El "tope" que tiene Mendoza para enfrentar la segunda ola

El "tope" que tiene Mendoza para enfrentar la segunda ola

La segunda ola de covid ya golpea al país. La estrategia para enfrentar el impacto tiene un tope: los recursos críticos y particularmente los trabajadores de la salud. Los datos alentadores y los que preocupan.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

La segunda ola de covid ya golpea al país, aunque con matices distintos y una impronta dañina: la falta de diálogo y acuerdo político entre el Gobierno nacional y las provincias. Allí se desdibuja la delgada línea entre lo que piden los gobernadores: que haya una estrategia nacional, con adecuación local. Hoy la realidad se acerca a que haya 24 decisiones distintas y con el foco nacional puesto en el AMBA.

En Mendoza, mientras tanto, siguen los datos epidemiológicos de cerca para evaluar medidas progresivas. En la última semana hubo un dato que por ahora no es tendencia. Bajó el "R", es decir la contagiosidad, que volvió más cerca de 1.

Pero lo contrario ocurre si se comparan los datos de casos acumulados durante el mes, que marcan la llegada de la segunda ola

Así el sistema de salud sigue en tensión y con un tope que no se puede romper. Se trata de los recursos disponibles para afrontar la segunda ola y que si llegan al colapso hará que sea imposible obviar nuevas medidas restrictivas. 

Los recursos físicos que tiene disponible Mendoza son limitados, aunque se ampliaron. En números brutos, hay 118 camas de terapia intensiva exclusivas para personas con covid. El Gran Mendoza tiene 78, el Este 14, el Sur 22 y el Valle de Uco 4. Hoy la ocupación de ese grupo está cerca del 90%. Pero la capacidad puede ampliarse con camas de otros servicios que, llegado el caso, pueden tratar casos de Covid. En toda la provincia hay 270 camas de Terapia Intensiva más otras 100 "críticas" que se pueden usar. 

Para afrontar la segunda ola se realizó una obra en el Hospital Central que sumará 34 camas UTI cuando esté todo en funcionamiento. Ese centro sanitario es uno de los que más debió reconvertirse: de ser un hospital para emergencias, trauma, cirugía cardiovascular y otras patologías críticas, sumó áreas dedicadas a la enfermedad respiratoria prevalente: el covid. 

El problema es que no alcanza con los recursos físicos. El personal, médico y no médico, abocado a enfrentar la pandemia sigue siendo lo más importante y es el tope real que tiene la estrategia para enfrentar la segunda ola. Los equipos de terapistas, neumonólogos, kinesiólogos, enfermeros no se pueden formar tan rápido. 

Vacuna, el otro factor clave

Esperan que la vacunación amengüe el impacto que tuvo el año pasado el aislamiento dentro de los hospitales. De hecho ya ocurrió porque hay menos contagios internos. Pero no lo cerrará del todo. Es que la vacuna evita que las personas con covid agraven, pero no que contraigan la enfermedad y contagien. Por eso seguirán aislando a quienes den positivo. Por ahora no han detectado nuevos "cluster" de contagios en los hospitales y centros de salud. El problema con los recursos humanos afecta a todo el sistema, tanto en el área pública como privada. 

La campaña de vacunación es el otro factor clave. La falta de disponibilidad de dosis desaceleró la campaña y ahora se superpone con la llegada del frío y la necesidad de vacunar contra la gripe. Ayer llegaron a Mendoza 35 mil dosis de AstraZeneca, que reforzarán la vacunación.

Hasta ahora se vacunaron, según los datos del Gobierno nacional, 213.899 personas y 25 mil tienen las dos dosis. La Sputnik V es la más usada: 128.833 personas. Con la de Sinopharm se inmunizó a 54.444 personas. Y con la de Astra Zeneca y Covishield (que es la misma pero fabricada en India) a 31 mil personas. 

 

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