El reto de superar el papelón del "desayuno" de la Coviar

El reto de superar el papelón del "desayuno" de la Coviar

Se presentó la actualización del Plan Estratégico Vitivinícola 2030, pero los principales ausentes de la jornada fueron los propios vitivinícolas. Se agrava la ruptura entre la Coviar y Bodegas de Argentina y desde el gobierno ofrecen mecanismos para superar la situación.

Mariano Bustos

Mariano Bustos

El pintoresco despliegue que se montó en el predio del INTA no alcanzó para esconder el papelón que se vivió ayer en el "desayuno" de Coviar. El distanciamiento entre los principales actores del sector vitivinícola es cada vez más burdo y los ánimos ayer terminaron de encenderse por la desprolijidad en la organización del tradicional desayuno y las demoras que generó en la agenda la visita de Alberto Fernández

Alberto Fernández y el presidente de Coviar José Zuccardi.

El marco era inmejorable debajo de las enormes tipas de un callejón rodeado de viñedos y frutales, sin dudas más acorde a la industria que el lujoso hotel Hyatt. Sin embargo, la larga espera al presidente terminó convirtiendo el desayuno en un almuerzo paralelo al que había organizado Bodegas de Argentina y la tensión entre ambas organizaciones se recrudeció aún más. Tanto el gobernador Rodolfo Suarez como el exgobernador Alfredo Cornejo tomaron nota de esta situación y marcaron la importancia de saldar esas diferencias por el bien del sector.

"Si el nuevo Plan Estratégico Vitivinícola va al Congreso nuevamente, sería una gran oportunidad para modificar aspectos de la reglamentación de cómo está distribuido el poder de la Coviar. Acá hay sectores que no están representados y no han venido por críticas concretas. Es necesario buscar consenso del plan estratégico", manifestó Cornejo luego del discurso del presidente Alberto Fernández

"Una nueva ley serviría para corregir esas representaciones", remarcó en referencia a uno de los puntos que generan conflicto y que tiene que ver con la toma de decisiones y el peso que tiene cada entidad que integra la Coviar. "Acá han dejado afuera a parte del sector vitivinícola. Entre el 85% y 90% de las exportaciones de las que habló Fernández son de Bodegas de Argentina y hoy no estaba acá", subrayó Cornejo y afirmó que cuando fue gobernador intentó "unirlos todo el tiempo".

"El plan estratégico requiere de un alto consenso y hay actores que, por decisión propia o lo que sea, hoy no están en esta mesa de Coviar. No están. Entonces arrogarse la representación de toda la vitivinicultura en Coviar no es correcto y eso no permite llegar a buen puerto. Le falta una pata importante a la mesa y así no se puede hacer un plan estratégico", sentenció Cornejo.

Por su parte, Rodolfo Suarez reconoció que "no hay manera de que haya diálogo si los distintos sectores no se sientan a debatir" y subrayó que pese a históricas diferencias "en los propósitos coinciden". "Hay una ley nacional que crea la Coviar y es obligación que cada bodega aporte. Como gobernador escucho a ambos sectores y por eso en mi discurso hablé de adaptabilidad. Hay que poner mucho ingenio y hacer aportes. Por eso creamos el Consejo Económico, Social y Ambiental para debatir", manifestó el jefe del Ejecutivo proponiendo que ese sea el escenario neutral para que se logren acercar posiciones y fijar una hoja de ruta común hacia el futuro.

El papelón que se vivió ayer en el INTA no fueron las imprecisiones en el discurso de Alberto Fernández, ni los malabares que debieron hacer los anfitriones para estirar el evento durante más de dos horas hasta que llegara el presidente de la Nación. Fue la presentación de un plan vitivinícola a espaldas de gran parte del sector e incluso desafiando a esa pata de la industria. Este año Coviar no organizó un desayuno, armó un almuerzo paralelo con catering y parrilla. Montó un evento simultáneo al de Bodegas de Argentina y dejó de manifiesto lo poco que le importan sus reclamos. Vació de figuras políticas la comida que se realizó en Trivento en la que bodegueros se quejaron del manejo que Coviar hace de los fondos que ellos mismos aportan.

"Destinamos fondos a la Coviar que se encarga de dilapidar los recursos. Hay un desmanejo de la entidad. Basta del atropello de unos pocos. Deberían pedir disculpas y acceder a los pedidos de cambio en el reglamento interno, no los de la ley, para asegurar su cumplimiento y correcto e idóneo uso de los fondos. O dar un paso al costado y permitir que un directorio sin conflicto de intereses trabaje para salir de esta crisis”, aseveró la presidenta de Bodegas de Argentina Patricia Ortíz.

Lejos de acercar posiciones de cara a la puesta en marcha del PEVI 2030, este sábado la "grieta" vitivinícola se amplió aún más. El verdadero reto que tienen por delante todos los actores del sector es dejar de lado sus históricas diferencias y sentarse en una mesa a delinear en conjunto los pasos que debe dar la industria hacia adelante.

 

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