pesar del incremento demográfico. Mendoza tiene la misma riqueza que hace 10 años y el promedio de crecimiento fue del 0,3%; es decir una caída real.  La misma generación de riqueza para mayor cantidad de mendocinos.

Las desventuras externas comenzaron hace bastante tiempo y se asientan en varios e importantes  factores negativos directos , sumado al constante y progresivo  deterioro de la economía nacional.

  • 1) Coparticipación federal: en el verdadero despropósito y galimatías casi inentendible que es el sistema de coparticipación federal, Mendoza figura en los tres últimos puestos de asignación de recursos, junto a la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, desde hace más de 30 años. Distribución reducida de recursos escasos. El problema y su gravedad son prácticamente de imposible solución. Para modificar las alícuotas y su posible mejora en ingresos es necesario que “unanimidad” entre todas las provincias. ¿Es posible imaginar a La Rioja, Formosa, Santa Cruz , entre otras, donde casi el 90% de sus ingresos provienen de este sistema más el aporte directo del gobierno central,  cediendo algo? Difícil. Así, esa cláusula constituye la trampa perfecta para que nada cambie.

  • 2) La anterior promoción industrial y la nueva que se avecina. Todos conocemos el daño que provocó la promoción que benefició a San Juan, La Rioja y San Luis. El resarcimiento conseguido con el objetivo de construir Portezuelo del Viento fue un paliativo insuficiente para atemperar, sólo parcialmente, el gran perjuicio causado. No debemos olvidar la migración de miles de mendocinos en busca de trabajo bien remunerado que causó la Promoción y la cantidad de galpones, meramente ensambladores o semivacios, que lucían a la vera de la Ruta 7, en la entrada a San Luis. Fue un daño económico de gran envergadura. Ahora nos acecha la nueva promoción a las provincias feudales del norte, la gran mayoría, o de aquellas donde reina el empleo público como Jujuy. Un deja vu imprevisto e insoportable que aparece nuevamente como un fantasma perjudicador.
  • 3) Asignación directa de recursos por parte de la Nación. Ni aún con gobiernos peronistas provinciales, como fue el caso emblemático el de Francisco Pérez, la Nación fue amigable y dispuesta en derivar recursos directos a Mendoza, por las diferentes vías que existen para hacerlo. Los gobernadores de Mendoza han sido en general condescendientes con el poder central, gobierne quien gobierne. El resultado a esa obsecuencia ha sido siempre negativo.

Mucho peor nos fue con los gobiernos kirchneristas y en este último tiempo el destrato lo hacen explícito, aún en lo práctico y simbólico. En la comitiva presidencial del reciente viaje oficial a Chile, Alberto Fernández excluyó expresamente a nuestro gobernador Rodolfo Suárez.

No hace falta ahondar en argumentos, consideraciones y palabras. Si a lo enunciado agregamos la continua decadencia económica de los últimos 50 o 60 años de nuestra Patria, con breves mesetas de mejora, la combinación de los diversos factores exógenos anteriormente mencionados han sido muy gravosos para nuestra provincia.

Pero nuestra desventura tiene acciones propias que nos competen y son signos claros y contundentes de nuestras propias debilidades y errores. No podemos trasladar culpas ni encontrar excusas que nos justifiquen en esos casos.  Es torpeza propia.

Matriz productiva insuficiente

Son demasiados los años donde lo que producimos en Mendoza no alcanza para los dos millones de habitantes, e incluso algunas de las actividades importantes que sostenían la producción han desmejorado y caído.

  • a) Producción petrolera: la cuenca Cuyana hace tiempo da señales de agotamiento, por lo que la extracción está centrada en la recuperación de los yacimientos que están casi agotados. Y en la Cuenca Neuquina, particularmente la lengua mendocina de Vaca Muerta, la inversión es baja. La pandemia del Covid profundizó las dificultades extractivas por caída en la demanda, derrumbe del precio del barril y la falta de inversión de las diferentes empresas, principalmente YPF, que sufre adicionalmente sus propias desventuras. Se pueden agregar las deficientes concesiones otorgadas a oferentes que realizaron pingües negocios cediendo sus derechos sin haber realizado ninguna operación u inversión, o aquellas que fueron rescindidas por incumplimientos graves de los concesionarios. Queda en esta opción extractiva una posibilidad única y muy importante. Es la lengua de Vaca Muerta que se prolonga desde Neuquén al sur mendocino. La cuenca está y lo que es imprescindible es invertir en la infraestructura necesaria y mínima para atraer las millonarias cifras de capital que deben aportar las empresas petroleras. La provincia debe poner el mayor empeño, esfuerzo e inteligencia en esta tarea. Es una posibilidad única y extraordinaria.
  • b) El turismo golpeado. El turismo es uno de los pilares de la economía provincial y lo que más ha crecido en los últimos años. Pero también ha sido el sector más golpeado por la pandemia y los efectos perdurarán: no está claro hasta cuándo durará el cepo al ingreso de turistas extranjeros, principal fuente de recursos y de ingreso de divisas. El sostenimiento de ese sector es clave. 
  • c) Agroindustria y vino. La agroindustria está en crisis desde hace décadas. La vitivinicultura es la marca registrada de Mendoza, por lo que produce y por lo que genera además en el turismo. Pero no alcanza. Ese sector debe jerarquizar y priorizar sus objetivos, para salir de las luchas internas que generan desgaste de energía y recursos. 

  • d) El tabú de la minería. A esta altura de la situación resulta incomprensible no encontrar un lugar racional y responsable de debate, para de manera consensuada y sustentable, sin dogmatismos extremos, realizar una explotación minera que contribuya a paliar la gravedad de la crisis que nos abruma. Ante la recurrencia de la argumentación de quienes se oponen a la explotación minera sobre la imposibilidad e ineficacia supinas del Estado para controlar la sustentabilidad de la tarea extractiva, una solución puede ser que los más fervientes críticos y opositores sean quienes controlen formal e institucionalmente la actividad. No puede la provincia y los actores involucrados permanecer paralizada e inactiva más tiempo sin encontrar una solución factible. La pobreza creciente nos interpela.
  • c) Impulsar el espíritu emprendedor para cambiar el paradigma cultural. Cada mendocino desde su lugar y el Estado debemos abrazar con convicción y esperanza un espíritu y una tarea consiguiente de cambio de paradigma. Debemos cambiar en 180 grados el sino cultural paralizante que lleva tanto tiempo.

La innovación, el espíritu emprendedor, el incentivo y apoyo a la sociedad del conocimiento y la convicción de que el esfuerzo productivo, el orden social, el reconocimiento a la mejora y al progreso individual y colectivo son meritorios y destacables, deben instalarse y promoverse en todos los ámbitos sociales y educativos. A este imprescindible cambio de paradigma debe agregarse el recuerdo de nuestras mejores tradiciones y del valor máximo que nos encuadra, compromete y también nos enorgullece. En Mendoza San Martín, el padre de la Patria, armó y preparó el ejército libertador de tres países mientras gobernaba la provincia.

No debemos demorar más en tomar el gran ejemplo y ponernos en la tarea. Casi un millón de mendocinos requieren de este espíritu y su consiguiente tarea y también el beneficio consecuente para cada uno de nosotros.

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